Pepe y yo estábamos sentados en la sala de grabación de Máquina 501, esperando a que Chumel apareciera. José estaba en el extremo opuesto del sillón y ambos parecíamos haber perdido el habla desde aquel pequeño incidente en casa de Laura y Cid, cuando en medio de su borrachera el muy imbécil quiso meterme a la cama. Él me gustaba, me gustó desde la primera vez que vi su cara en un viejo video en You Tube, pero definitivamente esa no era la forma que yo quería para empezar las cosas, tenía que quedarle claro. No me asustaba la idea de que un hombre me tocara, pero su estado no había sido precisamente el que me hubiera gustado. Me agradaron sus besos y sentir sus manos en mi cintura, pero de ahí a perder mi virginidad con un tipo totalmente borracho, bueno eso no sucedería. Algún día tenía que pasar, pero al menos lo haría con alguien que pudiera recordarlo al día siguiente, y si ese alguien iba a ser Pepe... bueno, las cosas se irían dando a su tiempo. De repente, su vocecilla llegó a mis oídos.
-¿Por qué no admites que también te gusto, Karla? –soltó de la nada y yo lo pensé por un breve momento. Tal vez era hora de empezar a mejorar las cosas.
-Me gustas, Pepe –respondí sin mirarlo. Se levantó despacio del sofá y se plantó frente a mí con los brazos cruzados, yo seguía con la vista fija en mis rodillas.
-¿Entonces por qué carajo me mandaste a la mierda el sábado?
-Oh –comencé a quejarme- ¿tal vez porque querías cogerme totalmente borracho, José? –esta vez levanté la vista y sentí que sus ojos oscuros se clavaron en los míos.
-Pero tú también lo querías, entonces ¿cuál era el puto problema?
-Estabas cayéndote de ebrio, tarado.
-¿Y qué? ¡Tú también lo quieres, Karla!
-Sí, Pepe, quiere tu cosa dentro de mí –le contesté sarcásticamente –pero al menos quiero que te acuerdes –y volví a agachar la vista no sin antes darme cuenta que su cara pareció descomponerse por un momento. Se sentó muy cerca de mí y tomó mi mano.
-Entonces... ¿en tu casa o en la mía? –susurró en mi oído- Esta vez no estoy tomado...
-Vete a la mierda, imbécil –le dije y traté de hacerme a un lado, pero no me dejó. Se vino encima de mí y me robó un beso.
-Pepe... -empecé a protestar pero me volvió a callar boca, esta vez con un beso más enérgico que el anterior. Yo era una inútil para besar, ciertamente no lo había hecho mucho, pero esta vez quería así que traté de seguirle el ritmo, obviamente no pude.
-Eres una mierda para besar, Karlita –dijo y se separó un poco de mí.
-Odio que me llamen así, José. Pero, bueno con respecto a lo otro... enséñame –le pedí y me acerqué a su cara para tomarla entre mis manos. Él se enderezó y en un rápido movimiento se puso a horcajadas sobre mí, volviéndome presa entre él y el respaldo del sofá. Me besó, lento y suave. Fue un beso prolongado y raramente no tuve ningún problema en seguirle el ritmo. Me gustó. Llevé la mano hacia su cabeza y retiré su sombrero, lo lancé lejos. En algún momento la situación empezó a salirse de control y literalmente tenía a Pepe sobre mí metiendo una de sus manos debajo de mi blusa y mis dedos enredándose entre sus cabellos. Repentinamente sentí un calor infernal por todo mi cuerpo. Supongo que eso tenía que pasar.
-Pepe...
-¿Mmmm...? –susurró con sus labios casi enterrados en mi cuello.
-Pepe... -sus labios se sentían tan bien, no pude reprimir un gemido a lo que él respondió regresando a mi boca y ahí sentí sus labios curvarse sobre los míos.
-Te encanta, Karla –y me volvió a besar, esta vez me hizo recostarme en el sofá y de nuevo se dejó caer sobre mí. Sus besos se volvieron más bruscos, escuché como se aceleraba su respiración y eso me encantó. Me gustó tanto que ni siquiera me importó sentir que el muy bastardo empezó a manosearme las piernas. La razón escapaba de mí y en cierto punto sólo me interesaba lo bien que se sentían sus besos o el toque de sus manos.
-¡Páguense un hotel! –escuché la voz de Chumel gritar desde no muy lejos, más bien en la puerta. Puta madre, pensé. Sentí mi cara arder de la pura vergüenza que me dio que nuestro amigo hubiera visto algo. José y yo, como par de resortes, de inmediato nos separamos y nos pusimos de pie.
-¿Ya puedo pasar? –preguntó nuestro anfitrión tratando de reprimir la risa.
-Pásale, cabrón, estás en tu estudio –le respondió Pepe, como si nada.
-No mamen, dejen mi sillón en paz, tortolos –respondió un Chumel que entraba todavía riendo.
El resto de la tarde lo pasamos planeando algunas cosas para un par de libretos, fue divertido como siempre, sólo que esta vez no podía evitar sentir pena cada vez que Chumel cruzaba sus ojos con los míos y me miraba de una manera un tanto extraña.
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ES JOE TROUBLE.
FanfictionHola :D Voy a publicar algunos inicios, alguien platíqueme cual le gustaría que comenzara a publicar. PepeProblemas es chido y por eso escribo sobre él. Incluyo a otros youtubers, particularmente escucharán mucho de NMR :)
