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CAPÍTULO 1

Mi corazón salta desbocado, miro a mi alrededor inspeccionando todo en mi habitación. La alarma me aturde con su intenso vibrar. La presiono para que cece su sonido.
Era hora de empezar una nueva vida, un nuevo colegio, un nuevo trabajo, y por supuesto nuevas personas. Tampoco espero que mi personalidad consiga miles de amigos. Lo único que espero es encontrar a alguien con el cual pueda compartir mis ideas y pensamientos, y no necesariamente espero que sea hombre o mujer, lo único que importa es que tengamos una amistad leal. Ya que mis últimas amistades no fueron lo que yo esperaba.
Tengo demasiados problemas en mi vida, y necesito dejarlos salir.
Este tiempo mi mamá estuvo muy atareada con su trabajo y no tenía mejor excusa para desquitarse conmigo.
Mis lágrimas caen sobre mis mejillas al recordar todo el daño que me ha hecho.

Termino de alistarme temprano por la mañana, y me subo a mi Ford KA, para llegar a tiempo a mi nueva escuela, en la cual solo conozco a los directivos, y demás.

Me encuentro caminando por el pasillo de la escuela donde se ubican los casilleros de cada estudiante. Hay un montón de chicos y chicas, algunas de sus miradas se detienen en mi, como de costumbre, siempre las miradas se centran en mi y en mis ojos de color verde.
No es porque sea extremadamente hermosa, aunque me considero una persona linda.
¿Por que si yo no me considero linda, quien lo hará?
Nadie.
Y ni siquiera mi mamá es capaz de decirme algo "maternal", nunca me ha dicho algo lindo, al menos no que yo recuerde. Estoy segura de que siente que soy una carga para ella, y lo soy.

Cuando por fin encuentro mi casillero, para sacar mis nuevos libros, cuando lo abro este mismo deja caer todos los libros que hay en el en forma de estampida.

A la mierda.
Mi cara estaba a punto de estallar, conmocionada, sintiendo vergüenza a la vez por haber tirado todo. No me había cuenta que todavía no he juntado ninguno de los libros que se cayeron al piso.
Me quedo perpleja, hasta que un chico, de cabello castaño se acerca a ayudarme a levantarlos.
- Perdón, yo...- las palabras nunca salieron de mi boca.
-Está bien- sus ojos se juntaron con los míos. -No fue tu culpa, la escuela pone los libros de mala manera, al abrir el casillero, se caen- dijo dándome una sonrisa de seguridad.
-Gracias-consigo decir-fue una de mis peores vergüenzas que he pasado.
-No deberías sentir tanta vergüenza, es algo normal, si yo hubiera visto a una chica como tú mientras abría mi casillero... créeme hubiera tirado absolutamente todo.

Del llanto a la felicidad Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang