I: Since I've Been Loving You

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Jimmy.

No me había ido muy bien desde la separación de The Yardbirds. Peter Grant, mi manager, estaba buscando nuevos integrantes para "The New Yardbirds", buscando un nuevo comienzo, y dentro de ese nuevo comienzo entraría un posible vocalista al cual veríamos hoy. Robert Plant.

—Me han dicho que su voz es bastante agraciada, ¡tenemos que verlo en acción!— me dijo Grant eufórico. Yo sólo asentí con la cabeza y boté el cigarrillo que había terminado de fumar. No me encontraba con mucho humor.

—Vamos Jimmy, no te deprimas— intentó animarme. —¡Será divertido!

—No he dicho en ningún momento que no iría—forcé una sonrisa, que Grant me devolvió. Comenzó a levantarse de la silla en la que estaba lenta y torpemente por su gran peso. La silla, que había tomado una marca con la silueta de su gran trasero, fue poniéndose a su forma natural, al igual que mi sonrisa fingida también volvió a lo que era. Tomó el teléfono de una mesa y llamó al conductor para que viniera de inmediato a llevarnos al club en donde conoceríamos a nuestro posible futuro vocalista. Me levanté del asiento y me dirigí a la entrada de los Olympic Studios con Grant y su asistente.

—Se-señor, ¿necesita algo?— tartamudeó el último mencionado.

—Eres nuevo, ¿verdad?—preguntó Peter.

—Pu-pues, si. Me pusieron en este cargo desde que despidió a su anterior asistente—. Típico de Grant.

—Ah, cierto, ¿no pasará lo mismo con usted verdad?

—N-no, señor—respondió el chico. Ya habíamos llegado a la puerta  y nos dispusimos a entrar en el auto. —¿Le abro la puerta, señor?— se ofreció cordialmente.

—No, no, solo déjela así—dijo Grant en un tono sarcástico que confundió al otro. Dejando a Peter con su discusión, entré al lugar. Toda mi mente estaba ocupada en imaginarse cómo sería nuestro supuesto vocalista nuevo, era lo único que podía hacer hasta verlo con mis propios ojos. Escuché el chirrido de la puerta que avisaba que mi manager había entrado, para luego sentarse a mi lado. Olía a alcohol y no había mucha iluminación.

—Tuve un pequeño problema con el idiota. Lo despedí, puede que tenga uno nuevo, si alguien quiere tomar su lugar—.Volví a adentrarme hacia mí mismo, lo cual fue inútil ya que siempre rondaba en mi cabeza la misma pregunta.

—¿Cómo es Robert Plant?— dije al fin. Grant se secó el sudor que tenía en la frente.

—No lo sé, sólo me lo recomendaron. Dicen que es como un "dios griego", aunque no sé exactamente a qué se refieren...— hubo un prolongado silencio el cual sólo sirvió para causarme más dudas en mi cabeza. 

Era un club sin mucho espacio, había parejas y amigos sentados en las mesas redondas, altas y pequeñas. El sonido de una voz me llamó la atención. Era una voz tan perfecta que parecía ser casi inhumana, no era posible que pertenezca a la de él.

—¡¿Cómo carajos este tipo no es famoso aún?!— exclamó Grant, tanto con sus palabras como con su cara. Si esa voz era perfecta era propio que el dueño también tenía que serlo, lo cual fue acertado. Su cabello, su rostro, sus manos, sus ojos, su forma de manejar el escenario. Todo en él irradiaba sensualidad. Se podía ver como algunas chicas del público lo miraban embobadas, pero según me di cuenta de mi propia expresión ellas no eran la únicas mirándolo así."¡¿Qué rayos me pasa?! ¡Es sólo un chiquillo, nada más! Aunque uno bastante atractivo..." 

Me sentía confundido, aunque de todas maneras no era mi culpa, si lo viera de lejos parecería una chica por su cabello. 

—Gracias, muchas gracias. Espero que hayan disfrutado nuestra música—. El espectáculo había terminado. 

