capitulo 1

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-Estas despedido- dijo mi jefe de una manera brusca y poco agradable.

-Pero señor, yo no he hecho nada, le juro que no fue con intención- trata de defenderme.

-Eres muy lento y la gente de queja de ello, no puedes seguir aquí.

-pero si usted me despide no tendré dinero y...

-Eso no es de mi incumbencia.

Y así sin más me corrieron de mi trabajo. ¿Ahora qué voy a hacer? Sin dinero no podré pagar las medicinas de mi madre ¿Y mis estudios?, yo no quiero dejar de estudiar. Mi padre no ayuda en nada, ni en los deberes de la casa, ni a mí, ni a mi madre, se la pasa todo el día en la cantina con sus amigos borrachos y mi madre queda bajo mi cuidado.

Me detengo y en lugar de ir rumbo a mi hogar me dirijo a la zona más adinerada de Los Ángeles, un empleo de mesero o sirviente estaría bien. ¿Sería el primer sirviente en la historia? Puede ser. ¿Me avergüenza? Para nada, necesito el dinero.

Me pongo a recorrer casas y locales en busca de letreros en donde soliciten empleado, pero la mayoría piden que sean mujeres o con la universidad ya terminada.

Después de una hora, ¡Bingo!, en una enorme y hermosa casa se encuentra un letrero en donde solicitan jardinero. No dudo y toco el flamante timbre. Una Hermosa señora vestida con una elegante traje me recibe con una lasciva mirada.

-¿Qué desea joven? - al instante me pongo nervioso tras su dura mirada y limpio mis manos sudorosas en mis vaqueros gastados.

-Vi... vi... que... que están solicitando a un jardinero y yo necesito ese trabajo.

-Bien, empiezas mañana

-Le prometo que soy un hombre responsable y que..., ¿Dijo que si? ¡Dijo que si!

-Si niño, mañana a las seis en punto de la mañana tienes que estar aquí, te daré tu uniforme y diré todo lo que tienes que hacer, tu salario será de $1500.00 semanales y...

-¿$1500.00? - la interrumpo sorprendido.

- ¿Es muy poco?

-No, no, está perfecto- digo con una sonrisa.

-Tu horario será de seis de la mañana a nueve de la noche. Mañana puntal, odio la impuntualidad.

-Sí, si, si señora, perfecto.

-Si, como sea, hasta mañana joven- cuando la flamante mujer cierra la puerta suelto un fuerte grito y doy pequeños saltitos en mi lugar.

-¡mamá! ¡Mamá! Tengo buenas noticias, me despidieron de mi trabajo.

-¿Y esas son buenas noticias? - dice mi madre con los ojos a punto de salirse de su órbita.

-Sí, porque busqué otro empleo en donde me pagan el triple y me alcanza lo suficiente para tus medicamento.

-Hijo, que feliz me pones- dice contenta y me da un asfixiante abrazo.

-vamos a salir adelante mamá, ya lo verás- digo con emoción.

Si supiera lo que me esperaba en esa casa.


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