Que se vaya a la verga de una vez.¿Acaso no puedo desayunar bien un puto día? Solo me mira con su jeta de odio. Que se vaya a la mierda.
— Yo ya te he dado muchos permisos, te deje ir a la fiesta de tu amiga en el salón ese... En ese rosa, te deje ir a la otra, te deje ir a Six Flags, ¡te dejo tener novio! ¡Carajo!
Ay, sí claro. La mentada fiesta fue hace dos años, eso no cuenta. ¿Y mi novio? Yo puedo tenerlo con o sin su puto permiso, en un pinche país libre, joder. Podría tenerlo escondido y aquí en la casa, y para colmo sería la misma mierda, también lo vería en la escuela. Mamadas, nunca me da permisos.
—¡Uy, si! Mucho pinche permiso que me das. Mi novio tiene que venir aquí, a mí no me dejas salir. Lo de la fiesta fue hace años. ¡CONTIGO NO CUENTO PARA NADA!
— ¡PUES NO IMPORTA, TE HE DADO PERMISOS!
— ¡ME DAS PERMISOS CADA PINCHES MIL AÑOS!
—¡ERES UNA ESCUINCLA MAL EDUCADA, SOLO ME HABLAS BIEN CUANDO NECESITAS ALGO, SIEMPRE ME TRATAS MAL!
—¡TÚ TAMBIEN ME TRATAS MAL!
— ¡NO TIENES PERMISO!
—¡PUES NO TENGO!
Me voy en chinga a mi cuarto, no quiero seguir discutiendo con pendejos.
A la mierda todos. Sin putas pinches vacaciones, y no me dejan salir. Con una chingada, tengo dieciocho años, joder. Solo me quieren tener encerrada.
El resto del día no le dirijo la palabra a nadie.
La única persona que me apoya no está conmigo. La única persona que me quiere está lejos. La única persona que me entiende no tiene permitido verme.
Mi padre siguió con sus mamonerias de siempre. Ahora no tengo permitido salir ni ver a mi novio.
Dijo que si no me comportaba y cambiaba el tampoco lo haría. Pues a la verga, él fue el que me educó así y si no le gusta como soy es muy su problema.
— Te extraño.
Mi novio intenta llamarme cada noche, sin que mi padre se de cuenta de nada. Me mega jode no poder salir de mi pinche casa culera.
— Yo igual. Ya me quiero largar de aquí. Lo odio, a todos los odios.
— No te enojes, te va a hacer daño.
—Pues que me haga, y haber si ya me muero. Aquí sólo me hablan para regañarme, no me dirigen la palabra, y todo lo mio lo debo hacer yo. Pero los muy chingones si quieren que ayude.
— No digas eso, yo no quiero que te mueras. Te necesito.
Me lo dice en un tono tan dolido que hasta me siento mal. Él no tiene la culpa de mis desgracias, ni de nada. No debería de arrastrarlo a mis mierdas. Soy una egoísta.
—Lo siento. Es que... Sabes cómo son las cosas, no me gusta vivir así, ni siquiera es vida, Aidan, es un pinche infierno.
—Lo comprendo, pero, no tienes que pensar en eso.
En eso escucho como comienzan a gritar abajo.
— Tu pinche hija no sabe hacer nada. ¿Dónde carajos esta? Tráela inmediatamente aquí. Siempre está de pinche floja. ¡Sofía!
Ese es mi padre gritándome. Ya no puedo más. A la verga todo.
—¿Estás en tu casa?— pregunto a Aidan.
— No, voy hacia la presa ¿por qué?
— Con razón no escuchaba a tu hermano. Tengo que irme, me están gritoneando de nuevo.
— Ay, mi amor. No te pongas al brinco.
— ¡Adiós!
— ¡ESTUPIDA ESCUINCLA ¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁS?
Ya no quiero más gritos, no quiero. Que se vayan a la verga, que me dejen en paz.
Escucho pasos fuertes subir por las escaleras, seguidos de golpes violentos en la puerta de mi habitación.
Hasta aquí llego mi paciencia. A la mierda las consecuencias. Estoy harta ¡HARTA!
— ¡HABRÉ LA PUTA PUERTA!
—VETE A LA MIERDA.
Se dejan de escuchar golpes con eso, pero enseguida comienzan más fuertes, está pateando ahora. No me pienso quedar aquí.
Habró la ventana rápidamente. Mi cuarto está en el segundo piso, así que haber como le hago para bajar.
Los gritos se escuchan más fuertes. Sacó un pie.
— ¡HABRÉ LA PINCHE PUERTA!
Sacó la cabeza.
— ¡NO SABES LA QUE TE ESPERA!
Todo mi cuerpo está afuera. Debo actuar rápido, antes de que entre y me de una mega golpiza.
Escucho un estruendo y algo se rompe. Mi puerta quedara hecha añicos.
¿Qué putas hice para que comenzara tanta agresividad? Mejor que ya me mate.
Camino rápidamente por toda la orilla de la casa, hasta llegar hacia enfrente. Aquí hay un árbol y seguro me sirve para bajar.
Uno...dos... Tres. Me lanzó hacia abajo y me agarro de una rama para amortiguar el golpe.
Lo logre, madre mía, gracias Dios.
—¿DÓNDE CHINGADOS ESTÁS?
Me hago bolita para esconderme entre las hierbas. Como lo odio. Comienzan a brotarme lágrimas del coraje.
Escucho como abre completamente mi ventana de un jalón. Es ahora o nunca.
Comienzo a correr rápidamente hacia la carretera. Con todas mis fuerzas. ¿Quién hubiera imaginado que algún día saldría corriendo así de mi casa?
Uno, dos. Uno, dos. Mi cabeza va a estallar. Mis pulmones me arden. Solo un poco más, un poco más. Corre.
No me atrevo a voltear hacia atrás.
¡Un camión! Enfrente, si corro más rápido lo alcanzó.
—¡HIJA DE LA CHINGADA, REGRESA AHORA MISMO!
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda. Me encontró. Corre más, más, más, más. Es la única palabra que se repite en mi cabeza en este momento. Más, más, más.
Subo al camión rápidamente, y justo arranca, uno segundo más y no la cuento.
Cuando el camión avanza, veo su jeta colorada y un cinturón en su mano. Aún corre hacia mi, hecho la madre. Pero ya no llego, estoy a salvo.
Me reclinó en el último haciendo, mi corazón está mega acelerado. ¿Cómo es posible que alguien pueda tratar así a sus hijos?
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No se me ha acusado la vida social.
Short StoryNo se me ha acusado a los estudiantes organizados. La vida social del hombre aumentan con la misma. Es que la vida es intentar dormir, yo no lo he hecho. En lo que se me ha acusado...no es la primera mitad de la vida, mañana, en otro lugar, de los d...
