Félix

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La idea de tener que mudarme a una pensión no es de mi agrado, pero no queda otra ya que la economía no va muy bien en Argentina. Tener que hacer amistades nuevas, o por lo menos entablar una conversación se me es muy difícil, no porque sea antisocial, solo que soy tímido.

Alquilar solo en un departamento en el segundo piso de la calle Gualeguaychú ha sido una gran experiencia, vivo mis horas, disfruto la soledad cuando quiero, o la compañía cuando la necesito, me cocino, limpio, lavo ropa, miro tele, todo a mi gusto. Tuve un par de problemas con la guitarra nada más, me gusta tocar de madruga pero a los vecinos se ve que no le gustaba tanto como a mí. Es mi cuarto año en Artes Visuales (no quiere decir que esté en cuarto año), y lo inicio mudándome a una pensión, no es que me moleste la idea, pero me va a costar acostumbrarme a otras persona a mi alrededor, llevar un horario y cosas así.

Por lo que vi en fotos la pensión no esta tan mal, tendré mi propia pieza con baño, sala de estudio, computadoras, patio grande, comedor, etc. Mis padres fueron los que arreglaron todo, mientras yo guardaba mis cosas en cajas y bolsas. Aunque ellos no se den cuenta, son muy controladores, quieren todo en perfectas condiciones todo el tiempo, por eso tengo la teoría de que soy adoptado ya que soy hijo único y no me parezco en nada a ellos, no me tomo las cosas a la ligera, pero me gusta disfrutar de los momentos sin tener que seguir una rutina.

Así que acá estoy, haciendo los últimos acomodos para mudarme. He tocado la guitarra un buen tiempo para despedir a mis buenos vecinos, no me gusta eso de ir puerta por puerta despidiendo, sé que ellos entenderán que me mudo y ésta es mi despedida, lo digo porque hay un cartel de "ALQUILA" en el balcón y en la puerta de entrada, y supongo que por eso no se han quejado. Mañana me mudare y no me volverán a escuchar, sé que me van a extrañar, soy un buen vecinos (olvidando los momentos de guitarra a la madrugada), espero que el siguiente inquilino sea peor, así no disfrutan que yo me haya ido (y con ese comentario quede como un forro).

Hemos demorado mas en subir las cosas al camión de la mudanza que bajarlas, solo falta ordenar todo pero lo haré en otro momento. Me gusta la pensión, la he recorrido por completo y está mucho mejor que en las fotos. Mi pieza es cuadrada con suficiente espacio como para mi cama, cajonera a mis pies y mi escritorio con la computadora y mis apuntes, todo al lado de la cama y un par de cosas de la facultad que seguro van a terminar archivadas bajo la cama. Afuera un patio con un aljibe en el centro, una galería todo alrededor, por lo que vi es una casa antigua de esas grandes llenas de habitaciones, obviamente que bastante reformada pero no pierde ese estilo antiguo. Ésta es la sección de hombres, las habitaciones de mujeres están de otro lado del comedor pero no quiere decir que no nos crucemos, he visto chicas en el patio de afuera de mi habitación, por lo menos en fotos. Conté diez habitaciones incluyendo la mía, así que debemos ser veinte pensionados en total; el recibidor me hizo acordar a los de un hotel, un pequeño living y un mostrador alto de madera moderno con las llaves de las piezas atrás colgadas con sus números, cada vez que te vas tienes que dejarla ahí para no perderlas, y si se vuelve tarde está el sereno para abrirte la puerta principal. Los dos patios con galerías están conectados al patio amplio, en donde cuelgan la ropa de la lavandería, donde hay bancos de madera como los de las plazas. Creo que podre llegar a acostumbrarme, es un lugar tranquilo y tiene una extraña comodidad. No vi a nadie de mi edad, supongo que no han llegado de sus vacaciones o simplemente cada uno hace su vida sin molestar a los demás.

Iré a disfrutar lo que queda de sol para leer un rato, después tendré que ordenar la habitación si quiero dormir esta noche, cómodo. Decido seguir leyendo el libro de Arthur Conan Doyle, "Estudio en escarlata"... Estos libros me atrapan mucho, la imaginación y la inteligencia que debía de tener este tipo es increíble. Voy al patio mas grande, me siento en un banco donde da el sol, estamos en verano pero no me vendría mal un poco de bronceado. No me he ido de vacaciones a ningún lado este verano, así que estoy tan blanco como las hojas de mis apuntes para rendir la semana próxima. Estaba tan concentrado en el libro que ni me di cuenta que había llegado una chica al patio, hasta que se sentó a mi lado con cara de pocos amigos. 


Mi segunda oportunidad. #FlowerAwards2017Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora