Conversa

1K 100 50
                                        

-Perdón. ¿Puedo sentarme aquí, contigo, a terminar esta cerveza?

-Sí, claro.

-Mi nombre es Sasuke.

-Ah.

-Sasuke Uchiha.

-Está bien. Yo soy Sakura, Sakura Haruno.

-Estaba en el otro extremo del café. No sé. ¿Qué hace una muchacha tan linda sola?

-Me gusta estar sola.

-¿Siempre?

Ella rió sutilmente -No, no siempre. Hay días. ¿No te ocurre que de pronto te vienen ganas de hacer balance contigo mismo?

-A veces. Por lo general de noche. Mi problema es que padezco insomnio.-Sakura pegó una carcajada.

-De noche prefiero dormir.

-Yo también. Pero no siempre puedo Sakura. - dijo él con una sonrisa encantadora. La pelirosa no supo bien porqué, pero su nombre salido de los labios de ese hombre le produjeron escalofríos. Unos lindos escalofríos.

-¿Mala conciencia?

-No. ¿Acaso tengo aspecto de delincuente o violador?

-De violador, no.

-¿De delincuente?

-Vaya a saber uno. No hace diez años que nos conocemos, sino cinco minutos.

-¿Siempre estás así, a la defensiva?

-Hay que cuidarse.

-¿Vienes a menudo a este café?

-Dos o tres veces a la semana.

-¿Trabajas por aquí cerca?

-Si el interrogatorio va a continuar de esta guisa reclamo la presencia de mi abogado.

-¿De esta guisa? ¡Qué lenguaje! Me gusta que tengas sentido del humor.

-¿Y tú? ¿qué haces? -preguntó para cambiar de tema.

-Traduzco.

-¿Del inglés?

-También del inglés. Pero sobre todo del francés y del italiano. Y además soy soltero en español.

-¿Me haces confidencia para que yo te haga las mías?

-No sabía que la soltería era una confidencia. Más bien creía que era un estado civil.

-Yo no estoy soltera. Estoy separada.

-¿Y qué tal?

-¿Qué tal qué?

-¿Cómo te sientes en el nuevo estado?

-No tan nuevo. Hace un año que me separé. Ahora ya me acostumbré, pero al principio fue duro.

-No te pregunto si vives sola, porque vas a pegar la espantada.

-¿Por qué? Vivo sola, claro.

-¿Y tu familia?

-Me queda poca. Mi madre vive en Japón con mi hermano. Mi padre se quedó en un infarto. Tengo una hermana, casada con un alemán, que reside en Los Ángeles. Y se acabó.

-¿Qué hora es?-preguntó de repente Sasuke.

-Las seis y veinte. -contesto fijando su mirada en su reloj pulsera.

-Diablos. Tenía que estar a las seis en el Centro. Pero no importa. Total, ya no llego. Ni en taxi. Lo que pasa es que mi reloj está perezoso. ¿Ves que marca las cinco y diez? Además, no he perdido el tiempo. Me gustó conocerte.

Conversa Stories to obsess over. Discover now