Y de repente, me encuentro aquí de nuevo. En este mundo que tanto difiere y se aleja del que conozco, las personas perdieron su aspecto, no son mas que masas de carne grotescas que se arrastran con sus tentáculos para desplazarse, me cuesta mucho entender su habla, tengo que concentrarme demasiado para poder hacerlo. Prefiero ignorarlas, aún que es inevitable cuando intentan hablarme, ya que al hacerlo escupen fluidos desagradables que siempre terminan cayendo sobre mi.
Qué me sucedió? Cometí algún error por el que debía ser castigado? No. Yo sé que nada de esto es real, es decir, ellos están bien, yo soy el extraño en su mundo, yo soy el problema y para solucionarlo no me queda otra alternativa que adaptarme. Pero como hacerlo? me repugnan tanto, incluso personas que antes eran mis amigas y compañeros de toda la vida ahora forman parte de esas masas asquerosas, que me revuelven los intestinos con solo pronunciar una sola palabra con su aliento desagradable.
Mi nombre es Mike. Mike Thompson. Una noche de tormenta viajaba con mi familia a la casa de unos abuelos que vivían un poco alejados de la ciudad. No hace mucho, hace un año y medio para ser exactos. De camino un camión de construcción, en una mala maniobra para incorporarse a una curva cerrada volcó. Pero no precisamente en cualquier lado, si no sobre nuestro auto. Esa noche sufrí la desgracia de perder lo poco y todo que tenía, mi familia. Qué pasó conmigo? Un par de costillas rotas, un brazo dislocado y una pierna quebrada no son nada al lado de lo ultimo. Un ladrillo de construcción golpeo mi cabeza muy fuerte, al punto que destruyo mas del 70% de mi cerebro. Habría muerto, habría preferido morir y no sufrir la tortura constante de vivir en este nuevo mundo. Como sobreviví? Mi medico de cabezera se hizo cargo de tomar ciertas desiciones vitales por mi ante mi inconsciencia. Entonces se aplicó en mi una nueva terapia de nano- reconstrucción cerebral que dejo mi cerebro como nuevo, o al menos eso creían ellos. Al despertar ya no estaba en mi mundo, cuando desperté veía cosas horribles, las paredes no eran de concreto o cosas sólidas como solían ser, si no masas de carne horribles con fluidos que caen de estas, las personas como ya las he descrito antes.
Estuve aproximadamente 5 meses en el hospital, atemorizado, sufriendo cada día que me tocaba estar despierto, mi medico de cabezera, ese hombre que tanto había cuidado de mi en asuntos clínicos ahora no era mas que una maza parlante que murmuraba cosas inentendibles si no se prestaba atención y que poseía un ojo azul pálido. Estoy seguro que si no hubiera ocurrido algo, un milagro, en esos 5 meses habría enloquecido hasta la muerte. La tercera semana del primer mes sucedió un milagro. Sentía unas cosquillas en mi brazo sano, el derecho, entonces abrí los ojos suavemente para ver que era, y alli la vi. La aparición de una chica de tez pálida, morocha, con unos hermosos ojos oscuros grandes que me observaba en puntas de pies desde el borde de la camilla.
- Buh! - Pronunció. -No estas asustado?- Dijo guiñando un ojo tierna e inocentemente.
Estaba atontado, en ese mundo de pesadilla en el que había vivido constantemente durante 3 semanas se desvaneció completamente cuando la vi a ella.
-P-Puedo tocar tu mano?- Fueron las únicas palabras que mi boca llego a articular.
-Si, por qué?- Asintió amablemente.
Procedí y con mi mano derecha acaricie su mano repetidas veces. Demasiado tiempo sin sentir piel humana, tan suave y lisa, con tan buen olor, no como esa masa de carne babosa asquerosa que llego a tocar cada vez que entablo contacto físico con una de esas atrocidades. Después de un rato de dialogar se retiró... Antes de que cruzará la puerta de mi habitación:
-HEY!- Dije intentando evitar su partida.
-Mmm? Si, dime...-
-Prometeme que volverás, por lo menos una vez a la semana...-
-Si! Te lo prometo, siempre me divierto asustando a la gente por las noches, pero de alguna forma tu no me tuviste miedo, así que estaré encantada de compartir tiempo contigo!- Y cruzo la puerta, desapareciendo completamente. Entonces me dormí, y desperté a la mañana siguiente ante el habla de la enfermera y su aspecto sepulcral.
