Por primera vez en lo que parecía una eternidad lo ví, allí de pie frente a mi. Sus ojos reflejaban dolor, un dolor que estaba consumiéndolo. Devorándolo desde el interior.
«Oh, estaba pensando en quitarme la vida ¿No te importa?»
Los rizos caían rebeldes por su frente, y su respiración era agitada. Estaba jadeando, tratando de tragarse sus propias lágrimas, ahogando los sollozos que incesantemente trataban de escapar de sus labios. Inspiró profundo un par de veces y se obligó a seguir con el verso, sintiendo la letra en cada latido de su destrozado corazón.
«Te quiero. ¿No te importa? ¿No te importa?»
Entonces todo acabó y las luces se fueron, su delgada silueta se desplomó sobre el escenario, respirando dificultosamente a la vez que encendía un cigarrillo. Posicionándose sobre sus rodillas soltó el tóxico humo lentamente, y se estiró hasta alcanzar la botella de vino tinto.
"Solo una vez más." Susurró apenas audible.
El pico de la botella rozó sus labios en el momento justo en que las lagrimas comenzaron a brotar de sus cansados ojos, y no pude hacer más que preguntarme cómo algo tan fragmentado podía llegar a ser tan magnífico.
