El atardecer era uno de esos panoramas que tanto le agradaban, era una de las razones por las cuales se quedaba en esa banca del parque luego de un agitado día de estudio. Ver aquellos matices de amarillo, naranja y rojo fundiéndose en el oscuro de la noche era algo muy hermoso.
Siempre consideró que de una u otra manera el atardecer le sonreía pues al caer la tarde era como un indicio de volver a iniciar.
Sonrió con tranquilidad ante sus pensamientos, sin llegar a reír realmente, ya que aunque lo intentaba sabia que lo único que lograría seria escuchar una risa amarga con mas deseos de llorar que de otra cosa.
- ¿Qué haces aquí? – preguntaron a ella con un tono algo sorprendido
- Nada – negó ella mirando tranquilamente a la persona que habló – solo veo el atardecer – le dijo con plena serenidad
- ¿Te gusta el atardecer? – preguntó el joven que le habló acercándose a la chica
- No solo me gusta, me encanta – sonrió ampliamente escondiendo perfectamente la amargura que por dentro la invadía
El joven la observó detenidamente en silencio, había algo tras esa sonrisa que no le dejaba en paz. Siempre le había observado en la escuela y en el salón de clases y juraba que su sonrisa era falsa desde hacía un mes exactamente. La chica había notado aquel escrutinio y por eso había vuelto su atención al frente donde ya se empezaba a desvanecer la gama de colores para dar paso a la oscura noche que pronto envolvería todo con su manto.
Por un momento sintió tristeza ante eso pero la ocultó muy bien, a veces deseaba que la noche no llegara pero a veces la prefería antes que nada... la oscuridad era parte de la luz en todo y no podía hacer nada contra eso. Sus pies empezaron a moverse hacia adelante y atrás mientras mantenía su sonrisa, le agradaba mucho que él estuviera ahí con ella aunque solo fuera por simple casualidad
- El atardecer siempre me relaja – comentó sin verlo
- ¿En serio? – inquirió el joven – y eso ¿Por qué? – preguntó con toda tranquilidad
- Porque sus colores son hermosos y son un preámbulo a un manto lleno de estrellas – contestó sin dejar de lado su sonrisa
- Es por eso que te gusta quedarte a observarlo – volvió a inquirir ante la respuesta
- Si – contestó con un suspiro y mostrando por primera vez un semblante nostálgico – solo... me gustaría poder seguir observándolo – comentó en un susurro que dejó confundido al joven a su lado
- ¿Cómo? – fue lo que salió de los labios del otro al oír aquellas palabras cargadas de tristeza
- ¡Nah!, no importa – dijo ella con un ademán de poca importancia que hizo que el joven le viera con seriedad – bueno, ya es tarde así que mejor me retiro – anunció al darse cuenta que ya la noche había llegado
- Espera – le llamó el joven, quería entender el porqué de aquellas palabras pero antes que pudiera decir nada ella se le adelantó
- No importa profesor, no le tome importancia a lo que dije antes... creo que solo estoy nostálgica – le dijo con una sonrisa tranquila
- Fuera de la institución ya no soy tu profesor – indico al oírle llamar así, siquiera se llevaban 3 años de diferencia, no era como para que tuviera tanto respeto como si fuera más viejo que ella
- Para mí siempre es mi profesor sin importar el lugar o el momento – rebatió con una sonrisa falsa
- Pero soy yo quien te da la potestad de dejar el formalismo – le rebatió a su vez el joven aunque notando la falsedad de esa sonrisa
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Recuérdame en el atardecer
Short StoryUn pequeño amor, una tragedia, un cliché efímero con un final lleno de anhelos y aceptación. ~Historia completamente original. Todos los derechos reservados©~ Registrada en SafeCreative Código de registro: 1606288234152
