001; Destrozada parte 1

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  — Maldita sea...  — gruñí mientras caminaba y al mismo tiempo me abrazaba a mi misma. 

  —  ¡Wilson! — escuché como gritaron atrás de mi.

  — Púdrete—dije en un susurro, mi voz era fría aunque tenía un nudo en la garganta.

  —  Joder... espera —me tomó el brazo e hizo que diera la vuelta. 

Lo mire con todo el odio, aunque también con decepción.

  — Suéltame Robinson—dije apretando mi mandíbula.

  — Deja te explico, yo... — Ni si quiera terminó, ya que mi movimiento brusco para soltarme de su agarre lo interrumpió.

  — Eres tan repugnante. Te odio. Ojala y nunca hubiera conocido. ¿Qué me vas a explicar, eh? —estaba empezando a exaltarme.  — ¡ME ENGAÑASTE! —grité, y sentí como aquel nudo en la garganta provocaba que mi voz se empezaba a quebrar. — Me engañaste... —dije un poco más bajo.

Soltó un suspiro mientras hacía su cabello hacia atrás, mostrándose poco interesado.

  — No es mi culpa que no me sepas complacer —dijo divertido aunque al ver mi reacción aclaró su garganta. —Bien, fui un idiota. Lo siento caperucita.

  — Idiota. —sollocé, tenía la mínima esperanza de que tomara algo en serio y que me demuestre que estaba arrepentido o algo, NO SÉ.

Incluso lo comprendería si estuviera borracho o algo, PERO NO. 

Ya sabía que esto iba a terminar así.

Oh, gracias conciencia por recordarme que siempre tienes razón y que tengo la mejor suerte en el amor. 

Lo peor es que esta cuerdo, esta en sus cincos sentidos, y lo acepta. Y me estoy preparando para lo peor.

  — Lo sé, fui un idiota pero ya pasará, digo... ¿Cuántos años tienes? Te falta mucho para encontrar a tu "verdadero amor" si es que tienes uno, además... No te aferres, yo ya supere esta relación, o no me digas que te enamoraste de mi —alzo una ceja.

Otro golpe más para mi corazón, había miradas curiosas que miraban la escena. No soportaba que me miraran, tal vez unos piensen como "Oh, que tipo tan idiota" pero también han de pensar "Oh, pobre niña, que humilladiza le han dado." Y sí, jamás me habían humillado de esa manera. ¿Qué me había enamorado? No lo sé. Pero estoy segura que había creído todas sus palabras, todas esas veces que me dijo te quiero, le correspondí e incluso yo si era sincera. Pero fue en vano, me había usado. 

  — Que te den. —Le lancé una cachetada, mi mano había empezado a arder, y antes de soltarme en llanto me dí la vuelta y empecé a caminar hacia donde había dejado mi auto.

  — A ti, que te hace falta — me gritó, y pude ver de reojo que tenía esa sonrisa burlona, pero al mismo tiempo una mueca mientras tenía su mano en su mejilla.

Alcé mi brazo mostrando el dedo de en medio, tenía que comportarme fuerte, no tenía porqué mostrarme débil. Seguí caminando hasta que pude divisar mi auto, troté hacia el y me subí rápidamente, al cerrar la puerta solté un sollozo y cubrí mi rostro con ambas manos, puse mis codos en el volante para recargarme mejor aunque al apoyarlos apreté el claxon y este hizo un ruido que me sobresalto y a una pareja que iba caminando. Al verlos saltar del susto no pude evitar sonreír, había sido algo gracioso aunque cuando caí en la cuenta de que el chico abrazó a la chica para consolarla de su casi infarto me sentí destrozada otra vez. 

¿Cómo era posible que todos tengan pareja menos yo? Recordaba vagamente que en secundaria había una chica nada atractiva, su nombre era Petunia, ¿Quién se llama así? Sin embargo lo último que supe de ella fue que es novia de Tyler, mi crush es ese entonces. Incluso la señora de comida corrida tenía a un señor detrás de ella. Todos menos yo.

Genial.

  — Soy un asco... —volví a sollozar mientras me recargaba en el respaldo del asiento. 

¿Realmente lo era?

Con el rímel corrido y esas muecas que haces al llorar, sí.

Oh, gracias conciencia.

Necesitaba una teoría del porqué mi mala suerte en el amor, nunca en la vida NUNCA había sido la atracción de alguien, y de aquellos que me decían que si era por apuestas o juego entre amigos. Oh, y el idiota que acaba de romperme el corazón.

¿Era fea? Para nada, y no es que me crea una modelo, pero me sentía bien, me sentía conforme conmigo misma, tenía lindo físico, bonito cuerpo, bonita cara. Tal vez era por mi forma tan testaruda de ser.

No lo creo, ¿recuerdas a Mackenzie?

Es verdad, Mackenzie era una chica que estudió conmigo el último año, más torpe que yo y además falsa. ¿Y que creen? Aunque no me gustaría estar en su situación de estar esperando a un hijo, por lo menos el padre de su hijo estaba con ella, DÁNDOLE AMOR A ELLA Y SU HIJO.

Lo sé, estaba siendo muy exagerada, pero realmente me sentía mal. Me incliné a la guantera y saqué un pedazo de papel para sonar mi nariz, hice bolita el papel y lo lancé por la ventana.

  — Yo, Mia Wilson me prometo jamás, escúchenlo, JAMÁS volver a llorar por un chico. Jamás. —dije segura. — Es más, haré el esfuerzo de no ser tan ingenua y volver a caer a los pies de alguien.

Me dije a mi misma un poco más tranquila, solté un suspiro y prendí el carro, arranqué de camino hacia mi casa, eran alrededor de las 11:45 pm, y tal vez mis papás me regañen por altas horas de la noche, aunque como siempre, mi hermano me ayudaría, o eso creo.

El caminó duró unos 15 minutos, estacioné el auto en el garage y bajé. Puse la alarma y antes de entrar a la casa me repetí una vez más: Jamás.

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HOLAAA! Bueno, esta es mi nueva historia, espero y les guste. Como podran ver, en los personajes de reparto no hay ninguna Mia Wilson, es porqué se las dejé a su imaginación. Espero y disfruten. Los demás personajes los conocerán después, chauu.

La Cena PerfectaWhere stories live. Discover now