"Una marea de recuerdos"

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La brisa sopla suavemente sobre mi, el agua fluye con un murmullo tan familiar que casi me siento en casa. Solo otro día de perros sentado en mi banca favorita a la orilla del enorme río que divide la ciudad, no se decir como, pero de alguna manera esta descolorida banca se había convertido en mi única compañera. Mientras juego con el cable de los auriculares observo como el sol se esconde lentamente detrás de enormes nubes rojas, es triste notar como aquel sol agonizante podía pintar mi paisaje con un sangriento color carmesí. Sentado aquí mi vida puede ser apacible, sentado aquí..el mundo me da igual, sentado aquí mi existencia parece tener algo de sentido; aunque ese único sentido sea observar aquel extraño sol mientras la música hace que mi alma quede adormecida (¿...y feliz?) ... Pues parece que es mejor estar adormecido que sentir el áspero roce de la realidad.
No soy alguien que se lamente del pasado, con todo el dolor y las consecuencias de lo sucedido; he aprendido a aceptar que mi madre haya decidido tomar un camino diferente al nuestro, abandonarnos a nuestra suerte a mi padre enfermo, a mi hermano mayor y yo cuando solo eramos niños es algo con lo que he aprendido a vivir, y aunque creo que no hay persona más despreciable que aquella que deja el barco cuando las cosas se ponen un poco difíciles aprendí a perdonar a mi madre, aún cuando tres años después mi hermano mayor, cansado de los lamentos de mi padre haya decidido partir sin un adiós digno, y como si no fuera suficiente solo un año después mi padre haya fallecido, más culpa de la tristeza y la preocupación que del cáncer. Juro por lo más sagrado que todo habría sido más llevadero si tan solo se los hubiese llevado un accidente, o una enfermedad como a mi padre, así por lo menos sabría donde están, y sabría que el hecho de no estar aquí conmigo no ha sido más que una cosa del destino y no una decisión suya. El abandono y el rechazo es algo muy difícil de manejar, y mas aun para alguien de 4 frágiles años de edad. No. Ese no era yo, yo había aprendido que en la vida o te sacudes el lodo y sigues, o te quedas ahí para revolcarte y lamentarte en tu propia porquería.

Me presento. ¿Tal vez hubiera sido mejor empezar por ahí verdad?. Pero es que como verán no soy muy inteligente ni mucho menos genial. Así que no me juzguen. Me llamo Felipe, pero que mi apariencia no los engañe, aunque solo tengo 17 años me veo y me oigo mayor, pero es simplemente porque he vivido situaciones que han desgastado mi piel...y mi alma.

Hasta hace tres años había sido criado por un par de tías tan amables y cariñosas que por un tiempo hicieron que mi vida sea eventualmente normal; pero como la vida es un niño con una lupa y a mi me toco ser la hormiga, se las llevó en un coche con dirección a un precipicio del demonio. Si. Otra vez quedé solo. Por un tiempo estuve tan perdido y tan "muerto" que no tengo recuerdos claros de esa oscura época de mi vida. Me perdí en el mundo de los MMO y la música. No estoy seguro si prisionero o refugiado, pero ahí estaba yo, hora tras hora detrás de aquel monitor, inconsciente de mi alrededor. Aparte de perder los pocos amigos físicos que tenía, también olvidé como hacer contacto con otros seres humanos que no tengan súperpoderes o estén en un manga o anime.

Con un débil suspiro trato de expulsar los recuerdos de mi mente. Es inútil, estoy sumido en mis recuerdos. De pronto un viento frío me trae de vuelta a la realidad. Me percato de mi alrededor, el sol ya se ha puesto, la noche ha caído sobre mis hombros y algunas nubes negras asoman. Me levanto y me dirijo hacia mi vieja motocicleta que se encuentra estacionada a la orilla del camino.

Debo conducir diez manzanas que separan mi casa del río. El tráfico para salir de la ciudad esta tranquilo y la gente viene y va con prisa. La noche se ve tibia pero una lluvia amenaza. Luego de un par de maniobras por fin llego a mi pequeño apartamento ubicado en las afueras. El apartamento como tal no está tan mal, es modesto y tiene todo lo que necesito. Una pequeña mesa que aveces uso de comedor, un desgastado sofá que heroicamente soportó muchas de mis crisis, una cocina tan pequeña que apenas caben las verduras, una cama sencilla que a veces solo esta de adorno. Como dije, no está tan mal, pero la vista...ah! la vista, es un paisaje tan cutre y deprimente que aún no entiendo como es que todavía no me he pegado un tiro. Una montaña pelada se divisa a lo lejos, la única vegetación del lugar es un árbol muerto desde no se cuantos años que aún está parado a la orilla de la carretera. Jamás se te ocurra llevar a una chica para una cita ahí, sin embargo si de un funeral se trata es el lugar perfecto.

En fin, mientras trato de preparar la cena en ese medio metro de espacio al que orgullosamente llamo cocina, mis pensamientos solo se centran en el infierno de día que me espera mañana, había llegado tres semanas tarde al inicio de clases y de seguro el director ya tenia un largo y agobiante sermón para mi. - Espero que sea rápido - pienso para mis adentros mientras veo como el filete se va cocinando. El crujir de la carne me recuerda que ya es hora de hacerle mantenimiento a mi vieja motocicleta.

Como de costumbre ceno solo en la única mesa que tengo, mastico con paciencia mientras reviso en silencio mi última adquisición, un anime del cual he leído muy buenos comentarios. En la portada se alcanzan a ver lo que supongo son los protagonistas pero nada en particular llama mi atención. Con la paciencia de un monje termino mi cena, cepillo mis dientes y me meto en la cama dispuesto a ver el ansiado anime. Pero un sudor frío corre por mi frente cuando recuerdo que mañana debo madrugar. - Vaya suerte del demonio-
Por un momento tengo la tentación de alzar mi rebeldía y trasnocharme viendo Akame Ga Kill y mandar al carajo el colegio y a esa molesta sensacion de ser observado por todos en tu primer dia de clases, pero la cordura puede mas en mi y me dispongo a dormir.

Bueno si llegaste hasta aquí tal vez estés pensando "Vaya bazofia de libro, éste no hace mas que lamentarse por si mismo, que aburrido". Tal vez si yo estuviese en tu lugar también lo haría, pero así es mi vida, una concordancia de momentos tristes, amargos, y tal vez algunos aburridos, pero.... ¿No es así la vida?. Creo que la vida es como la música, con momentos graves y otros agudos, cada nota solo tiene sentido si piensas en la que acaba de pasar y la presente solo justifica su presencia por la nota siguiente. Así hasta que se te termine la canción... o la vida.

Así es mi vida, una melodía que hasta ahora no a hecho mas que empezar, pero tengan por seguro que lo que sea que el Gran director me tenga preparado ya no me sorprende en lo mas mínimo.
Mientras tengo todo esto flotando en mi cabeza no puedo sentir como lentamente me voy internando en aquel mundo de cosas imposibles y maravillosas... Pero algo no anda bien... Por que otra vez se presenta ese sueño...

(Continuará en el cap.2)

Lluvia De EstrellasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora