1ra Parte

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11 de Marzo de 1865

Estaba sentado en un banco de la plaza cuando escuchó un grito, un grito horrible, que provenía de una casa abandonada, ningún niño de los que estaban en la plaza lo escuchó, a diferencia de él.

Se acercó silenciosamente a la casa, cruzó la calle, entró por la puerta sin golpear previamente. Al entrar, no había nadie, no había nada, sólo un antiguo y llamativo libro. Se acercó para agarrarlo, en el instante en el que lo tocó, se desplomó en el suelo, sus ojos ennegrecidos, previamente celestes, miraban a la nada.

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Apareció en una habitación, la misma en la que estaba antes de tocar el libro, la habitación estaba iluminada, con un amplio sofá y un gran ventanál por el que entraba el sol de la mañana.

Desconcertado, se levantó del suelo, fue hasta la cocina, la cual encontró sin complicaciones, tomó un vaso y bebió agua, ya que sin ningún motivo, se le había secado la garganta. Luego de beber, se dió cuenta de lo que había sucedido, estaba en una casa, la cual antes estaba destrozada.

Curioso subió las escaleras, llegando al segundo piso, oyó el sonido de una hamaca que se movía sin cesar. Siguió el ruido hasta una habitación y abrió la puerta. El cuarto estaba lleno de llamadores de ángeles, algunos símbolos raros, cabezas humanas petrificadas y secas, cuadros con incrustaciones y plumas de todos los colores. Miró hacia su izquierda y vió una chimenea, volteó hacia la derecha y vió a un anciano, hamacandosé lentamente.

El muchacho se acercó silencioso hacia el abuelo.

—¿Quien eres y que quieres? —dijo el anciano con voz fuerte y ronca.

El joven se quedó petrificado, no sabía que decir.

—¿Eres Dean, cierto? —insistió el viejo.

—Si.. Soy.. Soy Dean.. —dijo el joven, asustado, mientras pensaba ¿Cómo sabía aquel hombre su nombre? ¿En donde estaba? ¿Cómo había llegado allí?

—Se tu nombre por que te vi en la bola de cristal, estas en mi casa, y llegaste aquí con la retrocognición, a travez del libro, ese libro que tienes en tu mano. —comentó el anciano.

—¿Que? ¿Como sabes que pensé eso? —dijo el joven exaltado y asustado.

—Mira, estamos en 1430, haz viajado en el tiempo, mi presente es tu pasado —explicó.

—¡Eso es imposible! —gritó—. Debo estar en algún sueño estraño.

—Solo abre tu mente —dijo el anciano mirándolo a los ojos— Ven, te mostraré. —lo llevó hasta una mesa redonda en la que había una gran bola de cristal.

—¿Que es esto? —dijo Dean, intentando comprender.

—Con esto te he visto, he utilizado la clarividencia para verte en el futuro, para ver que vendrías —dijo el viejo que casi no podía moverse.

—¿Pero tu estas loco? —volvió a exaltarse—. ¿Cómo me ves con esa cosa? —dijo señalando la bola de cristal—. ¿Por qué me ves a mi?.

—Tu tienes un don , Dean, el don de la interpretación —explicó el viejo adivino- Y te he traído aquí para que me ayudes en algo sumamente importante -continuó.

—Esto es una verdadera locura, ¡Tu estas loco! —gritó Dean, empujando al indefenso anciano, haciendo que golpeara con su cabeza el borde de una silla de roble.

Dean salió corriendo de la casa, pero estaba en el pasado, nada era lo mismo, deseó volver a su época, pero fué imposible.

Luego de pensarlo varias horas, volvió a la casa del anciano para que lo ayudara a regresar, y, también, para pedirle disculpas, ya que fué muy arrebatado y grosero.

Llegó a la casa del viejo adivino, subió las escaleras, entró a la extraña habitación y vió, al lado de la mesa redonda, el cuerpo del anciano, cubierto de sangre.

Habiendo acabado con una vida, enloqueció, no pudo resistirlo y se suicidó, en la misma habitación en la que había matado al anciano, por accidente.

"Periódico del 12 de Marzo de 1865"
Los policías llegaron y encontraron en el segundo piso de una casa abandonada, el cuerpo sin vida de un joven, el cual, aparentemente, se ahorcó por razones desconocidas.

Mi Presente Es Tu PasadoWhere stories live. Discover now