—¿Qué te parece?— dijo Grant sonriendo, estaba muy entusiasmado. —Nada mal, ¿verdad?

¿En serio era él? ¿Robert Plant?

—¿Cómo es que un talento como él no ha encontrado ninguna banda en la cual cantar?—pregunté sinceramente.

—Bueno, eso no importa mucho ahora, porque ya la encontró—. Vi cómo se iba acercando uno de los amigos de Peter. Encendí un cigarrillo.

—¿Qué te pareció mi recomendación? ¿Lo incluirás en tu agrupación?— dijo mientras daba ligeros saludos con la cabeza.

—Claro que sí, está decidido— respondió Peter.

—¡Plant! Alguien quiere verte...— informó el amigo de Grant a Robert, quien se acercaba lentamente hacia nuestra mesa, sin intención de pasar desapercibido. Si su presencia en el escenario me impresionó, tenerlo en frente mía me quitaba el aliento. Y me miró a mí primero. Aquellos ojos azules fijaron su mirada en mí, a lo cual sentí que estaba muriéndome por dentro.

—Ustedes deben ser quienes me quieren en su banda, ¿verdad?—preguntó, saludando con la cabeza. No me di cuenta de que le estaba mirando de arriba a abajo.

—¡Sí!—exclamó Peter—¡Los voy a hacer un éxito!—dijo positivamente, agradeciendo a Robert con un apretón de manos. —No te arrepentirás de esta decisión, tienen aún varios días para discutir sobre la banda. Por ahora sólo nos falta un percusionista.

—¿Enserio? Tengo un amigo llamado John, John Bonham—comentó Robert. —Él toca muy bien la batería, pero me temo que si lo queremos en la banda tendremos que convencerlo, ya que tiene otras dos opciones...

—Me parece perfecto. Tráelo al estudio mañana—ordenó Grant.

—También me interesaría saber, ¿qué tipo de música hacen?—preguntó Robert.

—Eso me temo que lo tendrás que discutir con Jimmy. Si me disculpan, tengo que irme a arreglar algunos asuntos—. Después de decir aquello, Grant y su amigo se fueron, dejándome atrás, claramente queriéndome decir: "Jimmy, encárgate mientras me voy a beber y a coger con una mujerzuela". Si bien me ayudó con mi carrera musical, era imposible soportar al tipo borracho y drogado. Imposible e insoportable.

—Y bien, ¿te parece si te invito una bebida o algo? Ya sabes, mientras discutimos el asunto—. La voz de Plant me sacó de mis pensamientos.

—N-no, gracias—respondí.

—Insisto, es un agradecimiento por aceptarme en tu banda, siempre he admirado a los Yardbirds. Vamos, sentémonos en la barra...

Robert era una persona muy agradable, no me había imaginado que tendríamos tantas cosas en común. Me encantó conversar con él sobre el blues, que era un gusto que compartíamos. Sentí que estábamos destinados a hacer música juntos. Ya nos habíamos pasado un poco con el alcohol cuando comenzaron las preguntas más incómodas.

—Así que, ¿cuántos años tienes?— le pregunté. 

—...¿Diecinueve?—dijo sin mucha seguridad.

—¿Es una respuesta?

—Sí.

—Así que diecinueve...—continué. —Me siento viejo al lado tuyo.

—Creí que tenias mi edad—comentó—...En fin, no importa—. Robert me examinó con la mirada, como si pudiese leer mis pensamientos. —...¿Te parezco guapo?—. Esa pregunta me hizo soltar unas risas, no por diversión, sino por lo nervioso que me encontraba. 

—...¿Sí?

—¿Es una respuesta?— me encontraba contra la espada y la pared. Estaba usando mi misma frase, demonios, podía apostar a que él sabía que me gustaba. No respondí, pero su mirada me decía que ya sabía la respuesta. Coño.

Nobody's Fault But Mine [Jimbert]Stories to obsess over. Discover now