En ese mismo instante cerré los ojos, pensando que todo era un sueño y que cuando los volviera a abrir, todo fuese como antes. Solo contemplaba oscuridad y escuchaba los intensos pero breves latidos de mi corazón, acelerados cada segundo que pasaba. Concentrandome por hacer que eso fuese en lo único que pensar. No quería nada de lo que estaba haciendo y me preguntaba cada minuto como había llegado hasta este punto...
Recordarlo todo era doloroso, pero de alguna manera eso hacía que no perdiera el control. Supongo que al final todo esto acabaría con mi muerte. Pero aunque me pareciese extraño, en cierto modo lo deseaba.
Un fuerte grito hacia mi persona desvaneció toda la oscuridad en la que estaba sumergido. Mis ojos se abrían lentamente, tomando poco a poco la claridad (o parte de ella) de todo el lugar. Estos completaron todo el recorrido y ya pude verla, a ella, Sydney se hacía llamar.
Sydney: ¡¿Que estas haciendo?! ¡¡No te vayas a dormir ahora!!
Su impaciencia era comprensible, no era precisamente un momento de relax, aunque cerrar los ojos me mantenia alejado de esta situación.
Ella poso una de sus manos sobre mi hombro, en ese momento alce la mirada y solo pude ver una mascara recubriendole todo el rostro. Pese a eso, notaba que en su cara habia preocupación por mi.
Sydney: Tienes que hacerlo ahora... Es nuestra última oportunidad de salir vivos de aqui. Se que no te gusta esto, pero confio en ti.
Esas palabras, supongo que intentaban animarme o quizá una bonita forma de utilizarme, no lo sabía con claridad. No me quedaba más remedio que hacerlo. Posé una bolsa de grandes dimensiones sobre el suelo, moviendo lentamente la cremallera de esta, para revelar lo que en su interior se hallaba un montón de artilugios, todos enredados entre sí. Es aquí donde empezaba mi labor. Comencé a desenredar a toda prisa todos los cables que había, con bastante éxito, pudiendo sacar los artilugios fácilmente, cuatro sinuosos palos de metal plegados con conectores, y detrás de esto, lo imponente, un gran explosivo plástico con una base de metal en la que se juntarían los conectores. Todo estaba ya fuera de la bolsa y listo para montarlo, y así hice. Puse dos de los palos en la voluminosa bóveda, dentro de la sala en la que nos encontrábamos, juntando los enganches en la puerta para que los palos se mantuvieran rígidos y no se cayesen. A continuación, monte la base del explosivo encima y los conecte. Solo me quedaban los dos palos metálicos finales.
Todo estaba conectado, listo para hacer volar la puerta de la bóveda por los aires. Hice un gesto con la mano a Sydney para mostrarle que todo estaba preparado y ella me lo devolvió asintiendo con su cabeza. Solo faltaba activar el temporizador, pulse el botón indicado para ello, este se ajustó a 40 segundos, el suficiente para ponerse a salvo.
Salimos corriendo hasta una cobertura no muy lejana, pero en ese momento unos diez agentes de policía rompieron la puerta que teniamos frente a la cobertura, estábamos muy jodidos. Gastamos toda la munición que apenas teníamos contra ellos, dejándoles sin espacio para entrar, caían uno tras otro. Mi última bala atravesó el cráneo de uno de ellos desplomándose en el suelo. Ya no me quedaba munición y seguian entrando. Una inesperada bala impactó en mi estomago, el dolor que sentía era insoportable, mi arma cayó al suelo junto conmigo. Solo escuchaba disparos y gritos, mi visión se oscurecía poco a poco. La veía a ella gritar mi nombre e intentar salvarme de alguna manera, pero pensé que ya no serviria, que ya había llegado mi esperada hora de ''descansar en paz''. Utilice mis últimos esfuerzos para girarme y contemplar la bóveda antes de que mi vista se oscureciera del todo, el temporizador marcaba 10 segundos. En ese mismo instante cerré los ojos esforzándome por escuchar mis latidos, pero los disparos y los gritos me lo impedían. De pronto solo escuche una inmensa explosión y todo se quedó en silencio...
Una negrura muy densa era lo único que podía contemplar. Sin embargo, una imagen borrosa de mi querida Cath ocupaba esa oscuridad. Todos los recuerdos junto a ella me mantenían feliz, solo esperaba que fuera así para siempre. Creo estar muerto ya, solo viajo entre mis pensamientos. Era apacible volver a verla aunque no fuese real, pero no quería ver todo lo que había hecho, me daba asco de mi mismo, soy una persona horrible y creo estar mejor muerto.
Escucho una voz. ¿Eres tu Cath? Mis recuerdos se evaporan lentamente, siento que estoy en algún lugar... Físicamente, pero no me puedo mover. La voz se intensifica... La oscuridad... se marcha...
Un fuerte destello me cegó, dejándome sin poder ver nada. Al recuperar la visión contemple a alguien, vestida de blanco.
Doctora: ¿Qué tal se encuentra? -Esa pregunta hizo que me diera cuenta de donde estaba. Un hospital, desgraciadamente no había muerto o quizá la muerte era esto.-
Doctora: Me alegro de que haya despertado.
Yo: ¿Qué...? ¿Qué ha pasado? ¿D-dónde estoy?
Doctora: Se encuentra ingresado en el General Hospital Mercy. Tuvimos que operarle de urgencia por una herida de bala y varias fracturas oseas. Si le soy honesta, es casi un milagro que haya despertado.
Esa frase me hizo darme cuenta de lo desafortunado que soy. ¿Un milagro? yo no creía en milagros. Pero seguir vivo después de todo aquello era casi como uno.
Doctora: Con suerte y mucha terapia, se recuperará. Volveré a verle mañana por la mañana para que veamos como evoluciona. Ahora le dejó para que descanse.
La doctora se marchó cerrando la puerta tras su paso. Me empecé a preguntar quien me había traído hasta aquí. Puede que fuese la policía. ¿Qué le pasó a Sydney? ¿Está ingresada también? ¿Acaso pudo sobrevivir? Deseaba que estuviera bien, aunque un sentimiento contrario me hacía odiarla. Alce la mirada al techo y cerré los ojos, al menos aquí estoy tranquilo, de momento.
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PayDay: The New Blood© |#Wattys 2016|
ActionUn terrible incidente deja a la PayDay Gang, la banda más poderosa y famosa de toda América en una dura decadencia. Con casi todos sus integrantes desaparecidos y desesperados por recobrar su fama y poder, buscarán realizar un nuevo golpe para llama...
