Capítulo I: Frió

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En una montaña nevada se puede ver un joven con una chaqueta y una bufanda oscura tapando su misterioso rostro. Se le puede ver muy equipado, unas botas de gran calidad, una mochila grande, un abrigo negro con líneas blancas que salían por las mangas.

La voluntad de aquel muchacho se podía ver que era insuperable, ya que a pesar de toda la ventisca que le chocaba en el rostro y ralentizaba sus movimientos era capaz de seguir un ritmo continuo como si se tratase de una maquina con una única función, continuar. Desde las alturas de la gran montaña se podía lograr ver una gran ciudad al frente...

El muchacho logro bajar la montaña nevada adentrándose en lo que parecia un inmenso bosque que estaba cubierto por una gran y fría nieve, él miraba con desesperación hacia atrás y alrededores del lugar, en ese instante se escuchó un gemido proveniente del chico, se tocó el estómago apartando su chaqueta, se podría ver una gran herida en su estómago, el intento de avanzar un paso más pero era en vano, su dolor hizo que se cayera al suelo en ese mismo instante que se tocó la herida, sus manos temblaban pero aun así logro sacar a todos sus pokemon.

Le miraban asustados y confusos, ¿qué estaba ocurriendo? se preguntaban todos juzgando su caras alargadas. Uno de ellos reacciono rápido y avanzo hacia su entrenador con sus 4 patas, ayudándose de sus dientes le intento mover pero el dolor de su amigo le hacía incapaz de moverle sin sentir remordimiento hacia él. Uno de los que estaban atrás de ese gran perro, con lágrimas en sus ojos levanto sus manos y de ellas emergió un aura morada que le puso lo mejor posible en el lomo de aquel majestuoso pokemon, poco a poco fueron moviéndose hacia las luces que desprendía la gran ciudad.

-Gracias, chicos-susurró como pudo mientras respiraba con lentitud.

Todos los pokémon ayudaron a su amigo con mucha precaución mientras avanzaban por ese extraño bosque teñido de blanco, poco a poco se perdía la vista del muchacho y sus compañeros a causa del viento y la nieve del lugar.

7 Años antes:


Una isla es visible en medio del mar, el sol brilla como nunca y la felicidad de los ciudadanos de la misma se nota a simple vista.

2 jóvenes con mochilas van paseando por la ciudad con sus dos pokémon andando al lado de ellos.

-Ósea que has suspendido el examen de tipos-dijo el niño de la izquierda mientras se sujetaba la cabeza con sus dos manos enlazadas.

-Oye no seas tan duro, Will- contesto seguidamente tras su comentario.

Los dos pokémon, uno con apariencia de pequeño dragón y otro con apariencia de pequeño perro de color rojo, empiezan a discutir detrás de los muchachos y tras esto comienzan a pelearse dándose pequeños golpes en la cara, hasta que el perrillo le mete un mordisco en el brazo que termina el conflicto con dolor y llantos. Los dos chicos se dieron la vuelta rápidamente y el chico de la derecha dijo.

-Oh no, ¿Garuga estas bien?-

-Otra vez no Grow, lo siento Nathan- respondió Will mientras cogía a su pokémon.

-¿Por qué siempre se pelean estos dos?-dice Nathan con un tono triste al mismo tiempo que coge a su pokémon y lo acaricia. Will deja en el suelo a su pokémon.

-Por portarte mal vuelves a la pokeball, para que la próxima vez no lo hagas-devuelve Will a Grow a su pokeball y responde a Nathan.

-Tal vez es porque son razas muy diferentes, un Growlithe y un Axew siendo amigos sin problemas, y encima contando que son unos bebes-

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⏰ Letzte Aktualisierung: Aug 02, 2017 ⏰

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