CAP 1.

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En unos días vuelvo a Beacon Hills un pequeño pueblo en el que nací y pasé parte de mi infancia, dónde conocí a personas maravillosas y el único lugar que me queda.

Me fui a la edad de 10 años, al morir mi padre y al no tener más familiares ahí le quedó mi custodia a mi tía Holly que vive en Oklahoma.

Tenía a varios amigos en el pueblo, uno de ellos era mi vecino, Stiles Stilinski. Éramos inseparables, era mi mejor amigo, el hermano que nunca tuve. Perdimos contacto cuando me fui, al ser una niña y el no tener un teléfono celular era un poco difícil.

También estaba Cora, Cora Hale. Éramos las mejores amigas en ese tiempo, yo conocía a toda su familia y hasta a su madre Talia, que me consideraba una de sus hijas. Su hermano Derek también fue un gran amigo y admito que me gustaba un poco pero obviamente el no sentía lo mismo por mí, yo sólo era una niña y el era mayor que yo. Y su hermana Laura, que nunca nos llevamos bien y nunca entendí el porqué, Cora siempre me decía que estaba celosa pero la verdad es que nunca le creí. Cuándo me enteré del incendio me puse muy mal, me acuerdo que no comía ni salía de mi habitación. Según nos habían informado nadie había sobrevivido al incendio, sólo Peter que es su tío, pero quedó en un estado de coma. Sucedió poco después de irme y quería volver para ver lo que había pasado e informarme más pero mi tía no me dejó.

Obviamente que sabía que todos eran hombres lobo, Cora me lo contó un día, me dijo absolutamente todo sobre los hombres lobo y creo que eso nos unió más.

Hace un tiempo me enteré que Derek y Laura también sobrevivieron pero la última murió al volver a Beacon Hills, la mató Peter quién mató a las personas que estuvieron involucradas en el incendio, después Derek lo mató y así el se convirtió en el alfa. Una total locura.

Hasta ahora es lo único que sé y que los Argent volvieron a Beacon lo cuál no son buenas noticias.

Soy por así decirlo una cazadora, pero no cazo seres sobrenaturales, yo los ayudos.

Sé manejar armas, soy buena con los cuchillos y el arco, tengo muy buenos reflejos y buena puntería. Estuve 6 año en gimnasia y sé pelear muy bien.

Mi tía Holly sabe sobre lo sobrenatural y ella fue la que me enseñó todo lo que sé.

Lastimosamente no me acompañará a Beacon Hills ya que se fue a Francia hace unas semanas y pasará un buen tiempo por allá.

En éstos momentos me encuentro acostada en mi cama con un hombre lobo a mi lado mejor conocido como Aiden, un alfa miembro de la manada de alfas junto a su hermano Ethan. ¿Qué si me molesta? La verdad no. Al principio a mi tía no le gustaba y sigue sin gustarle porque dice que son malos y que no es bueno que me junte tanto con ellos pero yo creo que los gemelos no son tan malos de verdad.

Aiden y yo tenemos una relación un tanto extraña ya que hay veces que estamos bien y otras no, además no somos novios oficialmente. Tenemos nuestros problemas y uno de ellos es mi decisión de ir a Beacon, además de que el últimamente me oculta muchas cosas.

Nos conocimos hace un año en una cafetería, sin querer derramé café en su camisa blanca así que arañó con sus garras mi precioso auto y obvio que no lo dejé salirse con la suya, destroce su preciada moto.

Al principio no nos llevamos bien pero con el tiempo nos conocimos mejor y nos hicimos muy buenos amigos, amigos que se besan y se acuestan. Sí.

Sentí como me rodeaba con sus brazos y me voltee para verlo a la cara.

Se estaba haciendo el dormido.

Sonreí mientras acariciaba su rostro y el abría los ojos y me sonreía.

-Buenas tardes, bello durmiente. -sonreí viendolo a los ojos.

Amo sus ojos cafés.

-Buenas tardes, preciosa. -dijo mientras me daba un beso que obvio correspondí. Era un beso lento y tierno.

Me separé y arrugue un poco la frente.

-Tu boca apesta. -reí por su cara de indignado.

-Lo siento pero me acabo de despertar y tienes suerte que tu boca huela a menta, lo cuál me encanta -dijo lo último en un tono seductor por lo que me hizo reír y me dio un pequeño beso en los labios antes de levantarse de la cama e ir al baño.

Al salir buscó sus ropas y empezó a vestirse bajo mi mirada.

- ¿A dónde vas? -hice un pequeño puchero mientas veía como se vestía.

-Tengo que volver con Deucalion, ya se debe estar preguntando en dónde estoy y tengo que ayudar a Ethan con unas cosas. -dijo al terminar de colocarse los zapatos.

- Está bien. -sonreí al sentir sus labios de nuevo con los míos.

Entró nuevamente al baño por lo que aproveché de levantarme y bajar para hacer el almuerzo, me había levantando más temprano e hice todo lo que tenía que hacer.

Mientras preparaba la pasta escuché la puerta de mi habitación ser cerrada por lo que imaginé que Aiden venía para acá y estaba en lo correcto al sentir unas manos en mi cintura.

- ¿Qué estás preparando, Ren? -colocó su cabeza en mi hombro y empezó a darme pequeños besos en el cuello. Lo cuál me hizo reír un poco.

Es mi zona débil y el lo sabe.

-Pasta. Sabes que es lo único que sé hacer.

- Y es la mejor pasta que he probado. -me hizo voltear y mirarlo a los ojos- pero me tengo que ir.

- Está bien, mandale saludos a Ethan. -dije un poco desanimada, le di un corto beso en los labios de despedida.

-Te quiero, ADIÓS. -gritó saliendo de la casa y antes de cerrar le respondí.

-TAMBIÉN TE QUIERO, TONTO.

Aiden es una de las pocas personas que saben como soy realmente y no me imagino estar en Beacon sin el.


REN (AIDEN)Onde histórias criam vida. Descubra agora