1

12 0 1
                                        



Abro los ojos pero no veo nada, hablo pero no me escucho, me observo pero no me encuentro.
Estoy perdida sin noción de nada, tengo mucho miedo, sé que muchas veces digo lo mismo.

Pero ¿cuándo va a ser el día en que pueda decir lo que siento? ¿Cuándo va ser el día en que deje de sentir lo que estoy sintiendo? Estoy cansada de todo.

Cuando menos lo pienso me levanto y comienzo a fijarme en todo lo que me rodea, como era de esperar solo me encuentro con la obscuridad que me abraza de una forma arrasadora, como si quiera que desaparezca, que me camufle entre sus penumbras y deje de ser lo que soy.
Con ese pensamiento y sentimiento en mano, camino repasando sobre los acontecimientos que me habían pasado durante el día.

Voy calando la abrumadora sensación de estrujamiento sobre mi cuello, me va recorriendo la necesidad de dejar entrar aire en mis pulmones, pero no puedo, es como si mi ser no permitiese esa entrada, es como si la rechazara. Estoy luchando por un poco de oxígeno, entonces dejo vencerme y me derrumbo sobre el suelo.

Cuando comienzo a despertar todavía el cielo está en su plenitud de obscuridad. Empiezo a sentir el temor calar mis huesos, el sudor recorriendo mi frente, y la gota gorda cayendo por mi cuello.

Me toco la cara y advierto las lágrimas sobre mis mejillas y me pregunto porqué será lo que estoy presintiendo.

Con las pupilas borrosas por el llanto, distingo sombras. Sombras grandes y temerosas. Me dan escalofrío de sólo contar como me sentí al verlas. De un tirón me despego de la fría tierra y comienzo a correr como si estuviera en un maratón y tuviera que ganar el primer puesto, como si mi vida dependiera de aquella medalla reluciente pero mi vida depende de eso, de vida.


¿Libre?Kde žijí příběhy. Začni objevovat