1. ¡Amor C-N!

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Narra Nami

Me levanté a media noche, tallando mis ojos con el dorso de mis manos, ya que a mis oídos había llegado algo que llamaría "chisme", apoyando mi cabeza nublada por el sueño en la puerta de madera. Hasta que lo que oí pudo despertarme, como un golpe de realidad que me puso los pies en el suelo y me sacó de la cama enseguida.

—¿Segura que te quedarás sola?

—Segura, señor espadachín.

Solo era una conversación entre Robin y Zoro, pero era raro que hablaran así... Sí, muy raro. Parecían algo agitados, como que hubieran ejercitado o algo así, pero no le presté atención —o eso quise hacer, porque luego de unos segundos, sonreí maliciosa, con la bombilla encendida y gritando en mi mente un: "¡Gané los 10,000 b que aposté con Ussop!", pues sí, amigos, habíamos apostado tal cifra, Ussop negando rotundamente que Zoro y Robin llegarían a algo, ¿y yo? Estaba segura al 100 que algo ocurriría, ¡y aquí estaba!

Volviendo a mis temas, no culpaba a Robin, decían que una relación dentro de los mismos tripulantes tendía a entorpecer la unión y el trabajo en equipo, pero me encontraba en una situación, que por no decir, igual, era muy similar. Últimamente me sumía a pensar en alguien, ¿quién? Ya deberían saberlo. Pensaba en el capitán del barco, de solo pensar en él, mis mejillas enrojecían torpemente, ver su amplia sonrisa y sus ojos llenos de ilusiones que realmente cumpliría con esfuerzo, cada vez que me miraba con confianza, cada vez que me extendía su mano. Claro, ¿cómo olvidar la cicatriz en su pecho? Que si bien marcaba un traumático pasado lleno de dolor por la pérdida de un ser querido, le quedaba muy bien.

En mi consciencia estaba el conocimiento que nuestro capitán era un rotundo inocentón, a veces enmudecía mi sentir al pensar en cosas como: "Luffy no piensa en el amor", "Él te ve como una compañera, como debería de ser", sí, lo típico en mi situación.

Notando que me había sumido en mis pensamientos, el sueño se disipó, y no pude conciliarlo en un largo rato, a lo que inconscientemente, mis piernas me dirigían a la habitación del capitán de la tripulación, mis pensamientos, rondando en mi cabeza como una nube, "tal vez esté despierto", "tal vez pueda hablar con él", "no puedo dormir, tal vez si paso un tiempo con él, podré hacerlo". Con pasos silenciosos avancé hasta lo que era su habitación, y di tres golpes suaves con mis nudillos.

—¿Luffy...? Soy Nami.

Mi mente andaba en mi contra nuevamente, sí, empezaba a pensar en que lo que estaba haciendo era ridículo, probablemente Luffy estaría en el octavo sueño en estos momentos.

—¿Nami?—la puerta se abrió, dejando ver al capitán solamente en su ropa interior, sí, según mi análisis, él acababa de ducharse. Y según mis análisis, me sentía tan sucia como Ussop espiando el baño de mujeres.—¿Vas a pasar?

Su voz me sacó de mi pequeña burbuja, asentí rápido, tal vez demasiado. Nami, autocontrol, ¿bien? A-u-t-o-c-o-n-t-r-o-l. Wow, wow, wow, ¿Luffy es más alto que yo? ¿Cómo no me fijé antes? Negué, saliendo de mis pensamientos inmediatamente, cuando Luffy señaló la cama, cediendo su lugar para que pudiese sentarme.

Seguidamente, él se terminó de cambiar, su atuendo siendo solamente un pantalón marinero, como el que solía usar, y una camisa con un dibujito inteligible.

—¿Querías algo?—la curiosidad se notaba en su tono.

—Eh... Yo... Bueno...—un sonrojo creció en mis mejillas y él rió un poco, a lo que realmente no tardé en darle un buen golpe en esa cabezota.—Si te soy sincera, no puedo dormir.

Fijé mi mirada en el vacío, algo distraída pero atenta a la vez, una combinación extraña.

—¿Y? ¿Qué pasó?

La Reina Pirata (LuNa) | Libro 1 Stories to obsess over. Discover now