Prólogo

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        La primera vez que lo vi, se encontraba tirado de cualquier manera sobre su barriga a orillas del mar. Era una noche clara debido a la luz proporcionada por la luna. No era un bonito lugar para dormir, hacia frío afuera y los árboles se movían haciendo ruidos extraños. ¿Por qué estaba allí? No lo se. Pero yo lo había encontrado o tal vez él me había encontrado a mi.

        Lo miré más de cerca, apoyándome sobre mis codos me alcé sacando un poco más de mi cintura fuera. Algo estaba mal, lo sentía. Hice un esfuerzo por tocarle el rostro sucio, estirándome sobre mi barriga para alcanzarlo. Una cosa pegajosa y roja le cubría la mitad de la cara y, por lo que pude ver, también los brazos. Mire mi mano llena de la cosa pegajosa, era sangre. Me asuste, él estaba herido. Inmediatamente lo tome de los dos brazos como mejor pude e intente arrastrarlo hacia el mar, ahí estaría mejor.

      No lo logré, despertó y yo no pude evitar dar un salto al agua y esconderme ya que también es cierto que no sabia qué cosa era él pues por lo que sé, ningún tritón puede estar fuera del agua y despertar como si nada.

      Lo vi levantarse poco a poco y sentarse a la orilla. Puso su cabeza en sus manos tapando su rostro y dándose cuenta entonces de que sangraba. Me asome para verlo mejor y quedo claro para mí que él no era un tritón. Tenía piernas, un par y ni siquiera sabía muy bien si era un humano. Su piel era pálida, casi sin color, tenía marcas raras y rojas por el cuerpo, su pecho desnudo y algo cubriéndole la parte inferior; tal vez pantalones... Creía haber escuchado hablar a mi padre de que los humanos usaban pantalones para cubrir la parte inferior de sus cuerpos pero nunca había visto unos. Él parecía ser una especie de humano extraño; nunca había visto tampoco a un humano, pero los libros de monstruos de mi padre señalaban algunos. Tal vez este chico era una nueva raza de humanos o una casi extinta, es decir, no se parecía mucho a uno pero a la vez compartían ciertas características. Sentía demasiada curiosidad.

      Él comenzó a ver alrededor como si se hubiese perdido en algún lugar extraño. Nuestras miradas se encontraron en medio de su reconocimiento del territorio y ambos nos hicimos hacia atrás por la impresión. Yo terminé sumergida nuevamente, no había lugar más seguro que bajo la superficie, eso decía siempre papá. Él se asomó lentamente y yo, viendo su curiosidad, decidí ascender. Nuestras miradas volvieron a encontrarse y en sus ojos se veía admiración. Sí, era imposible no admirarse de mi belleza, eso también lo decía papá. Sus ojos abiertos como platos, desprendían un brillo irreal, casi como de otro mundo, rojos, como la sangre y a la vez naranjas y amarillos como el sol de medio día. ¿Qué era esa combinación?

-Qué... ¿Qué haces en el agua tan tarde en la noche? Las niñas no deberían...

-Vivo aquí- dije cortándolo- Soy una sirena, mira- saque mi aleta para que la viera y me regocijé de su impresión y su creciente admiración- Y tú, ¿Qué tipo de humano raro eres?

-¿Humano?- parecía ofendido- ¿Cómo puedes compararme con esa insignificante raza? Soy lo que aquí llamarían un alien- dijo con orgullo- Vengo del espacio exterior, para ser más precisos de otra galaxia- miro alrededor de nuevo- Por alguna razón termine aquí, estaba investigando estas tierras con mi padre cuando la nave comenzó a fallar. Me pregunto dónde estará él...

-Alien... Nunca había escuchado algo así. No he visto a más ninguno como tú por aquí, quizás tu padre calló por otro lugar.

-Debo ir a buscarlo, o tal vez debería esperar a que él me encuentre... Eso sería lo más inteligente.- Volvió a poner toda su atención en mi- Así que una sirena, ¿eso existe?

-Primero, no soy un "Eso", y segundo, me tienes ante tus ojos, si ni siquiera confías en eso entonces eres un tonto.- dije rodando mis ojos y cruzando mis brazos sobre mi pecho.

-Tú eres la tonta. ¿Cómo te atreves a hablarle así a un príncipe? Muestra más respeto, yo soy mucho más superior que tú, chica pez- había ácido en su voz.

-Príncipe de los tontos, disculpe mi atrevimiento señor "soy superior que tú"- yo podía jugar mejor a esto- Además seguramente soy mayor que tú- Resople. Nos miramos con odio un momento hasta que casi podía ver chispas entre nosotros.

      Apartamos la mirada al mismo tiempo y luego de unos segundos él se puso de pie.

-Niña tonta, me voy, debo encontrar a mi padre.

-¡Espera! Estas mal herido- fue un impulso. Era un tonto pero yo no tenia tan mal corazón como para dejarlo ir de esa manera. Tome su brazo cuando ya estaba dispuesto a irse, casi había salido por completo del agua para eso.

      Ambos nos sorprendimos por el contacto y lo solté de inmediato, mi piel estaba fría y la suya caliente a pesar del frío que hacia afuera. Se sintió raro tocarle.

- Soy más fuerte de lo que aparento.

      Había dicho eso con mucha confianza pero era obvio que le dolía cada parte del cuerpo. Le pedí que esperara un momento y me sumergí en el agua con el fin de buscar algunas algas sanadoras. Las encontré con facilidad. Cuando volví estaba sentado en la orilla esperándome tal y como se lo había pedido. Después de todo era un buen chico.

-Ten, solo debes frotarla en la herida, pero primero debes lavarte, entra.

-¿Entrar? ¿Estás loca? Nunca he entrado a esa cosa azul, he visto morir allí a más humanos de los que he visto vivos.

-Pensé que eras superior a ellos-lo provoque.

      Estaba asustado pero igual entró, lo sostuve en la superficie mientras lavaba sus heridas. Sabia que los humanos no podían respirar bajo el agua y al parecer los alienígenas tampoco. El mar era profundo y si lo soltaba probablemente moriría. Se lavó lo más rápido que pudo y saltó a la orilla de nuevo. Era divertido verlo. Era un chico valiente. Me gustaba.

-Ahora solo debes frotarlas como te dije...- sentí el llamado de mi madre recorrer mi cuerpo- Oh, me tengo que ir antes de que sepan que estuve afuera- rápidamente me volví y me alejé

-Hey!- gritó- Gracias- tenía las algas levantadas en su mano para que las viera. Le sonreí y nade tan pronto como pude a donde mi madre estaba.

Paseo Al Mundo ExteriorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora