Capítulo 1

81 7 2
                                        

Y allí estaba ella. Plantada ante aquellas lápidas de mármol, con unos nombres muy conocidos para ella. Sophia se encontraba de rodillas admirando aquellas lápidas. Estaba lloviendo y se estaba empapando pero eso era lo que menos le importaba en ese momento.

Estaba sola en el cementerio, en silencio. Lo único que se escuchaba eran las gotas de lluvia rebotar contra las lápidas y contra su vestido formal negro, su pelo y contra su cara donde se confundían las gotas con las lágrimas de sus ojos y que caían al césped que tenía bajo sus pies.

Había sido un golpe muy duro.

Pasó la mano por aquellos trozos de mármol y lloró aún mas fuerte. Era de noche cuando Sophia volvió a su solitaria casa, se duchó y fue hasta la cocina. Allí se preparó un té mientras aún le goteaba un poco el pelo, fue hasta el salón y encendió la calefacción. Se quedó mirando un punto fijo del salón. No se escuchaba nada solo las manecillas del reloj indicando el paso de segundos interminables.

No había mirado el móvil en todo el día y tampoco tenía muchas ganas de hacerlo. Pero aún así lo miró. Vio una llamada que era importante pero no quería contestar pero finalmente por la insistencia tuvo que contestar.

-¿Si?-Contestó Sophia sin mucha gana.

-Sophia debemos mirar el testamento-dijo aquella persona al otro lado de la línea.

-Que poco tacto has tenido siempre Marie-la llamó por su nombre de pila.

-¿Y porque debería tenerlo?-dijo con una carcajada maliciosa.

-Porque has perdido a tu hija y solo te interesa el dinero-dijo con dureza Sophia.

-Eso mismo es lo que menos me importa-dijo aquella mujer con aires de superioridad.

-Para tu información no hay testamento, era demasiado joven-dijo Sophia con cierta irritación.

-Pues tendremos que hablar con un notario.

-Ahora mismo no quiero hablar con nadie y menos contigo-ijo con asco y sin esperar más colgó.

Apartó el teléfono y encendió la televisión, la había puesto para que no estuviera la casa tan silenciosa pero no le prestaba atención. Estaba tan perdida que se quedó dormida en el sofá. Al día siguiente le dolería la espalda pero el dolor corporal ers lo que menos le importaba, tenía otro tío de dolor que no se quitaba con pastillas.

No durmió mucho por el echo de que a primeras horas de la mañana ya estaba llamando alguien al timbre de la casa. Al abrir la puerta se encontró a una mujer ni muy mayor ni demasiado joven, pensaba Sophia.

-Buenos días, ¿usted debe de ser Sophia Smith, no?-Preguntó aquella mujer.

-Así es-respondió ella asintiendo.

-Yo soy Rebeca Williams, soy la abogada y vengo a hablar con usted sobre el tema de sus padres.

-Pase-la dejó pasar al salón.

-Bueno se que es reciente y lamento mucho su pérdida pero como usted sabe, sus padres eran muy jóvenes y no tenían testamento-dijo Rebeca mirando a Sophia.

-Así es-asintió ella triste.

-El caso es que aunque no hay testamento, si que tiene una herencia.

-¿Tengo una herencia?-Preguntó Sophia.

-Si, tiene una cantidad de dinero que sus padres le han dejado a su nombre que sólo usted puede tocar. El único familiar que tiene es su abuela y no puede reclamar el dinero pero lo que si que puede reclamar es esta casa.

A.M (Liam Payne)Where stories live. Discover now