Underhand

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Subió las escaleras con paso lento y desanimado. La suela de sus botas negras resonaban en cada peldaño con un golpe seco, inaudible gracias al estruendo que salía por los altavoces que poblaban la pequeña sala de aquel local. Detestaba esa clase de música, pero sobre todo detestaba que aquella gente se volviera loca dando saltos y gritos de euforia cada vez que el DJ cambiaba de disco.

Notaba las pequeñas gotas de sudor que resbalaban de la botella que sujetaba con la mano derecha hasta sus dedos, largos y finos. El aroma dulzón de algún perfume femenino de marca barata lo rodeó por unos segundos, anulando el del tabaco que recorría la sala por completo. Era uno de los pequeños locales en todo Seúl donde se permitía fumar... de manera furtiva. Aún así, a él no le importaba.

Conforme ascendía, iba dejando atrás todas las miradas de sorpresa, admiración y lujuria. Todos los comentarios repetitivos y todas las súplicas de algún pequeño ''favor''. Comenzaba a estar cansado de lo mismo. Llevaba años viviendo la vida de G-Dragon sin poder ser completamente Jiyong... Así que había accedido a la invitación y se había presentado allí esa noche. No tenía intención ninguna de relacionarse con gente, pero cambiar de aires de vez en cuando no estaba mal.

Cogió la manilla de la puerta de acero y empujó hacia fuera. El aire frío y agradable de la noche de verano le acarició la piel y le despejó la cabeza.

No había nadie. Pero le parecía mejor así.

Deambuló por la terraza hasta la barandilla, sin ningún propósito en concreto y mirando el cielo iluminado por la contaminación de la ciudad. Esa noche no brillaba ninguna estrella.

Apoyó los antebrazos y miró hacía abajo, donde cientos de coche se cruzaban en una ida y venida incansable, que a él se le antojaban como hormigas de colores en una larga lengua de asfalto. Se llevó la boca de la botella a los labios, como un beso modesto y familiar, pero no llegó a beber. Algo había captado su atención, o más bien, alguien.

Unos ojos castaños, y perfilados le miraban desde la acera de enfrente. Sus cabellos se movían con la ligera brisa veraniega. De sus labios, carnosos y rosados, se escapó una sonrisa divertida y juguetona que dejaba a ver sus blancos dientes.

La puerta de la terraza se había abierto para dejar pasar a una pareja que buscaban más intimidad que una sala de baile repleta de gente podía ofrecer. Así pues, por un momento, el estruendo le envolvió como una mano repulsiva, sin dejarle oír.

Incluso en la soledad de la noche, no hubiese podido oír lo que esos labios que lo habían hipnotizado le susurraban.

Un fuerte deseo crecía en su interior. Era la última noche de libertad antes de pasar dos años recluido como militar con otros compatriotas. Era la última noche que podría ser él y ser capaz de elegir lo que quería.

Lanzó una moneda al aire, dejando que el azar, el destino o el universo, o tal vez todos ellos juntos, decidieran su camino. Pero antes de ver el resultado, dio media vuelta y se marchó. Tal vez hubiese sido más fácil leer lo que estaba escrito y así, seguir los pasos que le marcaban. Pero una parte de él, preferiría la aventura, el descubrimiento y la sorpresa. Ser él mismo quien escribiera las páginas en blanco de su vida. Con un ligero golpe, la puerta de la terraza se cerró, poniendo punto y aparte a un libro que había sido roto, golpeado y del cual empezaban a caer algunas páginas. Por descontado, miles de manos, estiraban sus bolígrafos hacía dichas hojas deseosos de escribir sus firmas.. Pero esa noche, fue él quien escribió.

<<Nada es para siempre.. ¡Déjame solo! Al fin y al cabo ya estaba solo,.. Todo es insignificante, debo olvidar la dulce comodidad, esta noche seré insolente >> 

                                                                                                                                                   FanFic de @Lunnake  

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⏰ Last updated: Aug 18, 2016 ⏰

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