Día uno

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Hoy estaba en mi clase, sentada en el sitio de siempre, entonces abriste la puerta y te presentastes. Eras nuevo. Pues, hijo, los nuevos caen mal. ¿Por qué tuviste que venir a mi clase? ¿Por qué a mi ciudad? Niño, me caes mal.
Al llegar a casa mi madre me dijo que teníamos unos nuevos vecinos. Mi madre preparó un pastel para que se lo diésemos a los nuevos vecinos. Mi sorpresa fue llamar a la puerta y verte a tí. Niño, me caes mal.

Con odio, Kate. No volveremos a hacerte un pastel, Jace.

Con Odio, KateWhere stories live. Discover now