Simplemente tu Presencia

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(Hola! Muy feliz Navidad a tod@s! Este fic es un regalo que me tocó realizar gracias a la organización de un proyecto de regalos de intercambio de Navidad. Realmente sufrí un poco al principio al no estar muy familiarizada con la pareja, pero luego supe disfrutar de escribirlos y me terminó encantando, jeje. Espero que a ustedes también les guste y en especial a mi amiga, la destinataria del mismo. Te quiero bonita @Moonyta! Feliz Navidad!!!)

La palabra "ordenado" es un término que definitivamente no representa a Hal Jordan. Generalmente su cotidianeidad, pero más específicamente el departamento en donde vive, es (según palabras exactas de su novio) un desastre total. El castaño siempre replicaba diciendo que el velocista simplemente exageraba; para él nunca había estado tan desordenado y sucio como para llamarlo "desastre total". Pero muy en el fondo, el Linterna sabía que algo de todo eso era cierto, ya que por lo general, a él le gustaba pasar más tiempo en el departamento de Barry que en el suyo propio. Siempre Hal admiraba y destacaba que en el hogar de Flash se olía constantemente una fragancia a perfumes frutales; en todo momento cada cosa, cada objeto, tenía su lugar; y todo estaba continuamente limpio y pulcro. Demasiado limpio quizás para su gusto y hasta muchas veces pensaba que se pasaba de lo excesivo. Tanto así lo consideraba que le parecía realmente una exageración ver como cualquier cubierto que se dejaba de usar era rápidamente llevado a la cocina y lavado en cuestión de segundos. ¿El pretexto de aquella obsesión?: No desestabilizar con la energía de la casa. Algo del Feng Shui especulaba que implementaba el rubio en ese lugar porque todo era demasiado agradable, armonioso y perfecto.

Para Hal, pasar las noches en aquel departamento, comer una deliciosa comida hecha en casa, dormir junto al de ojos azules, abrazados, en una cama con sábanas lavadas y perfumadas, era uno de sus placeres preferidos. Quizás en ese sentido, refiriéndose al orden y la limpieza, eran polos totalmente opuestos. Pero tal y como dice el dicho... los polos opuestos se atraen. Y eso era algo de lo que realmente ambos estaban más que seguros. La química que había entre ellos era, sin lugar a dudas, pura atracción.

Pero retomando el desorden al que el piloto estaba acostumbrado, la excusa que solía usar tenía que ver con que nunca estaba en su casa y que la mayor parte de su tiempo lo invertía ocupado en sus diferentes trabajos. Por tal motivo, prácticamente no la habitaba. Y justamente gracias a un trabajo para la Liga de la Justicia en el Polo Norte, contrajo un terrible resfriado que lo obligó a instalarse en su casa varios días seguidos de lo habitual.

En aquella ocasión en que tuvo que sumarse a sus compañeros para enfrentarse a un enemigo, su añillo de poder se quedó sin energía luego de estar en acción por más de 24hs, dejándolo indefenso ante el tremendo frío del lugar. Fue gracias a que Flash estaba trabajando a su lado que no terminó muerto de hipotermia y congelado como un bloque de hielo. Afortunadamente, el velocista lo había encontrado antes de que perdiera la consciencia y lo tomó en brazos hasta llevarlo rápidamente a la nave de la Liga para resguardarlo del terrible temporal.

—¡¿Es que acaso puedes ser más descuidado?! —le regañó Barry en aquella ocasión mientras lo atraía más hacia su pecho para intentar brindarle un poco de su calor—. ¡¿Cómo es que se te olvida tu linterna para recargar el anillo?! —Apresuró sus pasos lo suficiente para acelerar su marcha, pero no tanto como para terminar ahogando a su pareja por la falta de oxígeno.

N-no, no es mí, mi... cu-culpa —se defendió como pudo, tiritando, mientras temblaba de frío—. Se, se, suponía que es-esta misión... du-duraría menos de... ¡Agh! —se quejó al no poder hablar correctamente y ocultó su cabeza en la axila del otro desistiendo de excusarse.

Flash estaba en lo correcto, aquel descuido podría haberle causado la muerte a Hal. Tuvo suerte que el resultado de exponerse a esas bajas temperaturas solo le causara un fuerte resfriado y no así una pulmonía o algo aun peor. Y aunque hoy en día no es común que alguien muera por un resfriado, el malestar de Hal no era menor. La fiebre, los continuos estornudos, mareos y una constante tos, lo obligaron a hacer reposo y quedarse encerrado en su horrible departamento. Porque sí, rayos, el castaño realmente pensaba que era horrible ese departamento. Por culpa de eso, el desorden natural del lugar en donde habitaba se había acrecentado de manera colosal.

Simplemente tu Presencia (HalBarry)Where stories live. Discover now