Una de las cosas más hermosas que me ha pasado es conocer una chica. Era una noche tranquila; además, una de mis primeras veces en la iglesia. Ella, de piel clara, el cabello hasta la el ombligo, ojos café, y una sonrisa hermosa. De casualidad, me toco el asiento que estaba después de ella, tomando todo mi valor y esperando una mirada de: "¿Y tú quién eres?", le hable... Con una hermosa sonrisa en su cara y un buen sentido del humor, muchas personas hablando y mi estómago al revés, fue que comenzó esta bella historia.
