Éramos un pueblo tranquilo.
Un pueblo que no contenía asperezas, no éramos perfectos pero sabiamos sobrellevar las cosas de buena manera, sin tratar de perjudicar al otro. Un pueblo en el que personas con valores crecían, para volverse personas honradas. Un pueblo en el cual todos se conocían y sabían que nunca correrían peligro. Pero todo cambió, los pueblos tranquilos no pueden quedarse para siempre tranquilos, algo termina perturbandolos. Así es como mi hogar se convirtió en un Infierno, un Infierno del cual ninguna de las personas, volverían a ser las mismas, un lugar en el que harán hasta lo impensable para sobrevivir y eso, me incluye a mí.
