Comunicación:Eclipse

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—¡Mike! ¡Mike!
—¿Qué pasa, Gustav?
—Logramos establecer contacto, Mike. Hay devolución en la señal.

Mike se sentó rápido junto a Gustav, se colocó unos enormes auriculares y acercó el micrófono que estaba junto a un amplio tablero repleto de botones de todo tipo de formas y de colores.

—SSWN02. Responda a la base. Repito. Responda SSWN02. Confirme que puede escucharnos SSWN02.

Hubo un momento de silencio. Mike, Gustav y las otras nueve personas que se encontraban en la sala de comunicaciones de la base esperaban una respuesta. Ya habían pasado cinco días desde que habían perdido contacto con el Transbordador Espacial SSWN02. Desde entonces, el cuerpo técnico no había parado de trabajar buscando una explicación. No hubo éxito, solo un silencio sepulcral, interrumpido de vez en cuando por una leve distorsión que se hizo mayor y mayor en cuestión de segundos, hasta alcanzar un clímax cacofónico.
Gustav ajustó algunas perillas mientras Mike, algo aturdido, se quitaba los auriculares. Se levantó y miró la pantalla que mostraba al transbordador SSWN02, apenas visible, flotando en la inmensidad del espacio exterior.
Dos técnicos ayudaron a Gustav a mejorar la señal entrante de la nave, hasta que lograron escuchar una voz.

—(...) Y entonces mi papá me compró el tren de ..guete Meg, fue el día ..liz de mi vida, al menos de mi infanci...
—Andy, habla Mike. Me alegro de escuchar una voz del otro lado. Solicitamos informe completo de la situación.
—Mirá, Meg, se prendió la luz del intercomunicador.
—Mike, creo que de momento no pueden escucharnos, pero nosotros podemos oirlos con claridad —dijo Gustav.
—Arreglenlo lo antes posible, mientras tanto, presten atención a todo lo que dicen, necesito saber que están todos bien.
—Sí, señor.

Mike caminó unos metros hasta un panel lleno de monitores.

—¿Ya tenemos imágenes del interior del transbordador, Jessica?
—Todavía no, Mike. as cámaras 2, 3, 5, 7, 11 y 13 siguen figurando como fuera de servicio, están desconectadas manualmente desde la nave por alguna razón. Con el resto, seguimos sin conseguir señal -—dijo Jessica sin moverse de su escritorio, cuatro filas más atrás del puesto de Gustav.
—Al menos sabemos que Andy y Meg siguen vivos. Por favor, mantenganme al tanto. Necesito saber de los demás. Me voy a recostar un rato. Gustav, conectá una línea a mi habitación para poder escuchar todo lo que hablan en el transbordador.
—Dalo por hecho, Mike, descansá un rato.
—Mike, pará, mirá, la cámara 4 está captando algo —dijo Jessica.

En pantalla se veía el respaldo de los asientos de los tripulantes: dos a cada lado y uno en el centro. Desde ese ángulo, solo podía verse la cabeza de Andy que se asomaba un poco desde el asiento del medio, mientras contemplaba la inmensidad del espacio. Mike vio algo extraño: un contorno, una luz, como si una persona estuviera parada justo detrás de Andy sujetando la cabecera de su asiento, pero desapareció en un instante.

—¿Viste eso, Jessica?
—¿Qué cosa, Mike?
—Atrás del asiento de Andy, había alguien de pie.
—Debió haber sido un reflejo, Mike, no veo nada. Estás muy cansado y la imagen no es la mejor del mundo. Mejor andá a dormir. Te mantengo al tanto.

Mike salió del edificio de comunicaciones, encendió un cigarrillo y contempló el desierto que lo rodeaba. Fijó su vista al cielo. Hacía cinco días, una enorme mancha negra comenzó a expandirse en el sol. Desde la tierra, todo se veía como un eclipse común, pero no lo era. De todas formas, los medios no dejaban de anunciar el inexplicable suceso como el mayor eclipse de la historia. Las señales satelitales se vieron afectadas desde el primer instante. Televisión, telefonía celular, wi-fi, nada funcionaba de forma correcta. Mike estaba preocupado por esto. Desde entonces, ni él ni su equipo habían podido comunicarse con el mundo exterior, más allá de la base. Tenía fe de que su familia se encontraba bien: su esposa, sus dos hijas mellizas adolescentes y el pequeño Thomas, de apenas un año. También estaba Iván, hijo mayor de su esposa al que él había adoptado como propio. El joven nunca conoció a su padre, y Mike nunca preguntó mucho al respecto, solo sabía que Anabel lo había parido cuando tenía tan solo quince años.

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⏰ Last updated: Mar 07, 2016 ⏰

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