Va de camino a casa, anda zarandeandose por la calle. La gente la mira raro, le pesan las piernas, los brazos, los músculos de la cara y lleva los párpados medios cerrados.
Sabe que le queda poco para llegar a casa, pero cada paso se le hace interminable.
En cada cruce, no sabe si podrá coordinar sus piernas y sentidos para que no la atropellen.
Tiene los ojos rojos y la envuelve un aroma peculiar.
¿Que pasará cuando llegue a casa? Empieza a tener mucho sueño, y su corazón empieza a palpitar más rápido de lo normal, se pone nerviosa, y las piernas le empiezan a fallar , son las ocho de la tarde y en la calle hay mucha gente.
Se tumba en el suelo, no sabe si sólo son efectos.
Por su cabeza pasan millones de pensamientos ,¿tendría que llamar a una ambulancia?¿o a unos amigos quizás?¿o a sus padres?
Se incorpora de nuevo y empieza a caminar otra vez, pero le resulta imposible, el mundo gira y ella se vuelve a tirar al suelo.
Sólo le queda un 5% de batería en su móvil, si no avisa a nadie ahora, después no podrá hacerlo.
Se altera y cada vez su corazón bombea sangre más rápido, busca entre sus bolsillos y palpa diferentes objetos: un mechero, unos clinex...
¿Donde esta el maldito móvil?
Mira hacia el suelo en el que está tumbada, y ve su teléfono a varios metros.
La gente la mira raro, pero nadie se acerca a ayudarla, ni nadie le pregunta que le pasa, sólo con ojos de expectación la miran sin hacer nada.
Sólo están con sus teléfonos mirando la pantalla, mientras sus hijos quieren un poco de su atención.
Pero sigue intentándolo, se pone sobre la punta de sus pies y alcanza el móvil, en ese instante puede ver cómo cada palabra, cada frase y cada color danza; los movimientos ondulados de los iconos del teléfono la desconcierta.
¿En este punto que debería hacer?
Podría esperar a que se le pasase, pero no tiene tiempo para esperar, alomejor le pasa algo grave.
Cierra sus ojos y hasta puede imaginar allí su muerte. Cuando los abre solo ve un paisaje borroso, unas palmeras y un grupo de personas a lo lejos , mira su mano, y puede ver cómo las líneas que en ella están van girando y moviéndose, mira su muñeca y ve como los minutos pasan, pasan los segundos, y parece que lo hacen especialmente lento. Como si todo el mundo fuera a cámara lenta, incluso ella.
Así que, empieza a pensar que decirle a su madre, que explicación darle, pero le quedaba un 4% de batería y no tiene más tiempo.
-Mamá porfavor ven a recogerme no me encuentro bien.
-¿Pero donde estas?(Dijo con un tono preocupado)
-Estoy a dos calles de casa, mamá corre porfavor.
-Pero si estás muy cerca, vente andando.
-Porfavor mamá estoy tirada en el suelo, no soy capaz de andar; ahora te cuento toda la verdad, porfavor mamá ven (dijo entre lágrimas)
-Ya estamos allí.
Cuando se da cuenta, ya había llamado a su casa, debía de actuar rápido , corriendo revisó todos sus bolsillos y su riñonera, a duras penas se levantó, apoyándose en un árbol.
Y ando hacia la papelera, cada paso que daba era una oportunidad de caerse, de perder el conocimiento y no despertar.
Cuando alcanzó la papelera y tiro las cosas, escucho una voz su espalda.
Era su madre, se acercó corriendo, y la cogió y la acompaño hacia el coche.
-¿Qué te pasa cariño?
-Mamá, no puedo andar, me han empezado a dar palpitaciones y no podía ver bien.
-Creo que vamos a ir al hospital, para ver qué te pasa.
-No, mamá mejor vamos a casa y que se me pase allí.
-No,no vamos al hospital por si te pasa algo grave, y deja de llorar ¿vale?
Todo estara bien.
-Mamá no lloro porque vaya a estar mal - dijo entre sollozos -
Iba sentada en el coche, mirando por la ventanilla como las casas, tiendas y personas se deformaban por la velocidad del coche,¿ o en realidad era ella?
Llegaron, fueron hacía el mostrador y allí las atendió una señora que parecía no tener mucha prisa, llevaba unos aros de oro, y un rosario colgado al cuello, seguramente le gustaría ver telenovelas y cuchichear con sus amigas sobre los cotilleos más novedosos. Tenía un lunar demasiado grande en su barbilla por lo que le resulta imposible dejarlo de mirar.
Con sus manos sucias de grasa y tinta cogió la tarjeta sanitaria y preguntó que pasaba, pero todo con normal tranquilidad.
¿!Nadie podía notar lo mal que estaba!?
Las condució a la sala de espera.
A los cinco minutos de sentarse sonó su nombre por el megáfono.
Allí apareció un señora que les indicaba hacia una puerta.
En ese momento no sabía que hacer, le iban a hacer un análisis de sangre.
Eso la atemorizaba.
-¿Señorita puede pasar por aquí?
Le preguntó una enfermera.
Ella andó hacia la puerta y se sentó en la camilla.
-Espero que no te den miedo las agujas (Dijo con tono alegre)
Ojalá sólo fuera que le dan miedo las agujas; mientras que limpiaba su brazo con alcohol y poco a poco clavaba la aguja en su vena. Ella no pensaba en nada aparte de esos resultados.
Esas agujas que un día fueron las causante de sus desmayos, eso ya no era importante.
La enfermera sacó la aguja, y le puso un algodón para cortar la hemorragia.
¿Qué explicación le iba a dar a su madre con esos resultados?
¿Qué podría hacer?¿Qué podría decir?
Empezó a temblar y todo se volvió muy borroso.
Cuando se dio cuenta estaba sentada en la camilla, y una enfermera le metía una pastilla en la boca.
Cuando pudo darse cuenta la escuchó decir:
-Manten esa pastilla bajo tu lengua, no te la tragues.
Asintió y siguió a su madre que volvía a la sala de espera.
Poco a poco se le cerraban los ojos y se iba quedando dormida, le habían dado un fuerte calmante , y los espasmos habían cesado.
Quería irse a casa no quería saber los resultados de esa analítica, sólo quería irse y dormir. Pensar que no estaba pasando ,que sólo era un sueño.
Cuando una voz aguda y bastante chillona dijo su nombre, tenían los resultados de la analítica.
Y simplemente le dijo:
-Todo esta bien.
Ella no se lo podía creer ¿Cómo era posible? Era científicamente imposible que no saliera nada. Estaba asombrada, y a la vez aliviada.
Se había quitado un gran peso de encima.
-Seguramente lo que ha tenido ha sido un ataque de ansiedad, le he recetado unos calmantes, cuando se sienta igual tómese uno, y no se alarme.
¿Un ataque de ansiedad?
Abrió la puerta del coche, de camino a casa, miraba las calles vacías que deja la noche de Málaga. Pensaba que había tenido suerte, pero lo seguía sin entender, ¿Como ha sido posible que no...?
Casi sin darse cuenta ya estaban en casa, andaba lento y se dirigió a la cama, se tumbó y sólo quería dormir, mañana sería otro día, todo habría terminado, no lo haría más.
Pero lo peor es que todo acababa de comenzar.
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A Escondidas
Teen FictionLa historia de una chica, que se va desviando de su camino, se siente sola, sus amigos la abandonan , no hay motivos por los que estudiar. Ni tampoco por los que estar bien en casa, muchas veces sólo tiene ganas de morir, de morir poco a poco.
