Prólogo

329 25 3
                                        


Como en un apagón, mi mente queda suspendida solo en oscuridad, no hay matices, ni sombras, nada a lo que aferrarme; silencio ensordecedor cubre ¿todo? o ¿nada? Ni siquiera soy capaz de sentir el latir de mi propio corazón. La desesperación aumenta, quiero respirar, pero no puedo, algo tan simple me resultaba imposible e innecesario.

Quiero ponerme de pie para orientarme, pero todo parece flotar, este es un extraño lugar ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba aquí?, todo parece llevarme a ningún lugar... y entonces lo supe.

Agua, sé que estoy en agua, miro a mi alrededor y puedo confirmarlo, pero ¿Cómo me resulta tan fácil? No comprendo nada de lo que esta sucediendo. Este lugar me resulta muy familiar y me empeño por saber dónde estoy.

Comienzo a nadar y lejanamente veo lo que puede ser una escalera. Mi salida. Voy hacia ella, la tomo, pero no la siento entre mis dedos. Subo, salgo y no deslumbro cambio alguno en el ambiente. Toco mi ropa, mi cabello, mi cara, todo totalmente seco. Mi vista no logra enfocarse, solo veo manchas y colores, me es imposible saber dónde estoy.

La desesperación vuelve a mi, quiero correr, pero mis pies me lo impiden, no siento mi corazón golpear rápidamente el pecho, solo oprimido y vacío, esta situación es desconcertante.

Mis ojos comienzan poco a poco a enfocar, está oscuro, sólo la tenue luz de la luna ilumina el lugar, creo que he estado aquí antes, pero no lo recuerdo, solo quiero salir.

Mis emociones me corrompen y salgo corriendo sin rumbo alguno, esta de noche, sigo en movimiento, extrañamente no me siento cansada, entonces me detengo, tomo mis rodillas y al levantar la vista veo una linda tienda, sin embargo no logro ver mi reflejo en el vidrio, esto es raro; retrocedo lentamente, de pronto unas luces llaman mi atención, cada vez más potente y cerca. Mi cuerpo no responde, estoy paralizada, no sé si correr o llorar, advierto como se acerca mi fin. ¿Cómo es posible que no me vea? Mierda. Me abrazo a mi misma y espero el impacto.

¿Frenó? Abro los ojos, ¡santo cielo! No puedo creer lo que acaba de pasar, esto es absolutamente ilógico, el camión acaba de pasar, pero no tengo ningún rasguño.

En La Sombra.Stories to obsess over. Discover now