Así transcurrieron los 5 meses, con sus hermosas visitas nocturnas que de alguna forma evitaban que lo poco que quedaba de mi cordura se volviera humo espeso. Finalmente llego el día en el que me daban el alta, mi pierna ya arreglada, el tratamiento médico de mi cerebro "terminado". Antes de retirarme del hospital busque a Saya por todos lados, no pude encontrarla, no quería irme, no iba a irme sin llevármela, no aceptaba la idea de abandonar a la única persona que me había mantenido cuerdo durante 4 meses y 1 semana. Finalmente ese día desistí y partí para casa. Tengo 18 años de edad, asi que herede la fortuna de mi padre y el terreno. No era mucho dinero, pero me permitía tener una vida tranquila durante un tiempo hasta que me tocara volver a trabajar para mantenerme vivo. Al día siguiente volví al hospital, espere afuera hasta que se hizo de noche, entonces entre a recorrer los pasillos del hospital para buscarla incansablemente. Tenía que encontrarla, ella tenía aproximadamente 16 años por su contextura física. No parecía tener familia, no podía dejarla abandonada, tenía que hacer algo con ella y por ella.
Finalmente a una hora cerca a las 5:00 a.m. la encontrará deambulando por los pasillos...
-Saya!-
Se dio vuelta lentamente hasta que me vió y de su rostro broto una sonrisa deslumbrante y corrió haciendo 6 pasos para abrazarme -Estaba preocupada, fuí a verte anoche y no te encontré en tu cuarto, pensé que te había sucedido algo...-
-No no, me dieron el alta, escuchame, tenés que venir conmigo, a mi casa, podremos estar tranquilos, y tu familia? No tienes nadie que te cuide?-
-No, estoy sola en el mundo, vine por arte de magia.- Dijo felizmente -Esta bien, vamos a tu casa, podremos vivir tranquilos no?-
-Seguro- Asentí con un leve gesto de conformidad.
Vivimos un par de meses juntos con Saya, es muy amable, muy atenta... Un día llegue a casa y encontré las paredes del comedor de un color nuevo en este mundo, era algo así como verde, pero agradable y que olía bien. Donde todo es color carne, y un verde asqueroso, ese verde claro que escapaba al resto era hermoso.
-Te gusta?- Dijo Saya con una sonrisa. -Ya que los colores no te gustaban intente pintar la habitación de colores un poco mas agradables para vos...-
Estaba obnubilado, me sentía junto con ella y las modificaciones que hacía, cada vez mas cerca de casa. -Es hermoso, huele bien, y es de vista agradable...-
No solo las cosas habían cambiado su aspecto, lo único que podía tomar para mantenerme consciente era café, toda otra especie de comida me hacía dar arcadas y era inconsumible ante mi paladar. Lo único que podía comer sin botar era pan, y en mi mundo ya casi ni parecía serlo. Esto fue asi hasta que Saya empezó a cocinar. A juzgar por el aspecto que su comida tenía parecía ser carne de vaca, cocinada de forma especial para que no sea desagradable y repugnante a mis sentidos. Su comida era completamente consumible para mí. Me había vuelto dependiente, sin Saya moriría. Ella era mi vida ahora mismo y no podía darme el lujo de perderla.
Lo único que me resultaba particularmente extraño, es que no importara la comida del día, Saya siempre se rehusaba a compartir la mesa conmigo para comer. Siempre esperaba que yo terminara de comer y que me fuera a dormir para comer ella, o comía antes. Aún que no me importaba, cada modificación que Saya hacía en la casa me hacia sentir cada vez mas cerca de mi propio hogar y por lo consecuente me sentía cada vez mas tranquilo conmigo mismo. Cada mañana me despertaba para ver el canal de las noticias. Era extraño, por más de que yo no percibía nada extraño en el barrio, por las noticias decían que cada día desaparecía una persona... No me extrañaba no estar al tanto, ya que por mi problema de hacer contacto con el resto de las personas, me había aislado en mi propia casa y la única persona con la cual mantenía una relación estable era Saya.
Como era de costumbre, de lunes a viernes me tocaba salir a las 8:00 a.m. para controlar las tiendas en las cuales había empleados de mi padre. Así podría regular que todo marche a la perfección y obtener mi paga estable como encargado general de todas las tiendas y así obtener dinero para sobrevivir, comprar cosas para que Saya siga modificado la casa y poder ser feliz. Al volver un día Miércoles a casa, caminando por el barrio todo parecía sumamente tranquilo, era tan tranquilo que me hacía estar incómodo. Mis oídos percibían un zumbido extraño en el aire que me incomodaba demasiado. Al acercarme a casa, antes de abrir la puerta y estando parado justo enfrente, pasó algo que me haría entrar en un estado de furia extrema. Sentía golpes, no sabía por qué, golpes y murmullos... Asustado abrí la puerta, vi una escena que me enloquecería completamente. El vecino, golpeando a Saya, preparándose para violarla... En ese momento no lo pensé, solté mi portafolios y corrí, impactando contra el y consecuentemente contra la pared. Tome mi navaja que siempre llevaba en el bolsillo derecho y en un frenesí interminable lo hundí en lo que vendría a ser su pecho repetidas veces, hasta que que sus tentáculos dejaron de moverse y su grotesca boca que no hacía más que pronunciar quejidos interminables entraron en silencio.
