11 de junio del 2010.
Y allí se encontraba el joven Brendon Urie sentado en la silla frente a su escritorio, esperando a su próxima paciente. Apenas llevaba un par de meses dando consultas, y su negocio era poco fructífero pero se iba levantando poco a poco, al pobre aún le emocionaba el hecho de pasársela atendiendo gente con problemas psicológicos. No tenía ni idea de que se había metido a la boca del lobo.
— Brendon, ya llegó tu cita de las tres. — Decía su joven asistente.
— Gracias, Lucie, hazla pasar.
Al consultorio entró aquella pequeña chica de cabello castaño oscuro, en su mirada podía notarse el enojo que sentía por estar en ese lugar.
— Tú debes ser Melanie...
— Ajá.— Contestó secamente la joven.
— Puedes sentarte.
Melanie mantenía su mirada fija en las cosas que había sobre el escritorio, el doctor tomaba su pluma y su cuaderno.
— Bueno, Melanie, déjame presentarme, soy el doctor Urie, yo voy a estar a cargo de tus sesiones — Brendon le daba la mano a la joven, quien, respondía a su saludo secamente otra vez — ...Veámos... Voy a hacerte unas preguntas para poder iniciar. Necesito saber tu nombre completo.
— Melanie Adele Martinez.
— ¿Qué edad tienes?
—Trece años.
— ¿Me podrías decir tu fecha de nacimiento?
— 28 de abril de 1997.
— Bien Melanie — Decía Brendon volteando a verla y dejando de lado aquel cuaderno — ...¿Por qué estás aquí? — La chica puso los ojos en blanco.
—Mi padre, se puso como loco porque encontró una bolsa con navajas en el baño de mi habitación... ¡Yo no iba a usarlas!, yo no iba a matarme.
—¿Por qué las tenías entonces?
—Yo... Solo quería asustarlo, no era en serio, fue una idiotez.
—Ese tipo de cosas no se hacen porque sí, debes entender la preocupación que le causaste.
— Como si de verdad le importara.
— ¿Qué te hace pensar que no le importas a tu padre?
— No le importa nadie, solo finge que me quiere porque piensa que así puede tenerme de su lado.
A este punto las cosas se volvían mucho más graves. Algo no estaba bien, y no se trataba simplemente de una pelea entre padre e hija.
— ¿Por qué dices que te quiere de su lado?
— Porque... Él quiere que yo acepte a su novia, pero no. Yo no voy a dejar que él se olvide de mamá así como así.
— ¿Ellos están separados?
— No. Él salía desde hace tiempo con esa mujer. Mamá los descubrió, y papá le pidió el divorcio. Desde entonces mi mamá se la pasa bebiendo. Él es un idiota. En lugar de preocuparse por mi madre y por mi hermano, se busca una amante, y para colmo me manda al psicólogo, ¡Cómo si yo fuera la que está mal!— Los ojos de la chica se humedecieron.
—Toma. —Dijo Brendon ofreciéndole una caja con pañuelos desechables — Por favor, cuéntame qué pasa con tu hermano.
— ¿Él?... Bueno, tengo mucho tiempo sin verlo. Mis padres lo corrieron de la casa hace más de un año, nunca me dijeron por qué. A partir de ahí empezó todo, supongo — La joven hacía pausas entre sus palabras — ... mi madre se la pasaba llorando todas las noches, y un par de meses después vimos a papá en un centro comercial... él estaba besando a esa mujer. —El llanto de Melanie se hacía más profundo —Dígame que usted va a hacerlos entrar en razón. Ya no soporto esto, usted dígales que me lleven a vivir con mi hermano, o haga algo...
—Tranquila... mira, Melanie... A decir verdad, no pensé que lo tuyo fuera un problema de tal magnitud. Con lo que dices entiendo que no estás pasándola bien en tu casa ni con las personas que tienes a tu alrededor, quiero que sepas que si lo prefieres puedes verme más como un amigo que como un doctor, porque de verdad quiero ayudarte, estoy aquí para escucharte, no para juzgarte. Y sé que no puedo prometerte que se va a solucionar todo de la noche a la mañana, porque esto va a ser un proceso, un proceso largo. Lo que por ahora sí puedo asegurarte es que voy a exponer frente a tus padres todo lo que acabas de decirme, y sé que viniendo a terapia conmigo, y tomando una terapia familiar podemos hacer que las cosas en tu hogar mejoren...
— ¿Todo va a ser de nuevo como antes?
— Ya te dije que no puedo prometerlo, pero, ¿sabes?, te juro que voy a encargarme de que pase lo que pase tú estés bien.
Melanie no estaba segura de querer seguir con eso, ella sabía que tomar esas terapias no funcionaría, y sin embargo había algo en él que le daba confianza, que hacía que pasar por toda esa pérdida de tiempo valiera la pena.
— Creo que... Puedo intentarlo —Respondió finalmente.
YOU ARE READING
Fallen Angel
Fanfiction«No me di cuenta en qué momento comencé a sentirme así, me he perdido por completo y todo es culpa tuya. Sé que no puedo seguir cayendo en tu juego. Sé que debo detenerme, pero no puedo evitar desearte tanto, Melanie.»
