Como todos comencé como un espermatozoide en un óvulo.
Pero no todo fue tan fácil, fui producto de la violación a una niña de doce años.
Tenía cinco años, pero eso no significaba que no reconociera el rechazo.
Mi madre fue obligada por mis abuelos a casarse con el hombre que la agredió. En aquella época no se reconocía como agresión, las familias simplemente llegaban a un acuerdo y casaban a la víctima y al victimario, en ese entonces se tachaban a las niñas abusadas cómo putas que provocaban a los hombres y a aquellos mounstros se les llamaba víctimas de sus encantos.
Aquellos casamientos eran lo normal, niñas de doce años casadas con sujetos de treinta o más años.
Ese acto de crueldad cometido por mis abuelos me llevaron a nacer, a sobrevivir mis primeros años de vida.
Me gritaba por todo, aunque ni siquiera me hubiera movido un centímetro, mi papi me gritaba mucho, un día estaba tan enojado que me golpeo con un cinturón en la espalda y en mis piernitas, todo mi cuerpesito me dolía y no podía moverme del piso. Luego de aquella golpiza, que hasta el día de hoy recuerdo, introdujo algo por mi vágina, recuerdo que me dolió mucho, lloré y le dije que me dolía pero él no se detuvo. Mi mami no hacía nada. Sólo observaba. Desde que tuve conciencia de mi entorno la recuerdo de esa manera tan indiferente, todo lo que hacía parecía ser por instinto de supervivencia, nunca recibí un abrazo, un beso o una caricia. Mami siempre me miraba de una forma que no supe describir a esa edad, pero que hoy reconozco como dolor, le dolía verme y recordarlo me duele.
Pensar en mi mamá es algo de mucha angustia, ella no pidió ser bonita, ni mucho menos que un hombre de cuarentena años la agrediera de forma tan brutal. Le robó su inocencia, su juventud, su salud, su vida. Y ella en cambio tenía que verme a mí diariamente, la prueba de que todo era real. Claramente todo esto no lo entendí a esa edad, fueron los años los que me hicieron entenderla. Mi mamá, simplemente estaba rota y ya nada podía repararla.
Siempre había tenido miedo de papi, él era muy malo conmigo. Yo lo quise mucho, ese amor infantil, inconsciente e incondicional que tienen los niños hacia sus padres; cuando tenía tres añitos me regaló una muñeca de trapo, estaba algo sucia y rota, pero igualmente la abrace y luego a él dándole las gracias. Recibiendo de su parte un empujón.
Aquella muñeca se llamaba Julia, Julia jugaba conmigo siempre a las escondidas, era muy buena pero yo siempre la encontraba detrás de la leña.
Vivía con mis papis en una casita muy pequeña, era de un material llamado zinc o algo así, dormía con mami y papi en un sucio colchón que estaba sobre unos cartones en el piso de tierra, no teníamos cocina pero si un pequeño escaparate donde guardaba mi uniforme de la escuela. Mami cocinaba en un fogón al lado de la casa. Ella siempre olía a humo y tierra, con el cabello grasoso y el rostro sucio por la poca higiene.
No me gustaba dormir con papi, él en las noches me tocaba y no me gustaba que hiciera eso, me dan aún ganas de llorar, pero no me gustaba hacerlo molestar y me quedaba muy quieta, me tocaba mucho entre mis piernitas y me dolía.
Él siempre le pegó mucho a mi mamá, él le gritaba cosas muy feas, luego me golpeaba a mí. Siempre estaba borracho. Olía feo. Yo veía como la obligaba a qué lo besara y luego salía de casa para no ver el resto. Me sentaba sobre los troncos al lado del fogón para mantenerme caliente y alejar a los mosquitos.
Me bañaba en un pequeño pozo muy lejos de casa, el agua siempre sucia, cómo era muy alejado solo iba una vez cada cuantos días y mami la utilizaba también para cocinar, ella siempre fue muy flaca y nunca me miraba directamente.