Saya, aun conmocionada por lo recién sucedido, se arrastro como pudo hasta mi. Yo en un estado inmóvil con la navaja todavía dentro del pecho de esa cosa, era incapaz de verla, solo sentía odio y rabia por lo que había hecho, se que ya me lo había cobrado pero aun así, no podía evitar sentir odio y rabia. Sentí sus manos, tomando mis brazos para que lo soltara. Me separó y me hizo arrodillarme. Me abrazo, entre llantos y murmuros me abrazo fuerte. Se como se sentía, estaba traumada, no demasiado, pero se le notaba, tenía la mirada perdida...
-Por qué te ataco?- Le pregunte confundido.
-N-Nada...- Hablaba entrecortado entre llanto... -Le pedí si podía ayudarme en un experimento... El me dijo que si... Entonces lo volví como tu... Modifique sus sentidos para que vea y perciba todo como tu lo haces... Y de la nada enloqueció y empezó a atacarme.- Lloraba sin consuelo. -Lo siento! L-Lo siento mucho!- Me sentía atontado, y no entendía nada...
-Shhh...- Dije mientras la abrazaba y le acariciaba el cabello.
-Dime, Mike... Si tuvieras la posibilidad de volver a ser como antes, lo serías? O preferirías seguir en este mundo?...- Dijo limpiándose las lágrimas mientras me miraba a los ojos.
-Me gustaría que todo volviese a ser como antes...-
Ella me tapó los ojos y me hizo acostarme boca arriba... No sabía lo que haría y eso me preocupaba...Entonces desde arriba de mi pecho me tapó los ojos con sus dulces y suaves manos.
-Lo siento mucho Mike, espero que pueda volver a ser todo como antes... Te amo...- Y me beso, suave pero amorosamente... Y me desvanecí en lo que parecía ser un largo túnel oscuro y sin fin, con una luz al final que no importara cuanto caminaba nunca podía acercarme a esa luz.
Finalmente después de mucho caminar llegué, pase a la luz y abrí los ojos... Estaba acostado boca arriba en el pasillo después de la puerta de entrada a mi casa... Mis sentidos estaban normales, todo era como antes. Me levanté y vi el cadáver del vecino. Había matado a alguien, eso era un crimen. Tenía la garganta seca, y me raspaba demasiado, asi que prendí la luz de la cocina... lo que vi me paralizó. Las paredes pintadas con sangre... rastros de sangre e intestinos desparramados por todos lados... Abrí la heladera buscando algo para beber, restos de cadáveres adentro de la heladera, extremidades, en vez de agua para beber en el recipiente había sangre. Me había vuelto un caníbal, pero era la única forma de haber sobrevivido durante todo este tiempo. Entonces la puerta sonó, la policía tocaba mi puerta debido al extraño olor que habían reportado los vecinos durante meses... Era inevitable, me habían agarrado. Estaba condenado.
La policía entró y descubrieron todo. Fuí arrestado. Juzgado. Intenté explicarle a la policía todo... todo como yo lo había vivido. Me tomaron por loco obviamente y fuí llevado a un psiquiátrico. Lo que más me dolía era Saya, no volvería a verla, eso me mataba por dentro, me hacía sentir vacío. Mi habitación era completamente blanca con una cama. Y una pequeña rendija en la puerta por la cual recibía la comida día a día. Dos días después o tres vi como un celular se deslizaba por esa rendija con un mensaje de texto escrito.
"Mike, estas bien? Te hirieron? Te extraño mucho..."
-Saya, como estas? estas bien? que te hicieron a vos? no te encontraron? Dime algo por favor... Dejame verte...- Dije con un tono de esperanza... y devolví el celular... Después de unos minutos volvió a deslizarse por la rendija, pero esta vez en la parte de atrás había como una pequeña cantidad de fluido espeso y medio desagradable.
"Lo siento Mike, no quiero arruinar la imagen que tienes de mi, espero que siga siendo así. Ya no podré pasar más tiempo contigo y me duele mucho... Asi que no podré hacer más que decirte que te amo y que siempre te amaré. Prefiero irme ahora antes de que sea más difícil para los dos... Adiós Mike, te amo."
-Saya...- No pude evitar romperme en llanto -Te amo, visitame alguna vez... Te necesitaré por siempre...- No obtuve respuesta... Y mientras ambos nos quejábamos en silencio pude escuchar como se alejaba algo arrastrándose.
BINABASA MO ANG
Proceso...
Mystery / ThrillerEsta es una historia corta, si te gusta pasa a leerla.
