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Capítulo I

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Dedicado en especial a mi sobrina Paula,
Quien me motivó a escribir un libro.
Y a mi padre.
También a todos los lectores que me den una oportunidad.
Con mucho amor,
Elisa.

                   Prólogo

Todo comenzó con una mirada de ojos verdes. Aquella fría tarde me encontraba tomando fotografías en un parque cercano a la ciudad. Me apasionaba aquello de guardar una copia exacta, de aquellos detalles que mis ojos no podían parar de observar con admiración. La naturaleza tenía mucho que ofrecerme, y yo no estaba dispuesta a rechazar la toma perfecta.
Por algún motivo nunca había mantenido una gran vida social. Había conocido muy buenas personas a lo largo de mi existencia, pero yo siempre era un simple contacto ocasional, cosa de la que no me quejaba, pues no era perfecta, pero tenía ese defecto de valorar más de lo necesario a las personas equivocadas, y cometer el error de no luchar por las que hubieran merecido la pena. Así era yo, un colapso de inseguridades, disfrutando más la soledad que la compañía...
Me encontraba mirando por el objetivo, mientras lo encuadrada cuando me topé con unos grandes y penetrantes ojos verdes.

Rápidamente bajé la cámara. Él se percató de mi sorpresa, y me hizo una seña con la mano de silencio. De repente tiró de mi brazo y me atrajo junto a él entre los arbustos.

—¿Se puede saber qué haces? —dije a modo de enfado.

—Necesito tu ayuda. Estoy en un grave problema, tienes que sacarme de aquí.

—Y yo necesito más explicaciones, ¿qué le ocurre? —Parecía estar desesperado...

Justo cuando me disponía a hablar, me puso la mano en la boca, entonces pasaron varios agentes de policías a gran velocidad, como si estuvieran buscando a un fugitivo.

—Suéltame ahora mismo o comenzaré a gritar...

—Escúchame no es lo que parece, le debía dinero a alguien muy importante, y no tuve más opción que hacer un encargo.

—¿Qué clase de encargo...?— Sabía que debía tener cuidado y no confiar en las palabras de un desconocido, pero por algún motivo me causó cierta empatía... ser sensible era también otra de mis debilidades natas. Y de todas maneras ¿Por qué no ayudarle? Al menos alguien me daba conversación...

—Era algo rápido y sencillo, debía parecer que robaban el nuevo envío de diamantes de la joyería, que está en la entrada del parque, ellos cobrarían el seguro y yo arreglaría mis deudas... todo debía salir según lo acordado, pero la he fastidiado bien... y ahora me quieren colgar el muerto. Estoy acabado.— Cansado, tiró del pañuelo y la gorra que le cubrían el rostro.

Al verle no me lo podía creer... Era él, sin duda era el hombre que llevaba observando varias semanas alrededor del parque. Incluso tenía alguna fotografía suya que le había tomado discretamente. La verdad era el hombre más atractivo que había fotografiado. No era el típico prototipo popular en la sociedad hoy en día. No era perfecto. Tenía un aspecto diferente a lo habitual... con sólo observar su mirada y su nerviosismo lo había notado. Tal vez no llamase la atención de muchas mujeres, pero mi interés si que lo había atraído. Seguramente estaba estudiando el lugar para trazar un plan de robo perfecto, pero estaba claro que las cosas no habían sucedido según lo planeado.

—Tranquilízate, ¿Y si se lo explicas a la policía, y... devuelves los diamantes?—Esto era algo nuevo para mí, así que no se me ocurrió nada mejor que decir...

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