Adiós.

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Febrero, 2016.

Desearía perder la memoria para olvidar el momento en que me dijo "adiós". Fue un adiós frío y distante, sin un beso, sin un abrazo, sin una mínima esperanza de que todo volviera a ser como antes; comprendí que de la noche a la mañana todo, absolutamente todo se había terminado.

Desearía despertar con amnesia y que en mi mente deje de repetirse todo una y otra vez torturando a mi corazón, porque para mi un "adiós" es una promesa eterna al olvido, al olvido de su sonrisa, de su voz, del hermoso sonido de su respiración, de sus caricias, sus abrazos, de esos momentos que mi memoria se niega a borrar.

¿Dónde quedaron esas noches en que compartimos la almohada con todos y cada uno de nuestros sueños?

¿Dónde quedaron las sonrisas y el "amor" capturado en nuestras fotografías?

Siempre fui consciente de que en esta trágica-romántica historia habrían lágrimas, corazones rotos, decepciones, abrazos inesperados, besos apasionados y dolor, que después de tanto tiempo aún no desaparece por completo.

Ésta es una carta escrita a la nada, un te quiero que nunca le dije o que probablemente lo hice tantas veces que perdió todo el sentido. Solamente deseo desde lo más profundo de mi corazón que sea feliz con quien quiera, así como yo hubiera deseado serlo a su lado, para que algún día yo también pueda tener el valor de decirle "adiós" para siempre.


Cosas que mi mamá nunca debería leer.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora