Encuentro casual

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¡Te quiero mucho! Nunca lo olvides. Eres lo mejor que me ha pasado... Nunca me dejes.

—¡Erick, presta atención a la clase! Si sigues distrayéndote, me veré forzado a castigarte después de la escuela.

Narra Erick:

—Lo siento, profesor. Prometo no volver a distraerme.

De nuevo estoy imaginando cosas que nunca pasarán...

De camino a casa, decido pasar por la cafetería a comer algo.

Una vez dentro, pido lo de siempre: un pedazo de pan y una taza de café. Termino de comer, pago y salgo rumbo a casa.

¡Erick, no me abandones nunca!

¡CLAXON DE UN AUTO!

Me detengo en seco y sacudo la cabeza para reaccionar.

—¡Chico! ¿Acaso eres estúpido o qué te pasa? ¡Deberías tener más cuidado!

—Lo-lo siento...

Doy unos pasos hacia atrás, dejando que el conductor siga su camino. Suspiro, sacudo la cabeza de nuevo y sigo andando. Otra vez imaginando cosas...

Al llegar a casa, busco mis llaves, pero no las encuentro.

No puede ser...

Probablemente las dejé en la cafetería. Miro la hora: 7:00 p. m. Si corro, quizás llegue antes de que cierren.

Empiezo a correr. Si mal no recuerdo, cierran a las 8:00 p. m.

Reviso mi celular mientras avanzo. 7:45... aún tengo tiempo.

Finalmente, llego. Son las 7:55 p. m., justo a tiempo.

—Buenas noches, señora. ¿No han encontrado unas llaves por aquí?

—Lo siento, chico. Pero si quieres, puedes buscar antes de que cerremos.

—Gracias, lo haré.

Me doy media vuelta para empezar a buscar y entonces... la veo.

Una chica hermosa, de cabello largo y castaño oscuro, piel pálida y un cuerpo bien definido. Está limpiando algunas mesas y, para mi sorpresa, se acerca a mí.

—¿Estás buscando esto? —pregunta, sosteniendo las llaves entre sus manos.

—Ho-hola... sí, muchas gracias.

—De nada. Ten más cuidado la próxima vez. Por cierto, me llamo Celeste. ¿Y tú?

—Erick.

—Bien, Erick. Espero verte por aquí otra vez.

—Yo también lo espero.

—Hasta luego, Erick.

—Adiós, Celeste.

Salgo de la cafetería, pero no dejo de pensar en ella.

Su cabello largo, su piel pálida, su mirada... Demonios, deja de distraerte en mitad de la carretera.

Llego a casa, abro la puerta, busco algo de comida y me voy directo a la cama. Mañana es sábado, así que podré dormir un poco más.

Pongo música en mi celular, cierro los ojos y me dejo llevar por el sueño.

¿Aquí debe ir algo?Stories to obsess over. Discover now