Goodville

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Voy de camino al taller. Mi madre es un poco torpe a veces, ella cayó la televisión de nuevo. Mi familia es algo rica, por eso nos la podemos permitir, aunque se vea en blanco y negro puede ayudar a pasar el rato. Espero que Kail la puede reparar el es el mejor mecánico del pueblo, puede que el mejor de Escocia. Kail a pesar de tener 63 años es sabio, pero también cerrado y raro. Su taller es algo viejo, tuvo gran fama aunque ahora parezca un antro desgastado y afectado por el paso de los años sobre sus paredes blancas de yeso. Su taller se llama "Machines", un nombre algo extraño y curioso pero muy llamativo. Mi madre me contaba que cuando ella era pequeña veía grandes colas formadas en las puertas de aquel taller cada día, el pueblo tuvo una gran subida económica. Hasta Bryan el panadero sonrió, y eso que es un tipo poco amigable. Mi casa se sitúa en la punta norte del pueblo, sobre una gran colina, es la casa más alejada del pueblo desgraciadamente. Siempre nos enteramos muy tarde de las noticias, como por ejemplo el fallecimiento de la señora.... Puff no me acuerdo. Goodville a perdido mucha gente en este siglo, las nuevas tecnologías de la ciudad han atraído a mucha gente de los pueblos.  La tasa de natalidad a disminuido, al contrario la de mortalidad a aumentado, pronto este pueblo desaparecerá. Dejara de existir.

Por fin llegue al taller de Kail, el esta dentro. Las puertas corredizas de metal permanecen abiertas de par en par dejando entrar algunos rayos de sol al interior de aquel lugar oscuro, pocas velas blancas iluminan la mesa de madera desgastada del fondo. Por el medio, grandes montañas de chatarra oxidada se acumulan complicando más el acceso al interior. Cuidadosamente me muevo por el taller tratando de no provocar una avalancha de metales, a medida que me aproximo un sonido metálico suena incesantemente. Alguien golpeaba con un martillo un hierro. Llegue hasta la mesa y mire como Kail tenía colocadas todas sus herramientas en la pared sostenidas con clavos, a la derecha de la mesa había una puerta de madera. Detrás de ella se encontraba aquel sonido, deje el televisor sobre la mesa y avance lentamente. Al conseguir agarrar el pomo de la puerta, el ruido cesó y de una manera brusca Kail asustado abrió la puerta mientras sujetaba un martillo. Sus barbas blancas que le llegaban al pecho se balanceaban.

- Nina, ¿que haces aquí?
- Kail, que susto me has dado. Vengo a ver si le podías echar un vistazo al televisor.
- ¿Otra vez?
- Si, mi madre es muy torpe.... Por cierto, ¿Que hacías?
- A nada, intentar arreglar una tubería.
- ¿Dándole martillazos?
- ¿Siempre eres tan entrometida?
- Viene de familia.
- Bueno veamos a ver que le a pasado esta vez.
- .....
- Puff. Tiene mala pinta.
- ¿Cuanto crees que tardarás en arreglarla?
- Tal vez una semana.
- ¡¿Una semana?!
- Si.
- Bueno entonces no te molestare más.

Kail miente muy mal, ¿quien arreglaría una tubería a martillazos? Creo que Kail oculta algo.

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