- ¡Sujetadla para que le pueda inyectar la adrenalina! - gritó una voz femenina.
- ¡No me toqueis! - les avisé
- ¡Vamos atadla ya! - volvió a gritar la rubia doctora mientras se colocaba las gafas.
Entonces los dos guardias se me acercaron para cumplir las ordenes de esta. Los miré fijamente mientras se me acercaban, sabían de lo que yo era capaz pero no tenían otra opción.
Al primer guardié le di una patada en la rodilla quedando así agachado a mi altura y lo estrangulé hasta dejarlo inconsciente. El segundo estaba ya detrás mio y me agarró, me apretaba muy fuerte para que no escapase, le di un codazo en las costillas para que me soltara luego corrí hacia él e hice un backflipp descolocandole la mandíbula.
Miré a la doctora sonriendo de lado.
- ¿Siempre tienes que hacer lo mismo? - preguntó exasperada.
- Tu me has comvertido en esto.
- Sientate. Yo soy tu madre y me harás caso.
- ¡Tu no eres nada para mí. Yo para ti soy solo un experimento! - dije mientras unas gotas caían por mis mejillas.
- Cariño no llores, ven aquí - me dijo extendiendo sus brazos.
La abracé, necesitaba un poco de cariño y ella era mi madre.
- ¡Qué ingenua eres! Esa es tu única debilidad, los sentimientos. - dijo mientras me pinchaba adrenalina y me ataba las manos.
Después de eso no volví a sentir nada, me volví fría, calculada, segura, muy callada.
- Tienes que ir a ver a la doctora - dijo uno de los guardias desde la puerta.
Me levanté de la cama y me dirigí a la sala.
- El brazo derecho - dijo mi "madre"
- Suele ser el izquierdo - dije sin inmutarme.
- Hoy te llevarán a otro sitio. Tus días aquí han acabado, empezarás a actuar fuera de este edificio. Tendrás una familia adoptiva y tu serás la hija que siempre quisieron tener. Pero te enviamos allí solamente para que hagas justicia y encuentres a Onill, en cuanto lo hagas mátalo. - acabó por explicar la vil rubia a la que ya le salían unas canas.
- Entendido, ¿algo más?
- Si, tu nuevo nombre será Ava y el apellido de esa familia. Tienes una habitación secreta ya instalada en la casa a la que irás, allí están los últimos datos y pistas de Onill y su gente y también hay armas y poco más - dijo mientras me inyectaba una solución azul.
- ¿Por qué no puedo conservar mi nombre real?
- Porque tu no existes como tal y digamos que tu nombre Bestia no es que sea muy bonito - dijo haciendo una mueca mientras me terminaba de inyectar aquel líquido - En todo caso es un nombre de perro - dijo riendose.
Yo la seguía mirando e intentando leer su comportamiento, estaba insegura y alerta supongo que todavía me tiene miedo. Me levanté y me dirigí a la puerta.
- Olle Besti, creo que es la última vez que te veré asique cuidate - me dijo con una sonrisa tierna, estaba siendo sincera conmigo alomejor por una vez esto no era un truco pero no la creo.
- Si vuelvo aquí espero no volver a verte zorra - dije para luego dirigirme a mi habitación y empacar mis cosas.
Cogí una mochila y empecé a guardar la poca ropa que tenía.
- Eso no te hará falta cariño, ya te preparamos una maleta con ropa, maquillaje, etcétera - dijo la styler.
- ¡Emi! - dije al verla, la abracé y ella me correspondió el abrazo. Era como una madre para mí, una de verdad.
- Vete a duchar y te explico lo demás.
Me duché rapidamente para no hacer esperar a Emi luego salí con una toalla a mi alrededor.
- Te pondrás esto - me señalo unos vaqueros azules agujereados, una camiseta gris de tirantes y unas convers blancas.
Cogí la ropa y me cambié en el baño luego volví a la habitación.
- Me gusta - dije mirandome en el espejo.
- Ven te voy a maquillar y a peinar.
