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Copos de nieve caían sobre Manhattan, desvaneciéndose en el suelo blanco de una fría noche. Las luces navideñas y el estrés de los regalos se iban acercando a medida que pasaban las horas. Aunque, en esa ciudad no todo era alegría. Una mujer, de edad media, de ojos grandes y azules como un océano esperaba sentada, pensativa, sin llevar la cuenta de los días, sin contestar llamadas de familiares, sin hablar con su marido, observando, a su hija.
"No es como los otros niños" pensaba. Era especial, pero, ¿en qué sentido? Marie, que así se llamaba la mujer de enormes ojos. Miraba a una cuna desconcertada, porque su pequeña acababa de nacer y ya tenía vendas.
Victoria no era normal y no lo entendía. Porque nunca salía. Nunca entendió el por qué de no poder aprender a montar en bici, el por qué de no poder tener todos los amigos que ella quisiera, el por qué de no poder ir a la escuela, el poder de ser como los demás.
Victoria ya sabe andar pero duele un poco.
Victoria ya corre pero duele mucho
Victoria ya escribía pero al rozarse con el papel dolía.
Victoria jugaba pero no se divertía, le hacía daño divertirse.
Victoria una vez se rascó el brazo y lo lamentó
¿Por qué tantas vendas? Preguntaba a su papá. Creo que ya iba siendo hora de explicar la razón de este desastre, la razón por la que Victoria era tan frágil como una mariposa.
Sus padres temblaban, sentados delante de una niña de rostro sonriente, porque ella creía que todo el mundo era como ella, pero que con el paso del tiempo se volvían más fuertes. Sudores recorrían la frente de Marie, que no sabía que decir, ni cómo empezar, ni cómo terminar. Como si fueran tartamudos hablaban, algo que a Victoria le hacía gracia, así esbozaba una sonrisa y todo el ambiente se volvía más relajado.
Claro que Victoria no era normal. Pero si hubiera salido un poco más la habrían coronado como la niña más tierna del universo. Porque detrás de esas heridas que aparecían a montones, detrás de esos pocos dientes que tenia por su corta edad. Nadie, ni miles de heridas, ni ninguna enfermedad extraña que padeciera en su piel, podría evitar que sonriera con lo más mínimo. Al igual que nada podría evitar que se hiera con lo más mínimo.
Aquella charla sobre "El por qué de que mi hija tenga piel de mariposa" acabó con una merienda y un programa de televisión
Marie puso el canal cinco, y lo que la pequeñaja sin dientes vio le levantó la curiosidad.
Faldas rosas volaban en el televisor, chicas de puntillas que giraban al ritmo de la música, algo de lo que Victoria se enamoró, del ballet.
¡Mamá, mamá! Mira qué bonito, ¡yo quiero! Steve, el padre de familia hablaba sobre clases para niñas que había por ahí cerca, eso hizo que Marie se alterara y que Victoria se entusiasmara.
¿De verdad crees que la llevaré a hacer ballet? ¿Qué se relacione con tanta gente? ¿Y si la rechazan? ¿Y si se cae bailando? ¡Le pasaría de todo! Marie gritaba a su marido en la cocina creyendo que lo que acababa de decir era una locura, mientras Victoria escuchaba desde la sala de estar, creyendo que su madre gritaba de emoción porque su hija bailase.
"Dejala que cumpla su sueño, no podemos retenerla aquí siempre, además, sabes que no durará mucho, hazla feliz, este poco tiempo que queda".
Las palabras de Steve se ganaron un manotazo en la cara, pero esa marca que le dejó Marie en la mejilla, llevaba razón.
La primera semana de clases fue increíblemente desastrosa para Victoria, que se lo había pasado genial a pesar de haberse roto ya la nariz y el brazo. -El ballet es mi vida- decía Victoria, día tras día.
Su profesora era algo parecido a Snape. No paraba de observar a Victoria, pero no de la manera que lo hacían las otras niñas de su clase, sino como lo hacía su madre.
Aquella anciana inglesa no le hablaba mucho, solo le enseñaba, y, aunque no lo pareciese quería protegerla todo lo que pudiese.
Todas las tardes, después de que sus clases acabaran, Victoria se acercaba a su maestra y le decía lo mismo que a todos, el ballet es mi vida, repetía.
Un día, la Sra. Brown le dijo después de clase a Victoria de ir a un sitio en el que podría enseñar a la gente lo que era su vida. Y no era esos sitios en los que explicas cuál es tu enfermedad y todos con cara de pena te dan dinero. Era un sitio en el que a cambio de nada, Victoria daba todo, literalmente. Allí bailaría hasta...morir
Y llegó el día en la que la sonrisa de Victoria se quedaría grabadas en las mentes de todos, porque si no la recordaban, no la volverían a ver.
-Haz todo lo que la vida y yo te hemos enseñado pequeña guerrera- Decía la Sra.Brown, antes de que esa linda niña subiera al escenario.
Y claro, le habían enseñado a bailar, a sonreír, a correr, a saltar, a escribir, a andar y a jugar.
Pero nunca le han enseñado a bailar, a correr, a saltar, a escribir, a andar y a jugar sin que doliera, no le habían enseñado a sobrevivir.
Una sonrisa de una pequeña vencedora no podría salvar vidas, pero si enseñar algo, esa sonrisa de pocos dientes enseñó a muchos, a volar como mariposas aunque duela. Porque estamos hechos para bailar con la vida y sonreírle a la muerte y a pesar de todo, a vivir. Porque no puedes haber tenido un gran final sin haber sufrido un poco,
o mucho. Porque no puedes dejar que el telón se cierre sin haber hecho una reverencia al público. No puedes vivir sin haber hecho lo que amas aunque eso haya sido lo último que hayas hecho.
Entonces un mal paso complica las cosas, eso hizo que ahora Victoria no esté contando esto. Pero murió con una sonrisa que eso es lo que importa. Y lo más seguro es que ahora esté bailando sin fin y sin heridas. Ahora puede que esté volando con mariposas o que le esté sonriendo a la vida. Victoria era un gran nombre, de una gran niña, con una piel frágil, pero un corazón fuerte.
Descansa en paz, pequeña vencedora.
Y así concluyó un día en el que no nevaba, sino llovía, y en el que una madre con ojos grandes y azules como un océano observara una cuna que alguna vez fue de Victoria. El día de vestir de negro y llorar.
Curioso que la única persona que no lloró fue la Sra.Brown. Uno no muere hasta que se le olvida, y esa sonrisa, siempre estaría con ella.

Fin.

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⏰ Last updated: Oct 23, 2016 ⏰

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Mariposas.Where stories live. Discover now