Pausa

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Ni bien el avión arribo a tierras rusas Yuri se separó de sus entrenadores, antes de iniciar el entrenamiento tenía una persona que esperaba por él.


Era el gran tigre de Rusia, pero ante aquella figura se transformaba en un tierno gatito.


Ni bien lo vio no pudo evitar saltar sobre este abrazándolo con fuerza.


─¡Yuratchka! ─ El anciano recibió con cariño a su nieto en brazos, sin embargo la edad hacia mella en él, sintió su espalda sonar y el joven alarmado se separó de su abuelo disculpándose por su impulso. ─ No es nada, no te preocupes─ Despeino las hebras de su nieto y le sonrío recibiendo otra por parte del menor.


Para Yuri lo más preciado que tenía en su vida era su abuelo, Nikolai Plisetsky, su único pariente, su única familia.


─Ten Yuri─ El menor alcanzo la bolsa descubriendo en su interior unos deliciosos piroshki, le sonrió a su abuelo y comenzó a comer uno con gran gusto. Su abuelo se regocijo al ver la expresión relajada de su nieto para luego volver su atención al volante.


─En mi viaje a Japón probé un plato muy delicioso, era tazón de cerdo, realmente me gustaría que los probaras abuelo─


─¿Mejores que mis piroshki? ─


─Oh, no! Claro que no─ Mordió una de las empanadas rusas─ ¡Delicioso! ─


─Yuratchka─


─¿Hm? ─


─Viktor no vino contigo─


Nikolai no perdió de vista el semblante triste que ensombreció la bella sonrisa de su tigre. Si bien no era mucho de tecnología, el anciano siempre leía el periódico, sobre todo la sección de deportes en busca de noticias sobre su nieto, un buen día todas las portadas se vieron tomadas por la primicia del momento, Viktor Nikiforov se retiraba del patinaje para entrenar al japonés Yuuri Katsuki en Japón.

Todo eso le pareció demasiado extraño y sus sospechas parecían hacerse realidad ante la reacción de su nieto.


─Yuratchka─


─Rompimos el compromiso─


─Yuri, ¿Acaso Viktor te en─


─No, solo....él escogió, yo no formaba parte de sus planes─ El menor miraba la empanada como si de algo magnifico se tratase─ Pero demostraré que soy el mejor─


Nikolai prefirió aguardar a llegar a casa, su nieto había pasado por mucho y siempre intentaba hacerse el fuerte, creaba un gran coraza a su entorno, pero debajo de esa actitud sabía que se escondía un gran corazón, uno que ahora estaba herido.


─Estamos en casa─


La casa como siempre lo recibía con calidez, Yuri amaba su humilde casa, pos más lujos que pudiese obtener, nunca lo cambiaría por el calor de su hogar.

~A.G.A.P.E~An angel gets an empty promise #PremiosKatsudon2017Read this story for FREE!