Después de media hora me dejó por fin mirarme al espejo.
- ¡Wow! - dije sin poder creermelo, me veía como una de esas chicas que escasas veces vi en alguna revista.
Mi pelo castaño estaba liso y mis ojos verdes resaltaban por el maquillaje.
- Te ves como una modelo - dijo Emi tapandose la boca y empezando a llorar - te echaré tanto de menos mi niña - dijo abrazandome fuertemente.
- Yo también te echaré muchisimo de menos Emi te quiero - dije correspondiendole el abrazo.
- Toma - dijo entregandome un iphone 6 rosita - no quiero que perdamos el contacto, esta apagado no quiero que te lo vean. El pin está escrito en la parte interna de la tapa.
- Es hora de irnos - dijo alguien tocando en la puerta.
- Está bien - respondí escondiendo el móvil en la espalda y me ponía una camisa de cuadros bastante larga - Cuídate Emi - le dije mientras salía por la puerta.
- Ya estoy lista vamonos - avisé al guardia - ¿Qué miras? ¡Reacciona ya!
Salimos del edificio en el que pase mis últimos dieciseis años y entramos a un coche negro con ventas polarizadas. Después de cuatro horas de viaje llegamos a un aeropuerto.
- Toma tu pasaporte y tu maleta. Irás con Kevin el ya estará en el avión. Buen viaje Besti cuidate - dijo emotivo el gorila.
- Como si me fueraís a echar de menos gorilas - dije cortante y me dirigí a la entrada del aeropuerto.
- Pasaporte porfavor - dijo un chico rubio detrás del mostrador.
- Aquí tienes - se lo ofrecí sonriendo.
- Ava, bonito nombre. Pasa por allí - me señalo la dirección.
Subí al avión y me senté en el sitio indicado y esperé a Kevin.
- Buenas tardes Ava, cuánto tiempo - se me acerco un chico moreno dandome dos besos. Tenía unos diecinueve años en traje y muy fromal, llevaba un maletín supongo que serían más datos falsos para mí - toma aqui tienes tu nuevo móvil es un regalo de mi padre - dijo entregandome otro iphone 6 pero esta vez era dorado y venía en su cajita.
- ¿Tiene música? - pregunté curiosa por hacer algo en lo que quedaba de viaje.
- Ni idea. Por cierto aquí esta todo lo que tienes que saber para cuando aterricemos - me entregó una carpeta azul con bastantes papeles.
- Perfecto - le sonreí coqueta - ¿cuánto dura el viaje?
- Unas tres horas. ¿Te sueles marear en los aviones? - me preguntó intentando entablar una conversación.
Y así fue hablamos durante todo el viaje, al parecer no sabía nada de mí y tampoco le relevé nada.
Me despedí de Kevin y salí del aeropuerto para coger un taxi e ir a la dirección de la carpeta azul.
Al llegar había una mujer y un hombre esperando en la entrada de una gigantesca casa. Y según las fotos de la carpeta la mujer era Adela mi madre adoptiva y el hombre Eduardo mi padre adoptivo. Pero faltaba una chica de mi misma edad que se supone que sería mi hermana Diana.
Bajé del coche sonriendoles, ellos estaban nerviosos y enpezaron a sonreir nada mas ver el taxi.
- Hola yo soy Ava - sonreí.
- Hola Ava cielo, yo soy Adela y el es Eduardo - se presentarón mientras me abrazaban cariñosamente - Diana está arriba colocando su habitación ven te vamos a enseñar la casa.
- Si un momento voy a coger la maleta - pagué al taxista y no me dio tiempo a coger la maleta porque ya la había cogido mi nuevo padre.
Esto iva a ser muy dificil para mí por muy bien que sepa actuar.
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Bestia
AcciónUna super soldado entrenada desde pequeña tiene que cumplir con su misión pero nunca tuvo una vida normal y ahora tiene que vivir una vida adolescente a la vez que cumple con su misión. Tiene una nueva familia, una casa, una hermana y un primer amor...
