me aburrí de ver la hora pasar en el reloj de pared frente a mi. así que volteé, encontrándome con tu perfil.
todo era como una ilusión, el sentir tu presencia a escasos centímetros de mí. un reflejo, quizás. como si viera delante del espejo una figura aparentemente diferente a mi, pero que en esencia éramos iguales.
te percataste de mi mirada, pero fingías que no. aunque tapaste disimuladamente tu rostro, y te volteaste a ver la pared. no entendía yo, cómo querías que no te mirara, si eras el chico más hermoso que había y he conocido.
desearía que me bastara de esta manera. que no te deseara de esta manera. desearía tomar estos sentimientos entre mis manos y reducirlos hasta que no existan. pero es más difícil que eso, porque con cada mirada, con cada palabra, con cada momento, cada segundo, cada recuerdo, era una confirmación de lo mucho que te amaba. así de perdido estaba.
amaba también, ese egoísmo tuyo que a veces sacabas. y provocabas ese revoltijo de emociones que, créeme, era algo incómodo de llevar. amaba cada detalle, cada parte de tu cuerpo hasta la última célula. amaba esa sonrisa que dibujaba un corazón en tu rostro. amaba, así, todo. incluso la brisa que acariciaba tu rostro cuando nos desviábamos de la ruta hacia casa. amaba cada calle pisada por ti. amaba los árboles, porque te daban oxígeno. me hacías amar, de distintas formas, me hacías amar tu entorno, que también era el mío. me hacías una buena persona, por eso también hubiera querido agradecerte.
pero, ya sabes. que esta es la historia que nunca pude contarte. que ahora ya no estás en mi entorno, y lo detesto. tu efímera presencia se desvanece ante mí en otro sueño, en otra visión, en otra irónica burla del destino.
porque no sólo desapareciste de mi vista. desapareciste de este mundo, de este entorno, si. no me siento con fuerzas para aguantar un mundo sin ti.
no pude contarte todos mis sueños, mis planes. no pude contarte la historia, de cómo me enamoré de tí. pero ya no importa, no pude y no puedo. pero en mi memoria está siempre presente aquél momento, en el que juntamos palabras, labios y almas. en el que nada importó más que el presente. a pesar de que morías, y sentí tus débiles brazos en mí por última vez, deseé que el tiempo se detuviera. justo en ese momento, para no sentir tu mano caer desde mi rostro, para no volver a levantarse, al soltarte encontrar ojos sin vida tratando de mantenerse despiertos, una cara huesuda y aún así preciososa.
y finalmente, una última sonrisa dedicada, que me hizo perder la cabeza, a la vez que llamaba a doctores, enfermeras, y todos los dioses existentes. me despedí de ti de eso a dos días después.
no sé si necesito que vuelvas, o yo necesito volver. nada de eso es posible, así que es inútil. sinceramente, no tengo ya cosas por las que esforzarme, no tengo esperanza de que algo vaya a cambiar. pero si sé algo.
nunca amaré a alguien como te amé a tí, hoseok. nunca.
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no puedo creer que terminé matando a hoseok una vez más. es una obsesión, que alguien me pare.
mmh, lo que sea. estoy algo triste, quién conozca 100PERCENT sabrá por qué. seo minwoo, murió el 25 de marzo. él era el mejor, así que por favor recuérdenlo. pensando en eso, se me hizo imposible no reflejar que sea una mínima parte de estos sentimientos aquí.
gracias por leer.
