Después de cierto tiempo todo cambia, e incluso uno mismo. Los sueños se hacen realidad si uno quiere, el mío se cumplió junto a unas personas que fueron muy importante para mí y ya se sabe "el tiempo pasa" y más en la adolescencia que pasa cambiánd...
-Hoy llega una gran estrella caída del cielo. ¡Con todos ustedes, Rovan!
Entré al plató y el público chillaba con pancartas en las cuales ponía mi nombre. Me acerqué al presentador sonriente y saludando al público. Salude al presentador son dos besos y un abrazo. Aún con el público chillando mi nombre o simplemente chillando nos sentamos en ese gran sofá blanco tan modernos por donde habían ya pasado anteriormente grandes estrellas.
-Que guapa estás, parece mentira la chica que parecías hace a penas unos meses, antes de saltar a la fama.
Reí ante su comentario recordando aquellos momentos.
-¿Qué te parece si hablando de tu gran salto a la fama?- Asentí.
Pero antes de hablar de mi gran salto hablemos un poco de mí.
Me llamo Nahia Sullivan Romero y tengo 17 años que cumplí en Mayo. Solía veranear en Madrid, en un pequeño pueblo que tiene de todo a 10 minutos del Centro. Todo en mi vida solía ser normal; iba con mi familia a una pequeña casa donde pasábamos desde principios de Junio hasta principios de Septiembre, también solíamos ir en el puente de Semana Santa y Navidad. Mis padres están separados, aunque es algo reciente ya que todo empezó por el inesperado embarazo de mi madre. Tiene 38 años y se quedó embarazada de mí un poco pronto ya que desde los 16 estuvo enamorada de mi padre, a los 22 decidieron casarse y dar la noticia de que estaba embarazada ya que las dos familias aprobaban el matrimonio y el embarazo. Yo tras la separación de mis padres cambie. Ahora soy rubia y tengo tres piercing; el del ombligo, el septum y el aro normal de la nariz.
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Mi padre es del que más se preocupa por mí, aunque mi madre también lo hace y por el embarazo se preocupa más por su salud y por eso suelo pasar la mayoría de los fines y algún día entre semana. Pronto debo volver de vacaciones y después de lo ocurrido no me hace muchas ganas. Os pondré en situación, pero para eso debo irme tiempo atrás.
Acababa de llegar a Madrid y mis amigas ya lo sabían, por eso se encontraban esperándome en la puerta de mi casa.
-Papá, han venido a por mí.
-Puedes ir, cariño.- Aceptó.
-Gracias, te quiero.- Besé su mejilla y salí del coche.
Corrí hacia mis amigas y las abrace a todas juntas.
-Te echábamos demenos.- Besaron mis mejillas.
Derrepente mi móvil comenzó a sonar, me llamaba mi padre.
-¿Qué pasa?
-Ven a casa, la Abuela quiere verte.- Colgó
-Me tengo que ir, mi Abuela... Ya sabéis.- Suspiré y me fui.