"¿Samuel?" - Susurró con tranquilidad. - "Samuel, sólo quiero prometerte una cosa" - Suspira. - "Un día de estos regresaré, quizás no sea de la misma forma en la cuál te conquisté, pero volveré, hasta entonces, espérame..."
Samuel despierta con pesadez retirando sus lágrimas que yacían recorriendo del lado izquierdo de su rostro (por la posición en la que estaba).
De repente escucha el caer de un objeto de cristal detrás de él; gira al instante, encontrándose con las rosas que le había dado su amada, todas esparcidas en el suelo. Él se levanta de inmediato y recoge con sumo cuidado las rosas; ahora mismo no le importa sí llega a cortarse, sólo quiere sus marchitadas y apreciadas rosas.
La puerta de su cuarto es abierta por su madre y pregunta: - ¿Qué sucede cariño? -. Ella se encamina hacia su apreciado hijo y nota que su mano sangra un poco. - Samuel, ¿qué te pasó? - El chico se niega a contestar; desde la muerte de Sydney no ha querido hablar demasiado, sólo contesta respuestas cerradas; sí o no.
Su madre se hinca al lado de su hijo y le quita las rosas, aquello provoca que Samuel gruña y conteste: - No. - Ines se levanta y se las lleva, dejando a Samuel en el suelo. - Mamá, dámelas. - Por fin había vuelto a hablar. Ines se detiene en seco, al voltear tiene a un Samuel con la mirada oscura y llena de tristeza.
- Samuel, ya están marchitadas, es hora de...
- Dámelas, por favor. - Le interrumpe con ciertas lágrimas en los ojos.
Su madre suspira. - No, y deberías de superar a ésa chica, el tiempo que estuvieron juntos fue poco Sam...
- ¡Qué me las des! - De un momento a otro se las arrebató, algunos pétalos cayeron, él los recoge. Ines salió de la habitación sorprendida por la actitud de su (único) hijo.
"No Samuel, compórtate..."
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Una Flor Para Otra Flor • vegetta
Short StoryPiensa. - "¿Y esta flor?" - Ella toma aquella flor morada y la huele, sonríe al olfatear tal satisfactorio aroma que tiene. Baja la mirada y se encuentra con una corta nota. "¿Te gusta?, es igual de linda que tú. :)"
