CAPITULO PRIMERO

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-Aléjate de mi maldito de ojos raros- grito desesperada 
Si, tal vez no era la mejor manera de iniciar una conversación y mucho menos si Susana seguía arrojando todo lo que estuviera a su alcance incluyendo un pequeño difusor para incienso que para la mala fortuna de Sebastián cayo sobre su cabeza
-Auch- se quejo mientras cubría su cabeza de muchos posibles golpes- si te tranquilizas quizá podría explicarte mejor la situación 
-Me importa una mierda tus explicaciones- dijo tratando de pegarse mas a la pared- deberías irte antes de que te lance la licuadora 
Sebastián la miro con un poco de miedo sabiendo perfectamente que esa no era una simple amenaza y que era capaz de lanzar una estufa cuando esta se asustaba
-Mira podemos hablar, te juro que no es necesario destruir la licuadora que tu madre te regalo... Susana- le dijo con tranquilidad para luego esquivar la licuadora 
-¿Quien demonios te dijo que yo me llamo Susana?- grito mientras buscaba algo mas que lanzar - ¡¿eres acaso un acosador?!
-No... ¡Por dios, no! -Dijo al darse cuenta que ya no tenía que arrojar y fue entonces que vio el tenis de color blanco dirigiéndose a su cara fue entonces cuando corrió hacia la salida azotado tras de si la puerta.
Susana no sabia como reaccionar ¿quien era aquel hombre?
Sin pensarlo dos veces salio de su departamento solo para ver si la llave que escondía bajo su tapete seguía ahí y efectivamente la llave estaba ahí, miro la cerradura pero esta no se encontraba forzada entonces ¿como había entrado aquel sujeto? Cuando entro nuevamente a casa solo pudo tumbarse en el sofá y caer profundamente dormida. 
Al día siguiente se levanto sintiendo un odioso dolor en el cuello, camino hacia la cocina para según ella preparse un licuado fue entonces que recordó lo que había pasado el día anterior y si, su licuadora.
Maldijo para si misma al ver todos los destrozos que habían en su departamento solo entonces corrió a buscar su aspiradora y con suerte una escoba. 
-Sólo a ti se te ocurre lanzar todo - dijo Sebastián desde la puerta de la cocina
-¿tu? ¿Cómo demonios entraste?- dijo con asombro mientras escondía tras de si la escoba
No dejo que Sebastián contestará antes de que le diera un primer golpe seguido de otros cinco. 
-Tranquila mujer- dijo arrebatándole la escoba y tomando sus manos- yo no quiero lastimarte pero necesito que me escuches 
Susana solo asintió mirando aquellos extraños ojos que mostraban sinceridad 
Sebastián soltó las manos de la chica suspirado al saber que ya no le daría mas golpes, él se dirigió al sillón dejándose caer sobre este seguido por Susana
-Bien, contestarás todo lo que te pregunte -dijo Susana cruzando los brazos 
-Si, contestaré todo lo que quieras- dijo subiendo los pies al sillón 
-Bueno... ¿cómo entraste a mi casa? ¿quién demonios eres tu? ¿Por qué tus ojos son así? -cuestiono tratando de no arrojar la lámpara que tenía a un lado
-Bien señorita primero que nada soy Sebastián Rice y para ser sincero desconozco la razón por la cual mis ojos lucen así y entre con la llave que me dio mi superior- dijo mientras sonreía 
-¿Superior? -se inclino hacia él con los ojos abiertos como platos
-Si, mira cuando naciste tu padre y tu madre hicieron un acuerdo y te mandaron al mundo humano esperando a que cumplieras 18 años para que tu poder despertara y así decidieras a que mundo quieres pertenecer si al cielo o al infierno - dijo mientras se hundía mas en el sofá 
-Claro ahora lo entiendo todo, eres un lunático bien no llamaré a la policía si te vas en este momento- respondió Susana con tono de burla - además tengo 17
-Bien me iré pero me veo en la necesidad de regresar debido a que tu madre es muy exigente -se incorporó para luego dirigirse a la puerta- yo pertenezco al cielo pronto recibirás la visita del que viene del infierno
Sebastián no dijo mas y salio.
Susana salio por la tarde con sus amigos que no tardaron en embriagarse y ella al sentirse incómoda se retiro pues desde muy joven tenía claro que era bueno y que era malo.
Camino por una calle desconocida dentro de su cabeza estaba claro que se había perdido pero se negaba a aceptarlo eran casi las diez de la noche y ella aun seguía caminando cuando decidió tomar un descanso tomando por asiento una banqueta.
Una moto se paro justo delante de ella pero no le dio importancia hasta que escucho una voz masculina que le hizo erizar
-¡hey! ¿Estas perdida? -dijo mientras​ se bajaba de la moto
- No y si así fuese no te importa- contesto Susana arqueando una ceja
-¡Oh vaya! El jefe no dijo que su hija fuera tan desagradable- dijo aquel joven al sacarse el casco- creí que eras algo mas... ¿Cómo decirlo? ¡Ya sé! Angelical 
- Espera ¿qué demonios te pasa?- cuestiono al tiempo que se levantaba - ¡oh ahora lo sé! Eres amigo del otro lunático ¿cómo se llama?... Sebastián 
-Se equivoca señorita, ni en sueños podría ser amigo de alguien como Rice- dijo al soltar una pequeña risa- ese tipo es demasiado bueno y ese no es mi estilo 
-¿Bueno? Se metió a mi departamento- respondió entre un suspiro
-Bien, sobre eso...-dijo jugando con su cabellera negra- yo también entre hoy pero al ver que no estabas salí a buscarte
-¿Y tu como entraste?-pregunto terriblemente alterada - ¿quien eres?
-Mi nombre es Noah Hesse y fui enviado por tu padre- dijo antes de besar la mano de Susana -supongo que el idiota de Rice ya te explico porque estamos aquí 
Susana se quedo muda pues no sabia que hacer y lo primero que se le ocurrió fue soltar una patada en la entrepierna de Noah y en cuanto este se doblego Susana corrió aunque de nada sirvió pues pocos minutos después fue alcanzada por Noah quien la acorraló evitando que siguiera corriendo
-Mira mocosa mas te vale subirte a la moto y dejar que te explique -dijo mientras extendía un casco- tu padre me dijo que si necesitabas transporte yo ayudara además mando este casco para ti 
Susana lo tomo para luego subirse a la moto 
-Espero que esto no sea mentira- contestó de mala gana- y esperaremos a Sebastián para que me expliquen esto

