Su cabeza estaba en sus piernas, mientras ella pasaba sus manos por su sedoso cabello. Tenía los ojos cerrados por la relajante sensación que le hacia sentir sus caricias.
— Austin...
El chico seguía inmóvil.
— Austin...
Esta vez ella dejó de pasar su mano por su cabello, y el chico abrió un ojo.
— Oye, ¿por qué dejaste de hacer eso?
Hizo un puchero mientras tomaba su mano, la volvía a poner en su cabeza y la movía él mismo. Ella no pudo evitar que una sonrisa se le escapara por la manera en que su novio se estaba comportando.
Novio
Como amaba esa palabra.
— Austin... Necesito que te levantes.
Austin, que había vuelto a cerrar lo ojos, frunció el ceño.
— ¿Por qué? ¿Es qué no disfrutas de la presencia de este espécimen enfrente tuyo?
Una sonrisa, que ella llegó a ver como arrogante, se formó en su cara. Ella bajó la cabeza y aprovechó que él no la podía ver para depositar un dulce y tierno beso en sus labios. Él dejó de sonreír y le siguió el beso, pero justo cuando el posó su mano en su nuca ella se separó.
— ¿Eso responde a tu pregunta?
— Ally...
«Y volvimos a los pucheros.»
Ella rió mientras lo obligaba a sentarse a su lado. Se levantó de sofá, pero una mano en su cintura la hizo detenerse.
— ¿A dónde crees que vas, cariño?
Sintió sus brazos pasar con esa suavidad y delicadeza que ahora la hacían a ella volverse loca. El aliento de él hizo que un escalofrío recorriera su espalda y cerró los ojos por un segundo para después voltear su rostro hacia el rubio, cuya cabeza estaba en su hombro. Abrió la boca para responder, pero un ruido proveniente de su estómago la interrumpió. Él sonrió burlonamente.
— Aww, ¿Mi bebé tiene hambre?
Ally no pudo evitar que sus mejillas se tornaran de un color rosa que hizo que la sonrisa de Austin se agrandara.
— Sí, y mucha. —Su voz era una dulce imitación de la de un bebé.
Austin dejo escapar un risita, mientras tomaba a su novia en sus brazos.
— Enseguida le prepararemos algo, mi dulce princesa.
La llevó a la cocina y la dejó en un banquillo. Empezó a sacar ingredientes del refrigerador y los colocaba enfrente de la castaña.
— ¿Y qué se supone que vamos a preparar? — preguntó ella, mientras tomaba el bote de nutella que él había dejado a su alcance.
El rubio colocó unos huevos a un lado de la leche antes de extender sus brazos.
— ¡Panqueques!
Ally no pudo evitar que la risa saliera de su boca. Claro, ¿cómo no lo había adivinado? Si la comida favorita de él, eran esos suaves y deliciosos panes. Aunque, tenía que admitir que de un tiempo a otro le habían empezado a gustar los panqueques, claro, que jamás estarían por encima de sus preciados pepinillos.
Austin no podía quitar la sonrisa de su boca. La risa de esa hermosa castaña era su sonido favorito en todo el mundo. Le gustaba mucho más que los panqueques. Él podía hacer cualquier cosa con tal de escuchar ese sonido las 24 horas del día.
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Raura/Auslly One Shots
FanfictionEl nombre lo dice todo. One Shots o pequeñas historias de mis parejas favoritas.
