El viaje y la opulenta señora G.

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Este capítulo es completamente narrado por él

***

El viaje era largo, llevaba ya diez horas y todavía me faltaban otras dos más. Definitivamente la siguiente ve tomo un avión a escala y no directo. Ya no sentía las piernas ni los glúteos, el baño estaba ocupado y todos los pasajeros ya estaban fastidiados de su propio existir, y yo no soy una excepción. 

Había toda clase de gente en el avión, los tranquilos que solo ven películas todo el viaje sin entrometerse en la vida de nadie, los que dormían sin parar, los que solo pedían comida cada hora, los inteligentes que traían bebés a un viaje de más de doce horas y los que solo se quejaban de todo. Afortunadamente me había tocado el asiento con un señor que estaba entre dormilon y vicioso de películas, por suerte, no roncaba.

Aunque no podía quejarme mucho, estaba en V.I.P.

Y aquí venía la señorita con el almuerzo, estoy seguro de que me comería una vaca en este instante, sí pudiera. 

Veo como le pasa el almuerzo al señor que está a lado mío y se va de largo, sin que yo pueda hacer nada, y para colmo es algo que se ve y huele delicioso. Ojalá y pudiera comer, casi lloro del hambre. Lentamente y sin chocar con nadie me dirijo a la sección del avión donde tienen toda la comida y tomo un almuerzo completo y lo devoro antes de que vuelva la asistente de vuelo.

Hmmm, delicioso. Tomo un par de bebidas extra y otro postre. Total, no hay nada que nadie pueda hacer.

Regreso a mi asiento y veo que el señor se ha extendido, ocupando los tres asientos que habían. No tuve más remedio que sentarme en el suelo otra vez.

Me había quedado dormido hasta que sentí un pisotón. M*erda, mi mano.

Tanta conmoción se debía a que ya habíamos llegado a nuestro destino. Al fin. Salí rápido del avión, como buen viajero en V.I.P. y apenas puse un pie en el suelo prácticamente salí corriendo para poder tomar aire fresco. Los pasillos que me llevaban a la puerta se me hicieron eternos, y por suerte no tenía que preocuparme por llevar ninguna mochila. 

Me acerque al área de taxis y vi como una señora que parecía muy pudiente se subía en un ostentoso carro de un hotel, y rápidamente me subí yo con ella. El chofer la llamaba Señora Gallagher, cuanta formalidad. Al parecer, hoy iba a dormir cómodo. 

Después de casi una hora para llegar al hotel gracias al grandioso tráfico, pude comprobar que en definitiva, iba a dormir bien hoy. Un impetuoso edificio dorado perfectamente alumbrado se levantaba firme frente a mi, con una larga y grande alfombra en su entrada. Ingrese al hall y sin esperar atención, me acerque a una de las máquinas de las recepcionistas y marque a una suite empresarial como ocupada, tome la llave, que más bien era una tarjeta y me hice camino al ascensor, subiendo hasta el último piso, caminando por pasillos adornados con bellos cuadros, una réplica exacta de Guernica de Picasso, una obra dolorosamente representativa. Nada mal señora Gallagher, nada mal.

No supe por cuanto tiempo me quede observando la obra cuando vi que la señora Gallagher estaba hospedada en la habitación contigua. Estaba hablando por teléfono de cómo el vuelo de su hijo se había retrasado pero que el ya estaba en camino y que si podrían hacer todo a tiempo. Accidentalmente casi hago caer el cuadro; la señora y el botones -mozo de equipaje- se giran en torno a mi dirección. Por una milésima de segundo casi olvido que no me pueden ver, más sin embargo, tengo que esperar hasta que la señora entre a su habitación y el botones se vaya para yo poder entrar a la mía.

***

Calmaos, que la historia poco a poco irá tomando sentido :) 

May






Soy invisible ||Harry Styles||Stories to obsess over. Discover now