No paso mucho tiempo antes de llegar al departamento de Susana y cuando entraron Sebastián estaba en el sofá viendo un programa de televisión
-Hola Susy- dijo Sebastián sin dejar de ver el televisor 
-¿Y para mi no hay un hola Rice? -añadió Noah
-¿enserio te mandaron a ti Hesse? ¿No había alguien menos odioso? -cuestiono Sebastián sin mirarlo
-Por lo menos a mi no me arrojaron un difusor- contesto entre risas- no sabia que eras tan idiota
-Pues por lo menos no me dieron una patada en la entrepierna- dijo enojado- así que si de idiotas hablamos...
-Los dos cállense y siéntense -interrumpió Susana acomodándose en el sillón mas pequeño- me van a escuchar par de idiotas
-Wow chica serias grandiosa en el infierno- dijo Noah mirándola con gran interés 
-No creo que ella quiera ir a ese lugar- replicó Sebastián cruzado de brazos 
-No quiero ir a ningún maldito lugar y mucho menos si es con ustedes- respondió Susana viendo a los dos chicos
-Estas en etapa de negación- soltaron los dos al mismo tiempo para luego verse y fruncir el seño 
-¡No estoy en negación!- renegó Susana - además no me quiero ir de aquí, ¿que diría mi familia si desaparezco? 
-Mira mocosa tus padres no dirán nada porque no se acordaran de ti, es sencillo manipular a los humanos- dijo Noah mientras sonreía - esto fue planeado desde hace mucho 
- No seas así de bruto con Susy enserio lo estúpido lo tienes de sobra- añadió Sebastián un tanto enojado- mira Susy como lo dijo Hesse esto ya estaba decidido y la razón por la cual no te puedes quedar en este mundo es porque al cumplir 18 años dejaras de envejecer como los mortales, es decir que no podrías pasar desapercibida
Porque podrías tener 60 años y seguir pareciendo de 18 
-ok en otro momento eso sonaría fabuloso pero por ahora quiero quedarme aquí así que se pueden ir - finalizó para luego abrir la puerta.
Bien ya nos vamos- lanzó una mirada asesina a Noah para luego incorporarse y salir.

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SOMBRAS DE LUZOpowieści tętniące życiem. Odkryj je teraz