Me acabo de despertar con el glorioso sonido del despertador y enserio ahora mismo me gustaría matar al que inventó eso. No podía haber inventado algo sin ruido, noooo, tenía que hacerlo con ruido para que yo no pueda dormir todo lo que quiera... ¡Di que sí hombre!
Lo apago y me vuelvo a dormir pensando en cómo mataría al inventor. Si soy un poco macabra, lo sé.
No sé cuánto tiempo ha pasado, pero unos pasos me acaban de despertar y el autor de ese ruido abre la puerta y se acerca a mi cama. Como no me apetece saber quién es cierro los ojos con más fuerza para que piense que estoy dormida y se vaya. Cuando veo que pasan los minutos y no pasa nada entre abro un ojo y la habitación está vacía,no hay nadie, se habrá ido o ni siquiera ha entrado nadie y han sido todo imaginaciones mías. Al girar la cabeza veo que la puerta está entre abierta, así que alguien sí que ha entrado y luego se ha ido, pero¿por qué?
Bueno la verdad es que me da igual solo quiero dormir, así que cierro los ojos y intentó dormir, pero no puedo. Por eso empiezo a contar obejitas, una obejitas, dos obejitas, tre...
- Aaah - chillo porque agua fría se me acaba de caer encima.
Mis ojos, aún adormilados, consiguen captar una figura alta, de un hombre para ser exactos, podría ver más pero el sol me está dando de lleno en la cara. Mi oído está intacto y oigo una risilla que se va volviendo cada vez más fuerte, ¡alguien se está riendo de mí en mi cara! Lo peor es que conozco perfectamente al autor de esa risa, y no es ni más ni menos que ¡mi hermanastro! El ser más horroroso, embustero y payaso que existe, aunque he de admitir que está bastante bueno.
-Buenos días princesa - me dice con una sonrisa de arrogante en la cara, lo que me hace fruncir el ceño y fulminarlo con la mirada.
Se llama Nick Richman, alias el principito. Tiene el pelo rubio y ojos azules, como yo, pero aparte de eso no nos parecemos en nada más. Él mide metro ochenta y cinco, yo en cambio me he quedado en el metro sesenta y cinco; él tiene diecisiete años, yo quince. En cuanto a nuestros padres solo compartimos a la madre, cuando su padre se entero de que su madre estaba preñada huyó y meses más tarde le dieron la noticia de que había muerto en un accidente de coche. Por suerte un año más tarde conoció a mi padre, nunca me han querido contar como, se enamoraron y se casaron. Dos años después de conocerse me tuvieron a mi, Nick no se lo tomó especialmente bien y de ahí viene nuestra rivalidad, piensa que le quiero quitar el l puesto de superpopular, y en parte es cierto, pero como se entere...
- Que pasa hermanita, ¿se te ha comido la lengua el gato? - dice con el mismo tono que antes y sacándome de mi mundo.
Yo sacudo la cabeza para despertarme del todo y mientras el prosigue burlándose de mi.
- O puede que se te haya olvidado cómo hablar eh bebé - lo peor es que se sigue riendo de mí y yo no lo puedo permitir, así que decido hacer lo que siempre hago y que a los chicos los deja inutilizados por un tiempo... Si chicas a eso me refiero ¡patada en los huevos! Uno de los puntos débiles de los chicos para quien no lo sepa.
Me levanto lentamente de la cama porque mis articulaciones todavía están dormidas y me pongo delante de él.
- Ahora la bebé se nos pica - dice y me frota el pelo con su manaza.
¡Se va a enterar! Solo lo hace porque sabe que lo odio y como lo sabe y no pienso repetírselo pongo mi mejor sonrisa de malvada y le propino la patada.
- ¡Caguendios! - grita encogiéndose y llevándose las manos a sus partes, como si eso le quitara el dolor - ¡hija de puta! ¡Te vas a cagar! - grita fulminándome con la mirada, como lo suele hacer con los chicos del instituto para intimidarlos, pero yo soy su hermana y a mí no me acojona en absoluto. Me limito a encogerme de hombros para que sepa que pasó de el y salgo de la habitación con una sonrisa triunfante en la cara.
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Realidad ¿o ilusión?
Teen Fiction... - Hace unos años teníamos un border Colie blanco y marrón clarito, se llamaba Magic. Él... Él se escapó y meses más tarde vosotros lo encontrasteis. Pensé que lo devolveríais, pero no, os lo quedasteis. Más tarde el se volvió a escapar, y años...
