Indomable pero mía

77.1K 4.3K 97


I

-Diecinueve años... -murmuraba mientras contemplaba mi figura en el espejo- Hacía tan sólo dos años desde que había perdido a mis padres de la manera más traumatizante posible. Habían dejado a una adolescente sola en el mundo con demasiadas preguntas en su cabeza sin responder.

Aparté los pensamientos y me decidí a terminar de enfundarme el uniforme para irme al restaurante de comida rápida de la Plaza Royale a trabajar, la palabra "emocionante" rondaba en mi cabeza con todo el sarcasmo posible. Salí del cuarto a toda prisa, bolso en mano, y me detuve en el espejo de la entrada un solo minuto, el necesario para pensar que estaba horrible.

Como de costumbre subí un par de calles y tomé el autobús, siempre puntual, en la calle Saint Paul Quest. Aquella tarde de primavera se presentó un poco más fría que de costumbre y di gracias por aquella puntualidad, el conductor saludo con más complicidad de la natural, sin duda recordaba que hacía diecinueve años que había nacido; Tal vez era una de las pocas personas que lo sabía, no acostumbraba a conseguir amistades, Ángel parecía un buen hombre, unos cincuenta años, pelo canoso y una facilidad para entablar conversación con los pasajeros milagrosa, así había sido una de las pocas personas que consiguió algo más de mí que un saludo silencioso, por ello, cuando bajé en mi parada le sonreí.

Anduve a paso ligero y fiché a la hora exacta de entrada, odiaba trabajar en aquel lugar pero había facturas y una carrera que pagar, aunque con aquel mísero sueldo... Anika se acercó a mi

-Felicidades –susurró

-No veo por qué tengo que estar feliz-sugerí

-Quieras que no es tu cumpleaños, ¿Por qué vamos a tomar algo después de trabajar?

-No puedo...Hoy tengo un plan especial con un amigo –mentí para evitar su rutinaria charla de abrirme al mundo.

Llevaba cuatro desesperantes horas tras el mostrador cuando dejó de entrar gente a bocanadas, las ocho era una hora tardía para comenzar a cenar si era fuera de casa, en media hora anochecería y el tráfico sería más peligroso. Pensé que agradecía aquellos clientes que pedían sólo un café o un gofre, eran amables, pacientes y seguros. Odiaba los pedidos largos, que estresaban a una más de la cuenta y no conseguían ni un "gracias" por parte del cliente.

Quedaban exactamente tres minutos para salir del turno, incluso llegué a esbozar una sonrisa y entonces entró...

Dos hombres de altura imponente, un moreno raro de ver por aquellos lares, poco abrigados para la temperatura de la calle. Uno de ellos era potencialmente rubio, ojos marrones y un gesto risueño; El otro poseía una penetrante mirada de color verde que, a juego con el tono castaño con caídas claras de su pelo hacía de él un rostro de ensueño. Parecía enfadado cuando se acercaba, pero al llegar a mí y posar sus ojos en los míos un escalofrío recorrió mi espina dorsal, arrugó el entrecejo aún más y mi vello se erizó con el tono cortante y furioso de su voz.


Indomable pero mía (Retirada a partir del 10 de Septiembre)¡Lee esta historia GRATIS!