Una noche oscura y sola, era unos de los días en los cuales no se veía ninguna alma vagar en los pasillos oscuros que les conmemoraba como título calles.
Era un apartamento, segundo piso, número seis, al fondo, pocos pasos a las escaleras, dos jóvenes, los cuáles habían decidido mudarse juntos a aquel lugar e iniciar su vida en libertad, sin alguna otra supervisión o criterio más que el propio, chicos qué se habían conocido a incios de la temporada escolarizada a nivel preparatoria, llevan cierto tiempo de haberse vuelto cercanos, con conocimientos básicos del uno por el otro, aunque algunos pensaban qué era demasiado rápido para que dos personas que apenas comenzaban a tener cierto sentido de la vida, pero ellos negaban de qué fuera verdad y decidieron hacer todo lo contrario a lo qué las voces sabías les pedían, grave error habían cometido al no escuchar.
Los problemas vienen y van, cómo algo tirado a la corriente de rio bravo, pero cuándo los problemas se hacen más frecuentea en casa el ambiente comienza a tronarse insano y tenso, discusiones las doce horas qué se encontraban mirando, aunque estas disminuian pues cada vez se hacía más insoportable el verse, varias veces uno no dormía en la habitación por los problemas que le generaba ver al contrario. Pero ese día fue mas distinto a lo monótono, la discusión fue más lejos a lo que parecía ser la rutina de las buenas noches, de los días, el primer golpe apareció sobre el contrario, él de más baja estatura, el espelto cuerpo del receptor cayó contra el suelo provocado pequeños saltoa sobre el trasero de ese mismo, un rostro reflejaba cierto asombró de qué realmente estuviera sucediendo eso, por otro lado uno denotaba una mirada amenazante, la cuál poco a poco cambió hacía la misma impresión. El de cabellera negra, quién estaba sobre el manto del piso mantenía su mirada sobre su contrario, era una mirada demasiado inocente y asustada, los ojos comenzaron a cristalizarse por las lágrimas qué quería escapar de los orbitales, su rostro comenzo a descender quitando su mirada y atención del ajeno, ahora miraba el tapiz de la madera que cubria el pavimento, «Te odio», resonaron esas dos únicas palabras en el silecioso lugar, entre cierta voz chillona, era obvia la realidad, el agua salada comenzó a ser libre, el muchacho de altura más alta buscó acercarse un poco, el remordimiento lo estaba ayudando a darse cuenta de su acción, pero al notar aquellos puños formados en las manos ajenas, sabía que no era el momento de acercase, era mejor alejarse para no lastimar más a quién le había regalado sus "te amo", sin ninguna palabra más abandonó el lugar, salió de apartamento sin tomar importancia de hacer ruido, pues era inconciente eso.
Los minutos pasaron en aquel lugar, el llanto estaba presenté en la habitación, los sonidos de queja de aquel lloriqueo por parte del bulto que yacía en el suelo reflexionando en sus palabras dichas en aquel ataque de rabia y furia, el vengarse, sólo había pensado en ellos, ¿qué es lo que había dicho en ese arranqué de irá?, acaso, ¿era cierto eso que pensaba?, obviamente no parecía ser cierto; por otra parte él qué había sido él agresor se encontraba al final de las escaleras, se había encargado de alejarse lo más posible, pero tampoco romper ese hiló de distancia, no quería alejarse más, sabía que era él que peor actuó, qué él error más grande corría sobre sus hombros.
El sonido no estaba, había dejado a su hermano el silencio ser el visitante de aquélla reflexiva escena, sus pensamientos vagaban entre mareas de reflexión, hasta que una voz rompió las fibras de aquél lugar callado, su corriente provenía de la parte superior, en el primer piso, llevó su mirada a dónde la voz musitaba y pedía su atención, y ahí estaba, aquel joven a quién en su ataque de no reflexión había atacado de una forma irracional, ahora estaba ahí mirándolo con un tanto de calma, implorando por su atención, donde pusieran fin a esas tonta y sin sentido discusiones que sólo provocaban dolor entre ellos y a cambió de eso algo tan simple de otorgar, un mimo que consistía en rodear su propio cuerpo con loa brazos, un abrazo, como al inició de todo, los minutos se extendieron y el silencio volvía a ser partícipe de esa ahora intranquila que se mantenía, al no recibir alguna respuesta decidió hacer algo por su propia cuenta, caminar hacía su adverso, bajar cada peldaño de las escaleras hasta estar a sólo pasos de si adverso, dando un profundo suspiró comenzó a acercarse a él más alto, dispuesto a abrazarlo, a lo qué él de la tés morena decidió empujarlo con ligereza para alejarlo de él y correr hacía la cercana salida de los laureles, a la calle de intercepcion, a diferencia de la última vez él más bajo salió corriendo tras su contrario, mirandolo atentó, estaba a pasos de llegar al filo de la banqueta, soltando un gritó, el nombre de quién huía, le pedía que no cruzara la calle, tarde se procesó la información dada, los huesos de sus piernas había recibido un golpe con fuerza, dando un primer parpadeó, su cuerpo estaba siendo elevado, su entidad se encontraba por encima del aire, rozando por una superficie plana y fina, un auto acababa de impactar contra su cuerpo.
KAMU SEDANG MEMBACA
Caminos Cruzados (NamJin)
Fiksi PenggemarDos vidas que se encuentran de forma inesperada, enlaces que se crean solos, sin darse cuenta que ambas almas se completaban. PD: Esta historia anteriormente se encontraba en la cuenta "LaPasividadDeLaJin" pero por problemas con en correo electrónic...
