Hay quienes piensan que somos ángeles caídos. Otros creen que fuimos seres celestiales que nunca tomamos partido y nos castigaron con una estancia permanente en el limbo. Yo creo que somos parte del alma de la Tierra y si bien tenemos misiones relacionadas con algunos humanos, jamás podríamos aspirar a tener la categoría de ángel.
Las hadas somos seres extrasensoriales, dispuestos en otros planos físicos, aunque capaces de traspasar aquella barrera en pos de alguna misión puntual. Nuestro gran arquitecto es el Padre Destino. Entre los humanos también tienen diferencias para llamar al Supremo, ¿no es así?: Jehová, Alá, Yavé, pero finalmente es uno y el más grande y Señor de todas las especies, creador de la Tierra, el Cielo y todos los planos energéticos que existen en ellos.
Hay hadas "buenas" y un grupo inclinado al oscurantismo..., pero en fin, ellas no son merecedoras de un par de líneas, no por ahora. Sólo comento que se rigen por la codicia, la traición, el resentimiento y las malas acciones, con límites éticos bastante difusos.
Pertenezco a las hadas del bien. Mi clan son las de "Alas Azules", seres feéricos de la noche. Nuestras misiones están dirigidas a quienes morirán pronto. Generalmente, los humanos tienen aspectos pendientes en sus vidas que deben resolver antes de visitar el cielo —o lo que les corresponde, según sea su comportamiento en la Tierra—, y nosotras nos encargamos de que resuelvan aquella situación antes de abandonar el mundo. No siempre intervenimos, pero existen casos que acarrean consigo misterios que son de vital importancia resolver antes de partir, ya sea para su raza, la nuestra o algún plan celestial.
Las malas lenguas dicen que la Gran Corte de las "Alas Doradas" tiene un trato con los enviados del Padre Destino —los angelitos—. Nadie me lo ha confirmado, pero mientras, presumo que nuestra función obedece a cumplir sus órdenes.
¡Ah! Y vivimos en el Mágico Más Allá.
Tengo hermanas de distintos clanes, de hecho, mi mejor amiga Gaby es de "Alas Rosa". Son chicas que tienen un destino más alegre para los humanos. Cumplir un sueño u orientarlos. Parece más grato, pero cada cual debe cumplir con acuciosidad su acometido y para ello, hacemos un juramento inquebrantable. Romperlo puede poner fin a nuestras vidas o a las de otros.
Si por algún extraño motivo un humano se encontrase con una pequeña fogata en medio de un bosque —por supuesto, bien armada, no un incendio. Esto último es artimaña de las oscuras—, debe respetarla y dejarla pasar. Si se apaga, significa que una de nosotras murió.
¡Ah! De los clanes a los que me referí antes son todos seres de la tierra, porque también los hay de agua e incluso en la literatura, se habla de especímenes de fuego y se describen más bien como míticos. En el Texto Sagrado se dice que cuando ellos aparecen inclinan la balanza hacia alguno de los polos. Sus genes y su poder son tan potentes que desestabiliza nuestro mundo —y en ocasiones el humano también—. A mis corto diecisiete no he conocido ninguno.
Cuento lo anterior a modo de introducción, es preciso aclarar algunos puntos para entender mi siguiente misión. La más difícil que se le asignó jamás a un hada de alas azules.
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Hada de alas azules
Teen FictionDesde el Mágico Más Allá se le encomienda una misión a Nikolasa Blancorox, un hada de alas azules: custodiar a un chico por el poco tiempo que le queda de vida, Joaquín Carné. Deberá "acompañarlo" en sus últimos días antes de partir. Para esto, apre...
