Prólogo

32 9 0
                                        

El calor que desprendía la cabaña me hizo dar un paso rápido hacia atrás, escuchando como crujían las hojas bajo mis pies. El incendio llevaba ya un rato encendido y yo no podía despegar mis ojos de la cabaña que tenía justamente delante, viendo como cada palo de madera con la que estaba construida caía en pedazos y chocaba contra otro palo, haciendo un ruido ensordecedor. Un gota de sudor bajo desde mi frente hasta mi cuello, mi respiración comenzó a hacerse pesada conforme el humo iba llegando a mis pulmones, pero aún así, yo no podía apartar mi mirada de allí, mis pies no se movían, parecían estar pegados a aquellas hojas secas amarillentas, estaba maravillado, ver como todo se consumía rápidamente me estaba dejando fascinado dejando que una sonrisa poco perceptible apareciese en mi boca, mientras que con mi mano quitaba aquel rastro de sudor que creaba ese calor tan insoportable, pero que a mi me agradaba. Un sentimiento de felicidad se fue haciendo presente mientras la cabaña se iba destruyendo poco a poco.

Una sirena a lo lejos me hizo volver a la realidad. Miré por última vez a las llamas que devoraban todo a su paso sin dejar nada con vida y eché a correr, adentrándome aún más en el bosque. Aquél bosque que llevaba recorriendo desde que tenía uso de razón y que me sabía cómo la palma de mi mano de tantas veces que me había perdido en él.

Paré en seco apoyándome en unos de los árboles, mirando hacia atrás, viendo como la cabaña casi había desaparecido y los agentes de policía junto a los bomberos ya habían llegado e intentaban calmar aquél fuego casi indomable que había conseguido sacarme una sonrisa. Me limpié las manos del sudor en el dorso de la sudadera y seguí corriendo con una sonrisa triste, esta vez sin mirar atrás y sin parar.

HappilyStories to obsess over. Discover now