最後

49 2 0
                                        

03/12/2016

Casi no he pegado ojo en esta semana. Siento los dedos entumecidos porque lo único que puedo hacer es escribir. Eso, o rebuscar entre los libros de mi hermano. No he hablado con otro ser humano desde el día diecisiete de noviembre, mi único compañero ha sido mi periquito Leonard. Creo que puede notar que he cambiado. Sigue hablándome como siempre con sus agudos gritos, pero lo noto inquisitivo. Su piar suena como una pregunta,pero me es imposible descifrarlo, lógicamente.

Puede que mi querida Lucy tuviera razón y esté perdiendo la cabeza. Parece mentira que ya hayan pasado tres años desde que se fue. A veces escucho su voz en mi cabeza diciéndome que la estoy decepcionando, pero no me sorprende. No es la única voz que escucho últimamente.

Volviendo al tema de mi investigación, debo admitir que no he logrado descubrir muchas novedades. He visitado la tienda que nombraba mi hermano en sus apuntes, pero el dueño no se ha mostrado interesado en responder mis preguntas. Además, no ha resultado fácil encontrar nada en el desorden de las estanterías. Y, por encima, una niña pequeña dificultó mi búsqueda con sus intrusiones en mi trabajo. Esa curiosidad infantil que los caracteriza y que me saca de mis casillas. Debo reconocer que esa es la razón por la que era tan duro con mi hijo. Quería que se comportara como un caballero antes de que aprendiera siquiera a caminar. Quizá sea por eso que llevo meses sin saber de él. Me pica la curiosidad por saber qué es de su vida. Sus dos pequeños retoños con la rubia bajita con la que empezó a salir en el instituto. Esta alienada relación es mucho más cruel que no tener ninguna en absoluto. A veces me pregunto si sería más feliz sin saber lo que es haber tenido a alguien, no puedes echar en falta algo que nunca has vivido.

No puedo seguir perturbando mi mente con mis problemas. Tengo que continuar mi investigación, no preocuparme por mi soledad. Es irrelevante teniendo en cuenta la gravedad de la situación. He encontrado indicios de que la muerte de mi Lucy no fue natural. Mensajes encriptados de alerta. No puedo continuar en esta incertidumbre.

He descubierto que, diez años antes de su muerte, otra mujer falleció en exactamente las mismas circunstancias. La mujer, que era pareja del propietario de la tienda, también estaba investigando lo mismo que nosotros, y, cuando avisó a la prensa de que había encontrado información clasificada,apareció muerta en su casa. Un supuesto infarto debido a su insana fijación por los dulces. Para mí, todo patrañas. Pero esto no quedará así, no lo permitiré.

Esta misma tarde pretendo visitar nuevamente la tienda de antigüedades, y haré preguntas claras y concisas. Espero poder darles forma a mis suposiciones. Si, por desgracia, no vuelvo, quiero dejar constancia de que me dirijo a la tienda de antigüedades de la calle Holmos. El dueño, Baltasar Romero, tendrá mucho que explicar.

P.D: Voy a dejarle a Leonard en el rellano al niño del quinto por si no logro regresar.No moriría en paz sabiendo que Leonard quedaría solo.



RelatosStories to obsess over. Discover now