Prologo

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Quien pensaría que algo podría pasar en un pueblo antiguo de Inglaterra; donde apenas y llega la tecnología, pero, nada es lo que aparenta ser...

Victoria Winslet, una joven de diecisiete años. Caminaba rápidamente al mercado de su pueblo. Que en este caso era; una morada muy antigua y desintegrada. Más todo lo que se pudiere necesitar se encontraba en ese lugar.

Todas las mañanas era la misma travesía para Victoria: levantarse, lavar sus dientes, darse una corta ducha, colocarse uno de sus muchos vestidos remendados, salir al mercado y comprar todos los víveres necesarios para el día, preparar el desayuno a su tía, para luego hacer los múltiples (por no decir infinitos) quehaceres de cada día, entre estos la hora del almuerzo y la cena; por suerte solo eran ella y su tía.

La tía no era el ángel más cordial que se podría encontrar, era, en realidad, una especie de demonio.

Los padres de victoria murieron cuando era ella muy pequeña. Su cuidado había pasado a su tía materna; Cattlin Gillmore, soltera de toda la vida, según ella; era debido a su mal carácter. Al morir su hermana, la cual era la mayor de las dos, heredó la fortuna de su padre, que en antaño había sido un gran Geólogo.

Una de las cosas heredadas fue la mansión de su padre, en la que habían crecido ella y su hermana. Pudo haber contratado una sirvienta para el aseo de la morada, pero era más fácil dejar a Victoria hacer todo esto gratis ¿o no? Tal vez inclusive solo fuese para jactarse del sufrimiento de ella, Victoria.

Pero aun así la joven vivía feliz sin verle importancia a todo esto. Después de todo solo tenía diecisiete años, ¿qué le podía importar?, o al menos era eso lo que hacía creer a todos. Se había propuesto huir al cumplir los dieciocho, pero aún faltaban varios meses para eso.

Caminaba a toda prisa por las calles del pueblo, y, allí estaba él; Thomas Smith, misma edad que ella, 1,70 de altura, ojos color caoba, corto cabello negro, trabajador en la granja de su padre. Desde pequeños se conocían y habían creado una linda relación "amistosa". Salían en las tardes al bosque y charlaban durante horas, apreciando la antigua y rustica hermosura del boscaje, ambos poseían un extraño amor a la naturaleza.

Ella no pretendía huir sola, pues dos meses atrás le planteó su plan de huir a Thomas, y quedaron en el acuerdo de huir juntos, y sellaron el trato con un beso que a la plateada luz de aquella luna se convirtió en algo más que solo caricias...

No pudo evitar sonreír al verlo y él correspondió con su mejor sonrisa, sonrojada siguió con su andar, recuerdos de aquella noche inolvidable se asomaban por su mente logrando sacar felices gestos en su rostro.

Al llegar al mercado aspiro el delicioso aroma del pan recién horneado, llenó sus pulmones de esa deliciosa fragancia, al abrir la puerta de la tienda hizo sonar una pequeña campanilla.

-Buenos días Victoria ¿Como estas? -saluda cordialmente el sr. Joshua dueño de la tienda, un viejo particular siempre con una sonrisa en su rostro arrugado.

-Buenos días sr. Josh, estoy muy bien, gracias por preguntar.

-¿Qué es lo que llevaras hoy?

-Déjeme pensar... -responde mirando a los alrededores- bueno, llevare: uno de esos panes recién hechos que supongo deben ya de estar listos, solo eso, todo lo demás lo compre ayer ¿recuerda?- responde tranquilamente Victoria.

-Cierto.- afirma el sr. Joshua- déjame ir a buscarlo.

Mientras el sr. se adentraba en la morada en busca del pan recién hecho, Victoria paseaba su vista por toda la tienda, siempre hacía lo mismo si se encontraba sola en ese lugar, miro la colección de relojes cucú que el sr. Joshua colgaba de la pared derecha de la tienda, todos diferentes pero igual de hermosos.

Inefable: La Historia Oculta - Las Gemelas Miller. (Borrador Inédito)Stories to obsess over. Discover now